La televisión pública tomada por el infame gobierno social comunista no retransmitirá la Misa por las victimas del COVID, un hecho lamentable que no se entiende claramente sino hay una clara intención de remarcar la aconfesionalidad del Estado en todo acto vinculado al luto por la emergencia sanitaria promovido por el Gobierno de Pedro Sánchez al no quedarle más remedio que hacerlo. El propio presidente desprecia vilmente a las víctimas al ausentarse de la ceremonia por un acto que evidentemente no tiene la misma relevancia. 

Es obvio que tampoco le interesa al ejecutivo podemizado de Sánchez los más que previsibles abucheos por la nefasta gestión de la pandemia y su criminal irresponsabilidad permitiendo el aquelarre feminista que tantas muertes ha causado y de la que espera salir de rositas.

No se entiende, sino hay gran malicia de por medio, que no consideren de interés una ceremonia, que es un funeral de Estado (aunque lo quieran minimizar), a la que asistirán los Reyes y que tendrá lugar a las 20:00 en la catedral madrileña de la Almudena. Se trata una decisión sin precedentes en la historia del ente público.

Hasta la fecha, la cadena siempre se había encargado de producir y distribuir la señal institucional de cualquier eucaristía celebrada para honrar la memoria de los fallecidos en todas las tragedias en las que se han visto involucrados ciudadanos españoles como la misa que se celebró el 27 de abril de 2015 por los 150 fallecidos en Los Alpes en el vuelo de la compañía Germanwings que cubría la ruta Barcelona-Düsseldorf. 

La ceremonia sí podrá seguirse a través de Trece TV, la cadena vinculada a la Conferencia Episcopal Española, así como en Telemadrid. Precisamente, la cadena pública madrileña ha redescubierto en la emisión de las misas un filón destacable de cuota de pantalla.