Artículo publicado en Visegrad Post sobre el estado de emergencia declarado en Hungría por Viktor Orbán.

El primer ministro húngaro no perdió el tiempo. Apenas promulgada la reforma constitucional que le permite hacerlo -mediante una votación en el Parlamento a primera hora de la tarde y la firma de la presidenta, Katalin Novák, poco después-, Viktor Orbán anunció -en un vídeo colgado en Facebook- que iba a declarar el estado de emergencia por la guerra en Ucrania.

La guerra en Ucrania amenaza la seguridad física, energética y financiera de Hungría

"No hemos perdido ni un minuto porque haya una guerra a nuestras puertas. [...] Una guerra cuyo final nadie puede ver todavía. Hungría debe mantenerse al margen de esta guerra.

[Esta guerra] pone en peligro nuestra seguridad física y amenaza la seguridad energética y financiera de nuestra economía y nuestras familias. [...] Vemos que la guerra y las sanciones de Bruselas han provocado un enorme trastorno económico y un aumento de los precios. El mundo está al borde de una crisis económica. [... Por eso] el Gobierno declarará el estado de riesgo de guerra a partir de la medianoche del martes".

Enmienda constitucional aprobada por la tarde

La enmienda constitucional aprobada el martes por los diputados húngaros (por 136 votos a favor y 36 en contra) estipula que "en caso de conflicto armado, guerra o catástrofe humanitaria en un país vecino, así como en el caso de una catástrofe natural o de un accidente industrial que amenace la seguridad de las personas y de los bienes, y con el fin de evitar las consecuencias, el gobierno puede declarar el estado de emergencia e introducir medidas extraordinarias previstas en una ley marco".

Esto permite al gobierno "dictar decretos que suspendan la aplicación de determinadas leyes, derogando disposiciones legales y la adopción de otras medidas excepcionales..." Dichos decretos "permanecerán en vigor durante quince días, salvo que el gobierno, en virtud de la autorización del Parlamento, prorrogue [su] período de vigencia".

Las primeras decisiones excepcionales adoptadas en el marco de este nuevo estado de emergencia fueron anunciadas el pasado miércoles, 25 de mayo.

Críticas de la oposición

Por otro lado, la Unión Húngara para las Libertades Civiles (Társaság a Szabadságjogokért, TASZ) -cercana a la oposición liberal- criticó la decisión, diciendo que a partir de ahora "el ordenamiento jurídico especial [se convierte] en la nueva norma. Las restricciones epidemiológicas se han levantado, pero el régimen jurídico especial sigue y debe seguir en vigor. El martes, el Parlamento aprobó la Décima Enmienda de la Constitución, que permite al gobierno declarar el estado de emergencia no sólo en caso de catástrofe natural o accidente industrial que amenace la seguridad de las personas y los bienes, sino también en caso de conflicto armado, guerra o catástrofe humanitaria en un país vecino [...] El gobierno está adaptando una vez más las reglas del juego a sus propias necesidades".

La ONG toma nota y anuncia: "Si la enmienda constitucional da lugar a violaciones de los derechos fundamentales de algunas personas, haremos todo lo posible para buscar reparación de estas violaciones ante posibles tribunales europeos".

Primeras medidas excepcionales: gravar los beneficios de las grandes empresas

A última hora de la tarde del miércoles 25 de mayo, Viktor Orbán anunció en un vídeo de dos minutos en Facebook -en un formato idéntico al utilizado durante los anuncios del Covid- las primeras medidas adoptadas en el marco de este nuevo estado de excepción.

El primer ministro húngaro comenzó justificando la urgencia de la situación, explicando que "la guerra dura mucho tiempo, y la política de sanciones de Bruselas no mejora, por lo que esto lleva a un aumento drástico de los precios". Así, para mantener la medida estrella lanzada en 2013 de reducción estatal de las tasas domésticas (rezsicsökkentés) que "ahora también protege a las familias", a pesar de la subida de los precios de la energía, pero también para financiar "sin más demora el refuerzo del ejército", Viktor Orbán anunció que el gobierno [húngaro] ha decidido crear un fondo para la protección de las cargas domésticas más bajas y un fondo de defensa nacional, para financiar el gasto adicional previsto para estos dos elementos clave.

Viktor Orbán explicó que, en las circunstancias actuales, los tipos de interés bancarios más altos y los precios ofrecidos por las empresas multinacionales permitían obtener mayores márgenes.

Los dos fondos nacionales se financiarán gravando los beneficios extraordinarios de los bancos, las compañías de seguros, las grandes cadenas de alimentación y las empresas de energía, telecomunicaciones y aviación civil. El gobierno húngaro pretende gravar la mayor parte de los beneficios extraordinarios de estas empresas, que se benefician de una situación de guerra.

"A los que durante esta guerra obtienen mayores márgenes, les pedimos, esperamos, que ayuden al pueblo y participen en los gastos de defensa del país", dijo Viktor Orbán. Los detalles están por concretar y se esperan nuevas medidas. La financiación de los dos fondos nacionales está prevista para 2022 y 2023.