Que George Soros está financiando una nueva ola de fiscales de distrito radicalmente indulgentes y liberales en todo Estados Unidos para rehacer su sistema judicial suena a teoría de conspiración de la derecha, pero es verdad. Tanto el financiero nonagenario como el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, se han propuesto el ambicioso objetivo de llevar a la izquierda el sistema judicial estadounidense. Como explica Shane Devine en The American Conservative, esta agenda radical ha tenido como consecuencia el aumento de los crímenes violentos y de los asesinatos en todo Estados Unidos.

El propio Soros explicaba sus motivos en el segundo capítulo de En defensa de la sociedad abierta, que es una versión actualizada de un ensayo de 2012. Además de que su compromiso con este programa fue anunciado por la ACLU (American Civil Liberty Union – Unión Americana por las Libertades Civiles) en 2015 y el historial financiero de esta campaña ha sido rastreado por decenas de medios de comunicación en los últimos años. En noviembre de 2014, la Open Society Foundation dio 50 millones de dólares a la campaña de la ACLU para poner fin al encarcelamiento masivo. La ACLU publicó un comunicado de prensa sobre la donación, reiterando su compromiso de reducir las tasas de encarcelamiento en Estados Unidos a la mitad para 2020 en lo que sería “el esfuerzo más ambicioso para poner fin al encarcelamiento masivo en la historia de Estados Unidos”. Desde 2015 Soros también ha gastado 18 millones de dólares para apoyar a candidatos progresistas para puestos de fiscal de distrito en todo el país (en 29 elecciones sus candidatos sólo han sido rechazados 7 veces).

Mientras tanto, decenas de “fondos de fianza”, grupos que pagan las fianzas de sospechosos acusados de crímenes, se hicieron famosos durante las protestas del Black Lives Matter por la muerte de George Floyd. La actual vicepresidente de EEUU, Kamala Harris, promovió al Minnesota Freedom Fund, cuyos ingresos anuales pasaron de 100.000 dólares en 2019 a 35 millones en 2020. Otros como Bail Project o el Fund for Fair and Just Policing reciben el apoyo de la Open Society Foundations. No son los únicos, Mark Zuckerberg y su esposa Priscilla Chan también subvencionan a fondos de fianza y a grupos para la reforma fiscal. En 2019-2020, la Initiative Chan Zuckerberg (CZI) donó un millón de dólares para “promover el liderazgo del pensamiento para los fiscales de distrito electos”. En enero de 2021, CZI se jactó de haber concedido más de 164 millones de dólares a grupos de defensa para la reforma de la justicia penal y anunció la creación de una nueva organización independiente, Justice Accelerator Fund, que recibió 350 millones de dólares.

Semejante campaña está teniendo un efecto colateral en las calles. Según los datos preliminares del FBI, las tasas de homicidio aumentaron un 24.7 por ciento a nivel nacional. El experto en justicia penal John Roman afirmó que el aumento de 2020 “es el mayor aumento de violencia que hemos visto desde 1960, cuando empezamos a recopilar estadísticas formales de delitos”. En Filadelfia, los homicidios aumentaron un 29% desde abril de 2020. Larry Krasner, fiscal de distrito de Filadelfia que recibió casi 1,7 millones de dólares de Soros en 2017, culpó a los encierros del COVID-19 y al cierre de las escuelas públicas del repunte y argumentó que el aumento de homicidios se había producido a nivel nacional. Aunque Krasner tiene razón en esto último, los datos indican un aumento de la criminalidad en los nuevos distritos progresistas antes de la pandemia. Un informe de junio de 2020 demostró que los tiroteos habían aumentado un 18% en el distrito de Krasner desde su llegada. Los delitos violentos aumentaron un 5% y los robos un 7%. John Creuzot, del condado de Dallas, Texas, cuyas tasas de condena son significativamente más bajas que las de su predecesor, vio un aumento del 15% en crímenes violentos, del 27% en homicidios y del 13% en robos de automóviles en 2019. Bajo Joe González, del condado de Bexar (San Antonio), Texas, los veredictos de culpabilidad se redujeron en un 31% en casos de agresión sexual, un 21% en casos de asalto o intento de homicidio, y un 9% en casos de robo. Bajo Kim Foxx, del condado de Cook (Chicago), Illinois, las condenas se redujeron un 20% en casos de robo y un 9% en casos de violación y crimen sexual. En total, Foxx ha visto una disminución del 27% los veredictos de culpabilidad y un aumento del 54% en casos retirados o desestimados. Estos tres fiscales recibieron fondos de Soros.

No se puede probar si estos fiscales son culpables del aumento de la delincuencia, pero lo cierto es que la reducción artificial de los procesos judiciales no es una solución real. El delito sigue sucediendo, castigado o no, mientras que el resto de la población sufre el crimen y la pobreza y decadencia social que produce el delito. Además de que la retórica progresista sostiene que el racismo por sí solo causa el fenómeno, afirmando que los altos índices de criminalidad en las zonas urbanas son una ilusión racista, las leyes son racistas y las detenciones se realizan arbitraria y selectivamente. Por lo tanto, para acabar con la delincuencia es necesario corregir la “cultura racista” y poner fin al “sistema judicial racista”. De nuevo, la ideología vence a un análisis real de los hechos.

El capítulo del libro de Soros proporciona una visión interesante de la mentalidad de estos filántropos multimillonarios. Ante la cuestión de por qué individuos egoístas como él gastarían su dinero en esos esfuerzos filantrópicos y "desinteresados", Soros responde que absuelve la culpa moral incurrida por sus prácticas comerciales egoístas. No obstante, se queja de que la “represión financiera” posterior a 2008 ha hecho más difícil ganar dinero a los gestores de fondos de cobertura internacional, mientras que ha aumentado la demanda de filantropía, insistiendo todo el tiempo en que la sociedad sólo puede mejorar gracias a la generosidad de los plutócratas. El progresismo estadounidense trata de encontrar soluciones prácticas a los problemas generados por el mismo sistema en el que se acomoda, es como tratar de que el diablo apague los fuegos del infierno.