Entrevista al almirante Nicola de Felice. Colaborador del Centro Studi Maquiavelo. Contraalmirante de nivel superior (retirado). Excomandante de destructores y fragatas, ha tenido importantes asignaciones diplomáticas, estratégicas, financieras y técnicas para el Estado Mayor de la Defensa y de la Marina, tanto en su país como en el extranjero, en mar y en tierra, persiguiendo la aplicación de medidas destinadas a hacer efectivas las políticas italianas y europeas de defensa y seguridad. Fue agregado militar en Túnez de 2007 a 2010, por lo que es un buen conocedor de los problemas del Magreb. Su última asignación de 2015 a diciembre de 2018, que puso fin a su servicio activo, fue el mando naval de Sicilia.

Italia ha derogado el decreto de inmigración de Matteo Salvini, reduciendo también las multas a las ONG a cantidades irrisorias. ¿Qué otras medidas ha tomado el gobierno italiano? 

El nuevo decreto de inmigración (aún no es una ley) interviene en las sanciones relativas a la prohibición del tránsito de buques en las aguas territoriales. En el caso de las operaciones de salvamento, la prohibición no se aplicará si se ha comunicado al Centro de Coordinación y al Estado de abanderamiento, y si se respetan las instrucciones de la autoridad competente para la búsqueda y el salvamento en el mar. En caso de que se viole la prohibición, se hace referencia a la normativa vigente del Código de Navegación italiano, que prevé una multa ridícula de entre 10.000 y 50.000 euros. Se eliminan las sanciones administrativas introducidas anteriormente. Respecto a la situación jurídica de los extranjeros, el nuevo decreto sobre inmigración y seguridad también aborda la cuestión de la convertibilidad de los “permisos de residencia” emitidos por otras razones en “permisos de trabajo”. A las categorías de permisos convertibles ya previstas se añaden los de protección especial, calamidad, residencia electiva, adquisición de ciudadanía o apatridia, actividad deportiva, trabajo artístico, razones religiosas y asistencia a menores.

En lo que respecta a la protección internacional de los extranjeros, la legislación vigente prescribe la prohibición de expulsión y devolución si la repatriación entraña el riesgo de tortura para el interesado. Con el nuevo decreto de inmigración, se añade a esta hipótesis el riesgo de que los extranjeros sean sometidos a tratos inhumanos o degradantes y se prohíbe su expulsión incluso en casos de riesgo de violación del derecho al respeto de su vida privada y familiar. En tales casos, se prevé la expedición de un permiso de residencia de protección especial.

¿Qué consecuencias han tenido estas medidas en las costas italianas? 

Los traficantes de seres humanos han identificado a Italia como el “punto vulnerable” de Europa y han intensificado su negocio delictivo enviando a las costas italianas muchos más inmigrantes ilegales que el año pasado, con un aumento exponencial de las muertes en el mar. El porcentaje de desembarcados en 2020 se ha triplicado en comparación con 2019 (hasta la fecha hay 30.466 frente a 10.422), superando incluso a 2018, y en medio de la pandemia de Covid. Cabe destacar que uno de los grupos étnicos más numerosos que desembarcan en Italia es el bengalí, donde cada persona paga hasta 30.000 euros, procedente de Asia mediante vuelos a Libia y luego a Italia por mar. Espero un invierno, pero sobre todo una primavera, de una gran afluencia de inmigrantes ilegales, como nunca se había visto antes. Será un 2021 difícil para Italia y para Europa.

Matteo Salvini está siendo juzgado por sus intentos de detener la inmigración ilegal cuando era ministro del interior. ¿Qué opina de este juicio?

Hay que decir en primer lugar que el honorable ministro Matteo Salvini es inocente puesto que respetó las normas internacionales de rescate en el mar, la Ley del Mar de las Naciones Unidas, y los acuerdos europeos para la reubicación de inmigrantes ilegales. Incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reconoció la no necesidad de desembarcar inmigrantes ilegales en Italia durante el caso Rackete y los casos posteriores. Ahora estamos viviendo la paradójica situación de que los italianos están encerrados en sus hogares y los negocios no pueden trabajar debido al cierre de la pandemia, mientras que los inmigrantes ilegales encuentran los puertos abiertos y viajan a Italia sin ningún respeto por las normas sanitarias e higiénicas.

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Usted ha escrito una carta abierta al embajador español, Alfonso Dastis, y al alemán, Victor Elbling, en Roma, en relación a las actividades de los barcos de las ONG Open Arms y Seawatch. Ha denunciado que cometen numerosos delitos y violaciones de las normas internacionales. ¿A qué delitos y violaciones se refiere?

