Evitemos el vano intento de resumir, compendiar o buscar un epítome que nos describa y puntualice los principios o nociones fundamentales sobre los que se asienta la llamada Ideología de género; su construcción está cimentada intencionadamente en una serie de ideas más o menos confusas y opacas, que carecen de ligazón, de conexión lógica entre ellas que pudieran conformar un texto definitorio que aclarase sus objetivos y orientase sobre los métodos y procedimientos a los que  inexcusablemente deberían ceñirse sus adeptos o correligionarios.

La Ideología de género, se puede definir como la última rebelión del hombre contra la Creación.

El trasfondo filosófico tiene su origen en Nietzsche y es fuente de inspiración del feminismo radical que determina que el instinto de maternidad es causa o motivo de esclavitud de la mujer, así como elemento erosivo de sus fuerzas; a su vez, la Ideología de género se nutre de estas devastadoras ideas filosóficas, que recicladas en función de sus pretensiones, nos declara sin rubor alguno, que la voluntad lo puede todo, no existe nada fuera de mí que me condicione en aquello que soy, ni siquiera la Naturaleza, la biología o la anatomía me van a decir lo que soy.

Esta ideología entiende que la identidad del hombre no se fundamenta en la totalidad bio-psico-espiritual, de la que el sexo, como condición natural es un elemento imprescindible, sino en la elección de la persona, en su libertad.

El sexo no es algo natural, sino una imposición cultural, social, que recorta la libertad y de lo que hay que liberarse.

No existe ninguna verdad, todo es relativo, el nihilismo abdica de cualquier verdad, y en el caso que nos ocupa pone en tela de juicio a la misma Naturaleza.

El género es lo que uno decide ser, la Naturaleza se disuelve en lo que el Apocalipsis denomina “el lago de fuego y azufre”,  lago donde se depositan y vierten todas las inmundicias pestilentes  procedentes de las ideas viciosas y envilecidas de la Ideología de género.

Si alguien piensa que detrás de la Ideología de género está el deseo de reconocer los derechos de la Comunidad homosexual, se equivoca,  está en Babia.

Esta ideología desgraciadamente forma parte del cuerpo social, económico y político de los Estados occidentales, estadísticamente el número de homosexuales puede cifrarse en el 1% entre los varones y el 0,5% entre las mujeres, por tanto la incidencia electoral podría considerarse mínima o incluso despreciable, de lo que se infiere, que la depredación a la que someten a la ciudadanía los partidos políticos, no va dirigida precisamente a captar el inteligente y moderado voto de los homosexuales.

Lo que está impulsando la Ideología de género, son los poderes supranacionales que se sitúan por encima de los partidos. Su agenda implica un plan globalista de poder mundial.

Que este perverso programa moviliza cantidades ingentes de miles de millones de dólares, nadie lo duda, de hecho el húngaro e inmoral Soros, uno de los abanderados de la criminal apuesta ideológica, donó a los innumerables organismos que propagan la Ideología por el mundo, 18.000 millones para impulsarla; la Open Society Foundations dispone de 32.000 millones de dólares para promover el aborto, la ingeniería genética, la eutanasia, la financiación de partidos políticos corruptos y de extremada parcialidad… en fin para extender todo lo relativo a la viscosa y siniestra Ideología de género.

Que todo este despliegue de medios económicos concita la innata avaricia del hombre, nadie tiene duda, las moscas van a la mierda,  también esto es algo natural; el enjambre de dípteros se contabiliza por cientos de miles o millones en todo el orbe, y qué duda cabe que las estadísticas antes aludidas se incrementan con estas manadas de indeseables.

¿Quiénes se avienen o asumen los postulados de la Ideología de género entre los integrantes de los diferentes partidos políticos?

