Se trata de un plato de lo más sencillo, pero no por ello menos sabroso. Además, a pesar de su simpleza, con esta receta me sucede lo mismo que con otras típicas de mi madre, jamás consigo que me quede igual de buena que a ella, por mucho que siga sus instrucciones. Así que hay que aprovechar cuando se visita a la familia para disfrutar de primera mano de las mejores recetas, la cocina de madres y abuelas.

 

Ingredientes

  • 10 alcachofas,
  • 2 dientes de ajo,
  • 1 limón,
  • 1/2 vaso de vino blanco,
  • 1 cucharada de pan rallado,
  • agua,
  • aceite de oliva virgen extra,
  • pimienta negra,
  • perejil fresco,
  • sal.

PREPARACIÓN

Disponer un cuenco con agua y el zumo de medio limón. Pelar las alcachofas con ayuda de un buen cuchillo, cortando las puntas y los tallos, y desechando las hojas externas. Dividir cada corazón de alcachofa en dos partes. Colocarlas en la mezcla de limón a medida que se vayan cortando.

Pelar y laminar los dientes de ajo. Calentar un chorrito de aceite de oliva en una cazuela y dorar los ajos muy ligeramente. Añadir las alcachofas y regar con el vino blanco y el zumo de la otra mitad de limón.

Espolvorear con el pan rallado y salpimentar. Añadir un poco de agua o caldo, sin que lleguen a cubrirse del todo, tapar y llevar a ebullición. Dejar cocer unos 10-15 minutos a fuego vivo, hasta que estén bien tiernas

Degustación

Disponer las alcachofas al estilo de la abuela en una fuente o repartirlas entre los comensales junto al caldo. Servir bien calientes como primer plato, o como cena ligera. Están muy buenas si se mezclan con algunos frutos secos, especialmente almendras o piñones ligeramente tostado