La realidad es que en España la corrupción no pasa mucha factura, pero alguna pasa.

         Somos un país de corruptos, quien más y quien menos, y aquí al corrupto se le considera inteligente, o muy inteligente, y todos aspiramos a emular sus “éxitos”.

         Pero la corrupción institucional, puesto en macha durante décadas por el PPSOE, las dos caras de la misma moneda, creo está llegando a unos límites que son realmente insoportables.

  1. El PP debería cerrar su sede nacional de Génova, 13, en Madrid, y proceder a su desinfección, con Zotal, ese producto de tanto éxito en las granjas de animales, aunque ahora creo que está prohibido, pero siempre pueden utilizarse alguno similar.
  2. También debería despedirse, preferiblemente a patadas, a las “jovenes promesas”, esos que ya pasan de los 60 años, tipo Arenas el andaluz, tan gracioso él –y tan inútil-, la mema de empleo, perdón, quería decir la ministra del paro, o los incompetentes ministros de interior, fomento, etc. Y, por supuesto, la primera a la que habría que dar la patada en el culo sería a la gobernadora general de Cataluña, Conde Duque de Olivares, según el chepas, o alguno de sus secuaces, e incompetente total, y a las pruebas me remito.
  3. En realidad el problema viene por arriba, y desde arriba, y se llama Rajoy, un hombre designado digitalmente por Aznar, igual que él fue nombrado a dedo por Fraga, y a Fraga le eligió Franco como alto cargo del régimen: “este chico vale mucho”.
  4. Esa forma de designar a los jefes, más propia de la Iglesia que de un partido político, encierra estos problemas: muchas veces el designado es un inútil con piernas, y únicamente se ha caracterizado por hacer la pelota al jefe correspondiente, dándole siempre la razón, y sin llevarle nunca –y he dicho nunca-, la contraria.

         De esos polvos vienen estos lodos.

         Y claro, luego pasa lo que pasa…

         En mi opinión el PP solo tiene dos alternativas:

  1. Hundirse todos juntos, al mando del aguerrido grumete, Rajoy, con ínfulas de capitán ,mientras sigue tocando la banda, o
  2. Echar a todos los inútiles, y jóvenes promesas sesentonas, es decir a la mayoría de la cúpula actual, y empezar a buscar gente nueva, preparada y competente, preferiblemente con una vida profesional fuera de la política.

         Que ya sabemos que los políticos profesionales, o más bien profesionalizados, se venden por un plato de lentejas, es decir por un buen salario, un gran despacho, un coche oficial y una secretaria (o secretario) de buen ver.

         De cualquier forma, y a este paso, pronto asistiremos al hundimiento del PP, mientras sigue sonando la música…