La izquierda, naturalmente, actualmente es la más organizada y obvio es decir, que la más peligrosa y activa, desde la revolución rusa, la izquierda en general, ha sido y sigue siendo una perfecta y bien engrasada máquina de mentir y falsear la Historia, amén de integrar a los más espurios e inmorales hombres de la política de los últimos 100 años; ahora bien, también el liberalismo de derechas viene asumiendo estas teorías fundamentándose en la plena soberanía del individuo sin ligazón alguna con los vínculos naturales.

Según algunos autores y estudiosos de la Ideología de género, Soros, considera fiables para alcanzar sus objetivos a 1/3 de los diputados del parlamento europeo.

El matrimonio homosexual en Alemania se legalizó con un gobierno de centro-derecha.

La ideología de género es un instrumento que tiene como objetivo acabar con la soberanía de los Estados, y así gobernar sobre una masa humana de “ovejunizados” hombres y mujeres.

Un fragmento de las memorias de Rockefeller dice lo siguiente: “Estoy orgulloso de que yo y mi familia estemos en la empresa de ir contra los intereses de los EE.UU., conspirando alrededor del mundo para construir una estructura global, política y económica más integrada”

La familia del magnate y millonario referido, en su momento promovió el movimiento de liberación de la mujer, pagó el movimiento feminista en USA, y también financió las revistas feministas de los años 60.

Para llevar a cabo el plan global hay que soslayar tres obstáculos fundamentales:

Identidades nacionales y culturales. Se utiliza fundamentalmente la debilidad de los países, sobre todo en el orden económico, para chantajear, si es necesario a sus gobernantes o en su defecto comprarlos de modo que la Ideologíade de género tome carta de naturaleza en el país.

La familia. Es un enemigo molesto, aguanta todo. No quieren individuos que se protejan y se les dé cobertura en la célula familiar. Hay que destruirla. Si acabamos con la familia, nosotros educaremos a los hijos.

Cristianismo. Hay que perseguir a los cristianos, existen decenas de  millones de cristianos que padecen persecución. ¿Quién denuncia en los medios de comunicación este grave problema de xenofobia religiosa? Los medios, en su mayoría controlados y subvencionados, ni por asomo, los cristianos o se alían con la Ideología de género o permanecen asustados sin crear problemas.

Estas hordas disolventes y antinaturales son fieles a su bandera, tanto como en su día lo fueron a la suya los seguidores de las Internacionales comunista o socialista. Las lealtades Nacionales no existen para ellos, un homosexual español impregnado de la Ideología de género, está más cerca de otro de Venezuela, que de cualquier compatriota español que no lo es.

Se trata de vaciar de contenido tanto la independencia como la soberanía de los Estados.

Otro extremo a considerar es el aborto, en USA, desde la aprobación de la ley que despenaliza el aborto han muerto 60 millones de fetos, de nasciturus; las cifras aumentan de forma espeluznante, si las extrapolamos al resto de los países de la Tierra, se estima que el número de abortos asciende a 1.400 millones desde el año 1980.

La ideología de género está envenenando, se está instaurando aceleradamente en los grandes y poderosos Organismos mundiales como son el Banco mundial, el Fondo Monetario Internacional o en los diversas Agencias de la ONU.

A pesar de todo lo expuesto, existen, por el momento, baluartes inexpugnables que rechazan la Ideología de género, entre los que se encuentran, Hungría, la Rusia de Putin, enemigo declarado de esta Ideología, o China, donde sus gobernantes manifiestan: “ hace siglo y medio a los chinos se les envenenaba con el opio, no nos vamos a dejar envenenar por la Ideología de género”.

Es de destacar, que los expertos en el estudio de la evolución de la Ideología de género a nivel planetario, consideran que la gran batalla y el futuro de este movimiento se libra y decide en Hispanoamerica.

Ante esta situación, el mundo se va convirtiendo en un pudridero maloliente, es inevitable y necesario que nos movilicemos con determinación y valentía, prestos a empuñar las armas de la razón, dejando a un lado los temores y miedos que nos asaltan, y evitar que la pereza, la cobardía o la tibieza se apoderen de nosotros o de nuestras almas.