Son muchas ya las ocasiones que Pedro Sánchez relaciona a su Gobierno con 'el hombre del saco'. Lo ha vuelto a citar con motivo de su comparecencia ante los medios de comunicación en Moncloa para presentar un balance de gestión llamado 'Cumpliendo'. Este amplio recorrido por las bienaventuranzas del Ejecutivo, correspondiente al Ejercicio del primer año del Gobierno de coalición social-comunista va cargado de bombo. Un estallido de medallas y reconocimientos al alza. En el desglose general del contenido, el Presidente ha detallado cuántos milagros se han producido últimamente en España, dándole brillo y esplendor a toda capa social, empresarial y servicios públicos. Sin olvidar la brillante tarea y sacrificio de los 'Apóstoles' que lo han hecho posible, que en vez de 12, en esta ocasión han sido 24 (uno más o menos). En su alocución, Sánchez ha señalado que este balance es auditado. ¿Por quién?. Ah, eso es harina de otro costal !!. 
 
Mucho hay que temer que la supervisión haya sido efectuada por 'un comité de expertos' de su confianza, que con toda probalidad nos llevará, en primer lugar, a no se sabe quién y, en segunda instancia, a la sazón del batiburrillo de sus más de 1.200 asesores, destacando su mentol más cercano, y mano derecha, Iván Redondo, o su propia luz divina con destellos ilusorios tocado por la magia del más allá. Total, una especie de iluminación propagandística para aliviar los ánimos del españolito en la peor época de su existencia. Sin duda, de alguna manera hay que distender esta calma tensa que vive España. ¡¡Esto da más miedo que el hombre del saco!! 
 
Un nuevo '¡Aló, presidente!' en tiempos inoportunos. Cuando el ciudadano desea soluciones inmediatas, exige reacciones in extremis y ayudas a colectivos en plena ruina. Además, llega Pedro Sánchez bendiciendo sus logros enmedio de una gran distorsión entre sus socios, en Estado de Alarma, en pleno estragos de la pandemia, aún enterrando muertos víctimas del virus, pavorosa incertidumbre de la vacuna, estremecedora 'cola del hambre' y hecatombe en los sectores productivos del país. Mientras la cifra del paro sube estrepitosamente y puede alcanzar los siete millones y medio de parados, aunque se pretenda situar en solo la mitad. No es el momento de hacer acopio de méritos ni resúmenes de soberbias grandilocuentes.
 
Sin embargo, tras el Consejo de Ministros, el Presidente se planta nuevamente ante la opinión pública, para decir que en  el Gobierno son muchos pero 'una sola voz', y que todas las encuestas reflejan la confianza en su gestión y en la coalición progresista, ya no solo el CIS del socialista Tezanos, 'sino todas las consultas de sondeos públicos'. Además, expresa Pedro Sánchez que, 'son cumplidores de sus palabras', que aunque sean muchos 'solo hay una sola voz'. Es exactamente así, pero precisamente todo lo contrario.
 
Este informe ha sido publicado bajo tres episodios de interés público, según Pedro Sánchez. En primer lugar dice; 'Apostamos decididamente por la transparencia'. Pues la primera en la frente, ya que se trata del Gobierno más opaco y sombrío que la Democracia conoce. Todo se hace con 'nocturnidad y alevosía'. El segundo punto, añade; 'Promueve el ejemplo público, cumpliendo con nuestros compromisos'. Sin duda, se refiere a sus comprometidos vaivenes políticos y decisiones de interés personal, siempre con apego al sillón, colchón de Moncloa y Falcon. Y en tercer lugar, se señala que este balance llega para; 'Fomentar, bajo un seguimiento estricto, la mejora pública sirviendo al ciudadano y con motivo del cambio de la sociedad'. Es obvio, en su 'nueva normalidad' nada es normal, ni su propio Gobierno social-comunista-pro-etarra-separatista. La Covid-19 coincidió con su mejor aliado, a pesar que Pedro Sánchez teatralice la ya famosa definición de la coalición. Incluso añadiendo la nueva e unívoca afirmación del Presidente cuando la oposición se lo recuerda, 'Qué viene el hombre del saco', aunque aclara que nunca llega, dejando entrever que ni el mismo se percata de los malabares de riesgo que acumula en estos dos años el Gobierno de España y las depresiones social-económica que padece la sociedad. Un artista político que consigue suplir la denominación de 'politólogo' por su salero y garbo en la interpretación progresista.
 
Tenemos menos salud, somos más pobres y nos quitan la libertad. ¿Qué más puede ocurrir?. 
Anián Berto