No ha ganado el socialismo. Ha progresado el marxismo en su conjunto y se ha agravado la crisis prematura del sistema.

Pero, sin duda alguna, los grandes perdedores somos los españoles. Y sobre todo aquéllos que cometieron la insensatez de tragarse la patraña del voto progresista, a no ser que estemos equivocados y el progreso sea la antidemocracia, antimonárquica, la mentira y la falta de respeto a todos los compatriotas vivos o muertos. Da lo mismo.

Sólo desde el voto coherente con las propias convicciones terminaremos con el engaño, la estafa electoral, la corrupción, la desvergüenza, la mentira, el abuso y, lo más grave, la dictadura a la que Pablo Iglesias nos está encaminando, destruyendo la España del 36, la del 78, y la del siglo XXI, es decir, la destrucción total. Destruir es fácil. Lo difícil es construir la España victoriosa, trabajadora, justa, respetada y nunca olvidada, pero sí añorada.

Lo que me gustaría descubrir es cuál es la relación de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Hubo un momento que regañaron y se devolvieron las fotos y cartas, pero se arreglaron y organizaron su casa. Ya lo vemos.

¿Por qué fue el enfado y más tarde el arreglo? ¿Fue por dinero? ¿Fue por amor? ¿O tal vez por convicción? Si alguien tiene la contestación que me lo aclare.

¿Dónde están Felipe, Guerra, el famoso tertuliano de Corcuera etc., etc., etc.?

Todo quieren que sea nuevo. No, no es verdad. Son los mismos perros con distintos collares. Con mucho más odio y rencor, con bastante menos escrúpulos y como buenos masones, el dinero es su religión.

En el año 1979, en plena Transición, de vez en cuando Blas Piñar, me mandaba recado para que pasara por su despacho de Martínez Campos. Normalmente era para echarme una regañina por algo que habríamos hecho y al final, normalmente, acababa dándome una charla formativa, que ahora quiero recordar. Un día, cuando ingresó como diputado, me auguraba lo que actualmente está pasando en nuestra Patria y acababa siempre aclarándome, para que transmitiese a nuestra juventud, que el amor a España, a sus símbolos y a Cristo Rey, era mucho mayor que el dolor que nos producía el mal con el que ataca el enemigo a nuestros valores, historia, religión y a la paz que habían conseguido nuestro mayores, por lo que hay que estar alerta. Ellos no van abandonar ni cambiar sus objetivos.

Quiero recordar a Joaquín Aguirre Bellver cuando escribía: “si el congreso persiste en su política de abandonismo y retroceso ante el separatismo y comunismo, Dios no lo permita, será muy difícil callar la voz de Blas Piñar. Por mucho que se apretase el cerco del silencio en el hemiciclo y en los periódicos y, como dice el evangelio, lo gritarían las piedras“.

Venancio Marcos, el páter, decía: “Blas es un atleta de la política y del catolicismo“. Y así era.

Viendo como están las cosas, acordándonos de las razones y consejos del recuerdo del 36, del 78 y de nuestro siglo, todos tenemos actualmente que ser Blas Piñar.

Eduardo Olivares. Asociación Despierta España.