Que los socialistas gestionen los intereses de España y de los españoles con la marca del fracaso y que cuando lo hacen junto con comunistas e independentista este fracaso viene grabado con sangre, sudor y lágrimas nos lo recuerda a gritos La Memoria Verdadera.

El gran problema de España no es sólo esto, sino la desgraciada circunstancia de que frente a estos bribones no hay más que peleles, títeres y últimamente una muñeca diabólica. 

Por eso cuando miramos el escenario de la covid en España, los árboles socio comunistas no nos dejan ver el bosque de liberales ocupando sus tronos autonómicos con las mismas formas y modales que sus colegas independentistas y socio comunistas de otros territorios con los que comparten el Estado social, democrático y autonómico que les da cobijo y financiación.

Tal y como está la situación nos preguntamos por los liberales, ¿dónde y con qué están? Me refiero a los partidos de centro, centro derecha y derecha. Pues se resume así: gestionando la pandemia igual de mal. Los mismos letales resultados tiene Andalucía que Cataluña, Valencia que Castilla León o Madrid que Aragón. 

Algunos de sus barones mantienen una posición discreta, como para no llamar excesivamente la atención, con algún golpe de mano, pero dejando hacer para poder cargarle el muerto a Sánchez. Aptitud innoble, sin duda, porque con disimulo anteponen su supervivencia política al interés y al bienestar de los españoles por no hacer lo que tienen el deber de hacer que no es otra cosa que gestionar con rigor, seriedad y criterio. Pero esto supone arriesgar, palabra que no parece existir en el vocabulario de un liberal.

Lo peor de todo lo tienen con la muñeca diabólica. Descubrió al principio de la pandemia que la enfermedad se podía pasar en un apartamento de lujo por cuatro perras y que nadie de su partido le daba una buena colleja y la ponía en su sitio y se está haciendo la ama del chiringuito

Luego descubrió que para destacar lo más fácil era quitarle el protagonismo al pavo de su presidente nacional, a los diputados y senadores de su partido y poner en el punto de mira a Sánchez y a su política nacional. Y de caldo, una buena dosis de victimismo. 

Si se pone a copiar, copia a Illa y se va a dar un paseo a Cataluña, en plan mitin, mientras sus UCIs se saturan. Ella es de otra galaxia, puede salir de su comunidad mientras los demás limitamos nuestra movilidad para frenar los contagios, los ingresos en hospital, en UCI y los fallecimientos. Lo hacemos porque somos solidarios con nuestros compatriotas. Por eso, a diferencia de ella, hemos elegimos ofrecer nuestra libertad en beneficio del bien común.

Puso sobre la mesa, porque le dio la gana, con el único fin de marcar la diferencia con propios y extraños, el binomio salud economía para hacer frente a la covid y se ha cargado la economía y la salud. Madrid poco a poco, con disimulo, ha quedado prácticamente confinada y los autónomos igual de arruinados que en le resto de España. Eso sí, intenta camelarlos prometiéndoles créditos, que no ayudas directas para acabar de arruinarlos a medio plazo. 

Lo lamentable es que impulsó la movilidad para llevarle la contraria a todos, incluido al conocimiento científico, y con ella la trasmisibilidad del virus durante el mes de diciembre. Los técnicos le advirtieron de lo que ello supondría. Se dedicó a vender sus aparentes estadísticas y a mandar a los madrileños a celebrar la Navidad. Hoy ha conseguido tener más de 700 enfermos en la UCI y más de dos millones de madrileños con movilidad reducida directamente.

La reina de la economía sanitaria construyó un macro hospital y abandonó la Atención Primaria y hoy necesita pagar más de 2.000€/día por cama UCI en la medicina privada. Lo malo no está en la participación de la privada, por supuesto, sino en generar enfermos y gastar lo que tiene y lo que no en curarlos si se puede en lugar de invertir para evitar enfermedad. 

Ella duerme tranquila, sin pesadillas utilizando al despertar la covid y las elecciones catalanas de trampolín de sus ansias de poder. Este fin de semana nos insulta fomentando nuevamente la movilidad y el riesgo con “es un delito en Cataluña con el clima que tenéis, tener todo cerrado”. Cuando vuelva a Madrid que se siente en una mesa con seis más y que pregunte por la ocupación de las UCIs de su comunidad y por la parte que le corresponden de los 2.878 muertos la semana pasada por covid. Váyase Sra. Ayuso, váyase porque quizá, digo quizá, como le dije al Coletas, lo suyo si sea un delito.