Entre el conglomerado de fuerzas que luchan apasionadamente por la independencia de Cataluña se encuentran dos grupos que se proclaman de izquierdas: Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y la CUP, Candidatura de Unidad Popular. Es algo que me deja totalmente atónito. Una de las señas de identidad de la izquierda ha sido precisamente el internacionalismo. Que ahora, en un mundo globalizado, pretendan avanzar hacia la izquierda por la vía del nacionalismo, es algo para mi totalmente incomprensible.

Ya es difícil de comprender en ERC, pero bueno, si se contentan con una izquierda aguachinada, el llegar a la república sí sería algo inmediato en una Cataluña independiente. Pero que no se les olvide que Trump es presidente de una república. O sea, que lo de república supone bastante poco. Lo que me resulta totalmente inconcebible es lo de la CUP. Un partido que se define como anticapitalista y nacionalista. Es verdad que lo de lo de nacionalista y socialista tiene un precedente muy conocido: el nacionalsocialismo de Hitler, pero realmente no llego a creer que sea eso lo que pretenden.

Me dan ganas de decir que están locos, pero creo que no sería correcto. Supongo que tendrán sus razones, pero no acierto a comprender cuáles pueden ser. Hoy los estados tienen muy poco poder frente a la presión del gran capital. Constituir estados cada vez más pequeños, dificulta cada vez más el recuperar una verdadera democracia, no controlada por los mercados capitalistas.

Creo que está clara cual es mi postura sobre la independencia de Cataluña. Pero al mismo tiempo mantengo que la unión tiene que ser voluntaria. Si no lo es, no tenemos una patria unida, tendremos una nación con una colonia dentro. Otro problema es saber si la mayoría del pueblo catalán desea realmente la independencia. En las últimas elecciones autonómicas los partidos no independentistas sacaron mayoría de votos, pero en virtud de esa extraña ley electoral que tenemos en España, obtuvieron mayoría de escaños los independentistas.

Ahora estos plantean un nuevo referéndum en un ambiente muy crispado. Yo creo que democráticamente habría que permitir que el pueblo catalán se pronunciara. Ahora bien, se trata de una decisión enormemente seria, que no debería tomarse por un puñado de votos más o menos. Las decisiones que afectan a cuestiones fundamentales normalmente exigen mayorías cualificadas. O por lo menos con la mayoría del censo electoral. Que la Generalitat pretenda declarar la independencia porque ha sacado mil votos más el “sí” que el “no”, es una irracionalidad y una irresponsabilidad tremendas. Se enfrentarían a los graves problemas de la separación y de la puesta en marcha con una nación profundamente dividida y enfrentada.

Pero desgraciadamente la sensatez y la racionalidad no parece que reinen por ningún lado