En el contexto de una España que se hunde, con dos de sus regiones apenas contenidas en el marco constitucional, un Gobierno apoyado por delincuentes y viviendo de prestado, con ocasión de la celebración de los Premios Princesa de Asturias, unas señoras asturianas, desplegando una pancarta frente al teatro Campoamor, sede de la celebración de los Premios, afirman que “El futuro (de España) está en Leonor”, y se han quedado tan panchas, ellas que solo iban a ver los modelitos de Leticia Ortiz y de las dos niñas.

Sigamos insistiendo, resistamos, porque quien resiste gana. Sigamos resistiendo la estupidez y estulticia que nos rodea, clave del declive de España, ausente de rectores, porque la única forma de ganar, descartando la acción expeditiva, es resistir. O lo que dicen los chinos…  Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo, que igualmente preconiza la paciencia y la calma ante situaciones de difícil solución.

Y si de ver cadáveres por delante de nuestras casas se trata, ahí tenemos al último, al del tal Eduardo Uriarte Romero, más conocido como Teo  Uriarte, un sevillano que ingresó en ETA, pero que hoy, como tantos otros cadáveres que hemos visto pasar por delante de nuestras casas, lo que quiere es que España siga en paz y progrese para que él pueda seguir cobrando su pensión.

No, señoras. El futuro no está en la forma de Estado que padecemos, que se nos muestra y demuestra absolutamente incapaz de remediar nada de lo que nos acontece, a lo que no hemos llegado de repente, sino tras un largo camino. El futuro no está en una forma de Estado cuya función primordial es acudir a celebrar eventos. Eventos en los que la Real Familia desfila como atrezo por una pasarela improvisada, y en un contexto impostado, donde hasta los “vivas al Rey” son solo una bofetada al Gobierno. Y mucho menos está en una cría, que tiene que asumir el papel que por azar se le ha asignado en esta representación de opereta trasnochada, auténtico esperpento que terminara por estallar un día de estos, cuando menos se espere, para el que ya hay cola para ser abanderado.

No, señoras. El futuro de España está en dar cumplida respuesta a la situación, utilizando todos los medios al alcance de la nación para forzar un rumbo distinto, empezando por meter en cintura, dentro de un proyecto nacional, a esas dos regiones que son Cataluña, totalmente ingobernable, a merced de la delincuencia institucional y callejera, y Vascongadas, privilegiada con un “concierto económico”, agravio comparativo que ha frenado el terrorismo.

 Y está, y al unísono, entre otras medidas correctoras, y por poner el caso que seguro les afecta por edad, la fotografía no engaña, en que el sistema de pensiones sea viable, porque de 43 países analizados por Mercer CFA Institute Global Pensión, Index 2021, según nos informaba la prensa, España ocupa el puesto 39 en sostenibilidad, el último de Europa. A lo que sumamos el mayor envejecimiento de población europea y uno de los mayores del mundo. De lo que se deduce, sin necesidad de ser un cerebro, que tendremos que traer a gente de todos los continentes y lugares del mundo, rogándoles que vengan a sacarnos las castañas del fuego, aunque, por ende, muchos de ellos asesinen a unos cuantos de nosotros. De ahí, que los países del norte de Europa estén poniendo a procrear a sus mujeres, y junto con ayudas a la natalidad y legislaciones laborales que lo hagan posible, estén articulando medidas de control de sus fronteras, que llega al punto razonable de exigir determinadas condiciones a los inmigrantes que tenga a bien aceptar para su beneficio.

No, señoras. El futuro de España no está en esta Monarquía, y, por tanto, no está en la Niña, que a día de hoy ni siente ni padece nada de lo que dice o hace a nivel institucional, y que psicológicamente puede que se le esté haciendo un daño irreparable. Seamos sinceros. El futuro de España pasa por poner al frente del Estado una magistratura real, ni imaginaria ni imaginada, con poder de ejecución y decisión, que sea verdaderamente clave del arco del ordenamiento jurídico-político del Estado de España. Porque verán, esto de que la Monarquía no funcione a quienes más nos afecta es a quienes por tradición, convicción y devoción somos monárquicos, que cuando somos plenamente conscientes de que la institución deviene en fenecida, tiramos por la calle de en medio... ¿Saben ustedes, señoras, quién era, o al menos les suena, el general José Sanjurjo, el hombre que pudo frenar la llegada de la II República? Pues eso es lo que se debería considerar más allá de proferir palabras sin sentido. Y dicho esto. ¡Viva Asturias!