Un vecino de la localidad madrileña de Collado Villalba protagonizó ayer una persecución de película por la N-II, en la provincia de Zaragoza. Antes de ser detenido llegó a derribar a un motorista de la Guardia Civil que trató de darle el alto y colisionó contra un vehículo policial y un camión. Como consecuencia, dos agentes resultaron heridos leves, según fuentes del instituto armado.

 
 

Todo comenzó sobre las 18.15 horas cuando el 112 y la sala del 062 de la Benemérita, tanto en Zaragoza como en Huesca, comenzaron a recibir decenas de llamadas alertando de un conductor que iba a gran velocidad, hacía eses y lanzaba ropa por una de las ventanillas. Inmediatamente, varias patrullas de la Guardia Civil de Tráfico se movilizaron para intentar evitar que se produjera algún tipo de accidente.

 

Fue localizado en las inmediaciones de Bujaraloz. Le pidieron en varias ocasiones que depusiera su actitud, pero se negó. A la altura del kilómetro 389 de esta vía colisionó con un motorista de la Benemérita que trató de que el fittipaldi rebajara su velocidad, pero no solo no lo consiguió, sino que puso en peligro su vida, ya que el conductor decidió embestirle. Fue tal la fuerza del choque que la moto salió despedida contra el arcén. Su ocupante resultó herido leve.

 

No fue la única vez que intentaron frenarle sin éxito. Según estas mismas fuentes, hasta en cuatro ocasiones intentaron colocarle una especie de barrera para que se rindiera. No fue hasta el kilómetro 369 cuando, a la altura del término municipal de La Puebla de Alfindén, se dio por vencido. Antes había colisionado contra un camión y un coche patrulla que intentaron cortar su paso. Uno de sus ocupantes resultó también herido leve.