Los barcos de esclavos de las ONG aumentan el tráfico criminal de seres humanos, colocándose cerca de la costa libia y actuando como un "imán" para los contrabandistas que conocen en tiempo real, a través de Internet (AIS) y Alarm Phone, las rutas y la posición de los buques de las ONG. Después, envían los botes de migrantes ilegales que pagan para ser llevados junto a los barcos de las ONG. Estos buques no cumplen con las normas internacionales de rescate en el mar, ya que no cumplen con las directivas de los coordinadores de zona del SAR, ni trasladan a los migrantes recuperados a bordo a Malta o a Túnez, es decir, a los lugares de seguridad más cercanos, sino que se dirigen hacia las costas italianas, reteniendo a bordo a los migrantes ilegales durante decenas de días. Por consiguiente, ni siquiera cumplen el Reglamento de Dublín de la UE, ya que, con arreglo al artículo 13, es el Estado de abanderamiento de los buques de las ONG el responsable de la protección internacional de los migrantes ilegales y de los procedimientos de solicitud de asilo, no Italia. Por lo tanto, para OPEN ARMS el miembro de la UE responsable es España y para SEA WATCH es Alemania. Además, estos buques no cumplen con el Código de Navegación italiano, las normas de seguridad estándar del SOLAS (Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida en el Mar) y las regulaciones de protección del medio marino MARPOL. En resumen, una serie de delitos nacionales e internacionales de no poca importancia. Si los gobiernos español y alemán consideran una buena obra el rescate de estos “náufragos pagados” y eso los hace sentir bien con su conciencia chic de izquierda radical, entonces que concluyan plenamente su trabajo abriendo sus puertos o aeropuertos. Por ejemplo, OPEN ARMS puede llegar rápidamente a Palma de Mallorca en lugar de detenerse frente a las aguas territoriales italianas a la espera de un desembarco en Sicilia.

¿Recibió alguna contestación por parte de los embajadores o de sus gobiernos?

He hablado varias veces con el responsable de la oficina política de la Embajada alemana en Roma, Herr Grogro, con quien pude entender (pero no compartir) la posición del gobierno alemán. Por el contrario, no tuve el privilegio de tener ningún contacto con los diplomáticos españoles en Italia que siempre han rechazado la confrontación. Espero celebrar pronto una protesta frente a la embajada española en Roma, como ya se ha hecho frente a la embajada alemana.

¿Cuál es la situación actual de los barcos de las ONG en el Mediterráneo?

La base operativa de las principales ONG se encuentra en el puerto español de Burriana. Desde aquí organizan misiones para llevar migrantes a Italia. Los cinco buques, Alan Kurdi, Open Arms, Sea Watch 3, Sea Watch 4 y Louise Michel, han elegido como base de operaciones esta ciudad a 60 kilómetros de Valencia, que ahora se ha convertido en el puerto de los barcos negreros del siglo XXI. Animados por el permiso especial otorgado por Mónica Oltra, vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, pueden atracar sin pagar tasas. Pero no sin problemas y quejas de los estibadores, como informa el portal castelloninformacion.com: “No respetan los protocolos de seguridad, acoplamiento y consumo. Los miembros de la tripulación no usan máscaras, no mantienen distancias seguras, acumulan basura en el muelle y consumen agua y electricidad”. Después de desembarcar en Sicilia hace unos diez días a 250 ilegales, muchos infectados con el Coronavirus, el barco español OPEN ARMS está ahora con toda su tripulación en cuarentena en Trapani hasta el 28 de noviembre. El noruego OCEAN VIKING ha sido detenido temporalmente por irregularidades de seguridad y medioambientales en Porto Empedocle (Sicilia).

En una entrevista a finales de julio denunciaba que excombatientes del EI estaban llegando a Italia desde Túnez. En noviembre se producía el atentado de Niza. También están llegando inmigrantes afectados por Coronavirus. ¿Cómo es posible esta ceguera por parte de los gobiernos europeos?   

Creo que, desafortunadamente, las ideologías globalistas y antieuropeas están en la base de la metodología de gobierno de numerosos Estados europeos, como en Italia y España. La incapacidad de gestión del fenómeno migratorio y la incompetencia de algunos ministros hacen prever una catástrofe a medio plazo en nuestros países, tanto social como identitaria, terrorista y económica. Los pueblos europeos que creen honestamente en una gran Europa no pueden soportar estas condiciones que erosionan claramente su soberanía en favor de un buenismo falso e hipócrita, perjudicial para nosotros y para las próximas generaciones europeas. Pero quiero ser optimista, creo que pronto los pueblos con una gran cultura e historia, como el italiano y el español, serán capaces de reconocer que la inmigración ilegal e incontrolada solo puede perjudicar a nuestras sociedades, al desarrollo y bienestar de nuestras familias y de nuestros hijos. Pronto habrá un reconocimiento democrático de los partidos que creen en la identidad, en los valores soberanos y tradicionales de una Europa de los pueblos.

Las Islas Canarias están sufriendo una llegada masiva de inmigrantes ilegales, y ya se habla de una nueva Lampedusa. VOX ha pedido sin éxito al gobierno español que utilice la Armada para detener a las mafias. ¿Qué medidas considera que hay que tomar para frenar la inmigración ilegal?

Como le digo a mi gobierno, no basta con pagar millones de euros en equipos de control fronterizo a los países africanos. España lo está haciendo con Marruecos, Senegal, Mauritania, Malí y otros. Es necesario intervenir con una fuerza naval europea que colabore con las fuerzas navales y policiales locales dentro de las aguas territoriales de esos países para bloquear las salidas de emigrantes ilegales desde las costas, obviamente después de haber compartido este tipo de acción con los gobiernos africanos y la ONU. Es necesario convencer a estos gobiernos africanos de que colaboren en este sentido, empleando también la repatriación masiva por mar, la persuasión moral, las presiones económicas, y las restricciones comerciales y en cooperación militar, si las hubiera.