En la Constitución Española de 1978 se estableció el Modelo de Estado Autonómico, pudiendo considerarse un modelo “a caballo” entre un Estado Unitario y un Estado Federal.

Este “Estado Autonómico” se basa en la declaración del artículo 2 de la Constitución Española:

“La Constitución se fundamenta en la indisoluble  unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía  de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas"

En base a ello se constituyeron  diecisiete Comunidades Autónomas, las cuales  debían gestionar sus respectivos intereses y ejercer las competencias  asumidas en  sus respectivos Estatutos de Autonomía.

Pero la Constitución no estableció los instrumentos  de cooperación entre estas Autonomías y tampoco no previó que los Presidentes Autonómicos y el Presidente del Gobierno se reunieran conformando un órgano (al que se podría haber llamado “Conferencia de Presidentes”, por ejemplo) que pudiera adoptar acuerdos jurídicamente válidos.

Al aprobarse la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, se llegó a  la reforma de una Ley anterior,con lo que a partir de ese momento, esta nueva Ley incluía los principios e instrumentos de cooperación y  legalizaba la “Conferencia de Presidentes” como órgano de cooperación multilateral.

¿Es posible establecer mecanismos de cooperación  de multilateralidad cuando hay autonomías que “van por libre”?

Ya en la Conferencia de Presidentes del año 2017 se ausentó el fugado Puigdemont y el Sr. Urkullu.

En las mentalidades de los mandatarios políticos de estas dos  Comunidades Autónómas no aparece la palabra solidaridad, ni cooperación, pero si, la bilateralidad, más exactamente, las reuniones y acuerdos  bilaterales   con el Gobierno del momento y sacar el  máximo provecho de ellas  para conseguir sus fines, fines que todos conocemos.  

Como no podía ser de otra manera, en la 24ª Conferencia de Presidentes ,“des-organizada” e improvisada por el actual gobierno social-comunista, tampoco apareció el actual presidente de la Generalitat. Normal que quiera ahorrarse un viaje a Salamanca cuando en 48 horas se iba a llevar  a cabo  una reunión bilateral entre Sánchez y Aragonés como si fueran dos mandatarios de un  mismo nivel.

Es evidente que Aragonés puede sacar mucho más provecho de esta reunión, como así ha sido, que acudiendo a la Conferencia de Presidentes. Los votos de ERC  son necesarios para mantener un Gobierno que lo único que pretende es seguir en el poder, y por tanto, saben que Sánchez cederá a sus peticiones económicas, a la petición de  transferencia de competencias ( la Generalitat pide el  traspaso de 56 competencias), a retomar las conversaciones en una mesa extraparlamentaria  para “negociar” sobre el  referéndum en Cataluña,…. cederá ante lo que haga falta.

Por su parte el Sr. Urkullu, decidió en el último momento acudir a la Conferencia de Presidentes. Claro, seguro que estaba muy interesado en lo que allí se decidía cuando él por su parte ya había acordado con el Gobierno Central una reunión de la Comisión Mixta del Concierto Económico. En esta reunión bilateral se cerrarán la cesión de nuevos impuestos.

Queda demostrada la “pantomima” de esta 24ª Conferencia de Presidentes, convocada sin cumplir los tiempos requeridos, sin una preparación adecuada del encuentro puesto que no ha habido mesas preparatorias de los temas a tratar, con limitación de tiempo para las aportaciones  y réplicas de los presidentes participantes….

De esta reunión no ha salido ningún acuerdo formal, pero ha sido la excusa para intentar contentar a todas las Comunidades Autónomas cuando en realidad solo interesa contentar a dos para poder seguir gobernando.