El futuro que le espera a la clase media ha pasado de ser incierto a calamitoso. Las colas del hambre en Chamberí, más la insistencia sistemática de los medios de comunicación gubernamentales –tanto públicos como privados– por aliviar al personal, son la garantía de una situación a corto plazo nunca vista desde tiempos de PSOE del misántropo Largo Caballero. Sin duda ciento cuarenta años de travesuras son más que suficientes para declarar al PSOE maldición nacional del estado.

Ninguno de los presentes ha conocido una situación como está, a mi entender la más importante para Europa desde la segunda guerra mundial, el gobierno lo sabe y no descansa: se esfuerza en saquear a la clase trabajadora con una subida de impuestos indecente, despótica y sobre todo irracional; regala millones de euros para seguir sus programas de sometimiento ideológico y reparte caramelos entre sus familiares; todo ello mientras el hambre y la desesperación se ciernen sobre el ese pueblo español que se levanta a las seis de la mañana, mascarilla en boca para trabajar, buscar empleo, estudiar o pensar en como leches se las va apañar para evitar la inanición.

Mientras uno vuelve directo a casa a morirse del asco, los mismos que decían que esto era cosa de dos contagios se reúnen con sus amigos del “centro moderado” y con periodistas limpia botas en fiestas de postín, donde disfrutan desmascarillados de todo lujo de intrigas y devaneos a la par que se confabulan contra esa oposición vigorosa en la que encuentran un obstáculo para volver al bipartidismo al que les encantaría devolvernos, ese que les garantiza mantener sus privilegios indefinidamente.

Por si fuera poco se suben el sueldo, no se si porque viven en otra realidad o porque alguna especie de lujurioso extravió les lleva a deleitarse comprobando cuantas humillaciones está dispuesto a aguantar el pobre pueblo español, un pueblo que no merece los tormentos a los que lo está sometiendo sus dirigentes ¿que es lo que consumirán en esas suntuosas fiestas para sufrir tales distorsiones? ¿demasiadas dosis de palmeros? ¿demasiados medios limpia suelas?. Dar en el blanco no es muy difícil en este caso.

Una de las cosas que nos demuestra la historia es que un dirigente cretino lo es en todo caso, pero cuando es malo siempre encuentra vías de escape –Lamentablemente hay varíos de la especie Fernando VII en la historia de España pasada y actual– . En este caso hay muchos cretinos, pero sus jefes además son unos canallas y están asesorados por otros canallas aun más mezquinos.

El estado de alarma impedirá a las personas salir a la calle a manifestarse, si tenían pensado  afiliarse a un partido, reivindicar sus derechos… estarán aletargados en sus casa, siguiendo las instrucciones del gobierno, con miedo a un virus extendido por la negligencia de sus gestores, pero en unos meses la cosas va estar tan mal que la desesperación puede ser incontrolable.

No se cuales son los planes del gobierno, ni los afirmo, ni los conozco, pero especulo y especularé porque ejercemos libremente mi derecho a especular e invito a los lectores de este periódico ha hacer lo mismo. ¿cual es el objetivo del Estado de alarma? Yo lo veo muy claro.