En mi artículo anterior —“Las horas más felices”— nos quedamos, “respirando”  Democracia,  una vez iniciada  la “era  paradisiaca” de la modélica “transición”. Durante la Dictadura ,  un día sí y otro también, sus apóstoles  nos presentaban  ese sistema como él no va más para  disfrutar de  la vida maravillosa  que   lleva consigo, en un clima político insuperable por su Cultura, su Libertad, su Progreso, su Prosperidad todo dentro del Imperio de la Ley por la cultura,  la Libertad, el progreso,  la prosperidad,  la seguridad y el orden social en una atmosfera de equilibrio y paz…

Como venía escarmentado de vivir en Democracia en el extranjero,  y conociendo al mismo tiempo la vida  en el Franquismo,  me divertían de lo lindo  esos cuadros tan ilusionantes.  Veía con anticipación los frutos que produciría  la liquidación del Régimen nacido de la lucha de un Pueblo por recobrar su grandeza y su libertad. O sea, “disfrutaba” por adelantado lo que hoy los españoles gozan por obra de dos chiflados, con el destino de España en sus manos. Comprobando cómo nos encaminan a la miseria, el hambre, la esclavitud y los paredones. Y no me equivoqué.

No escribo esto para “venderme”--  a  los 92 años no te compra nadie—sino intentando  que las escasas mentes inteligentes que   viven en medio del inmenso rebaño de borregos,  tengan  la oportunidad de aprovecharse  de las experiencias y sabiduría de los viejos que hemos vivido  otras épocas  y tenido otros maestros.

Volvamos a los años ochenta, cuando  la Democracia había dado ya sus primeros frutos mediante los crímenes de ETA, el caos social, junto con los desengaños del Pueblo, al comprobar cómo  los criminales vascos no mataban “contra Franco”  (que ya llevaba  seis años en Cuelgamuros) sino contra “España” y  contra los españoles a los que odiaban. Se comenzaba a ver la Verdad de lo anunciado por quienes sabíamos de qué hablábamos al defender la Cruzada.

Pero la TRAICIÓN y el PERJURIO eran el alma del Gobierno de derechas que regía España y el pueblo empezaba a entender ese cuento chino de la DEMOCRACIA, y le asustaba el futuro previsible si no variaba la ruta. 

 La Sinagoga de Satanás es siempre la primera en ver la realidad y en moverse a su conveniencia y  puso manos a la obra, para elaborar esa “obra de arte” que se llamó el “23 F”, mediante el cual anuló el  despertar del Pueblo Español y liquidó el Ejercito de la Victoria: dos objetivos previstos y que ansiaba lograr cuanto antes. Contó con la ayuda de los perjuros y traidores, ofrecido en bandeja.  Aunque hemos de reconocer  el proyecto como digno de su autor: ¡el propio Lucifer!

“Traduzco” lo expuesto hasta aquí, para que se enteren los “niños” de hace cuarenta años:

Después de muerto Franco aún quedaba gente decente y honrada que no creía en la Democracia y que pronto la maldijo. Las experiencia vividas en los seis años de nuevo régimen,  pedían a gritos acabar con ella… y algunos excelente patriotas empezaron a moverse. Desgraciadamente,  la ceguera de “nuestra gente”, les ha impedido ver la existencia de la Sinagoga de Saltanas, con sus  dos mil años de experiencia y perfecta organización,  y me iré al otro mundo,  sin haber conseguido que,  los llamados “nuestros”,  se decidan a estudiar la capacidad de esta organización satánica  para  controlar el Mundo.

Entre los hombres que amaban a España, dispuestos a jugarse todo por salvarla,  estaba el teniente coronel Tejero quien,  dando una lección de hombría hispana,   pidió ir voluntario a Vascongadas a ponerse al frente de la Guardia Civil y a jugarse la vida diariamente contra los criminales etarras..

Como era hombre de pelo en pecho, ante la traición del Gobierno, claudicando ante los asesinos,   se cachondeo del  Gobierno, en la persona de Martín Villa,   consultándole si habría que rendir honores a la Ikurriña, por culpa de la cual, había  volado  por los aires,  algún guardia civil víctima de las trampas explosivas de los criminales vascos.  El Gobierno cobarde del nefasto Suárez respondió quitándole el mando de los heroicos guardias civiles… No es de extrañar que Tejero decidiera hacer todo lo posible por liquidar ese sistema cuyo origen tengo explicado.

Desgraciadamente la Sinagoga de Satanás controlaba  no solo el Gobierno, también la Corona,   estaba domesticada y a sus pies,   con ambos pudo contar para preparar lo que ahora vivimos: la voladura de España.  El modo de hacerlo fue sencillo: anular a los verdaderos patriotas y liquidar el  Ejército de la Victoria,  transformándolo en esa masa melosa y maleable  que son hoy las Fuerzas Armadas. Esas  que en pasado siglos  imponían respeto con solo nombrarlas y ante las que se inclinaban admirados y  sanamente envidiosos, nuestros adversarios  aunque nos hubiesen  derrotado. Baste recordar a los norteamericanos  rindiendo honores a la armada del Almirante Cervera,  hundida  por ellos en Santiago de  Cuba y a los  soldados españoles de la manigua cubana… (Al  mismo tiempo, trataban de “conejos” a los políticos que los mandaban.)

El juicio del 23 F es la mayor vergüenza de la Justicia militar española pues en vez de condenas los juzgados mercería un monumento  por su amor a España.-

El bofetón moral que el excelentísimo Sr. D. Antonio Tejero Molina les dio a los políticos y a la Corona rechazando el avión y los millones ofrecidos –al menos doscientos—y la facilidad para huir, queda como paradigma de la dignidad hispana frente  a la conducta premiada por la política democrática satánica del Poder Supremo  “sin rostro”. Disfruten cotejando la  conducta de Tejero con la de esa abundante mayoría de ladrones y amorales que apoyan sus nalgas en los asientos de nuestras Cortes, de la Moncloa o de los gobiernos y parlamentos de las Autonomías  o incluso con las de quienes son utilizados como papagayos del gobierno comunista  Sánchez/Iglesias. Seguiremos sacándole zumo al tema del 23-F en próximos artículos.