Así, con estas tres palabras, D. Gabriel García Moreno, derrotaba a sus asesinos, los esbirros masónicos de la Sinagoga de Satanás: “¡Dios no muere!”. ¡Qué insuperable lección nos da “el mártir de la Masonería”, a los católicos de hoy! ¡Qué maravilla de claridad de ideas!, cuando le acribillan a tiros y lo rematan a hachazos unos cobardes que necesitaron de la ayuda del alcohol para decidirse a matar a un hombre (que iba solo, y sin escolta, desde la Iglesia donde ha ido a rezar a su despacho), él,  intenta hacerles ver la inutilidad de su crimen. Con tres palabras lo dice todo. Me matáis a mí, que soy mortal pero,  vosotros sois nada ante el Señor de la Creación: la victoria es suya y mía,  no os hagáis ilusiones…

Era yo un joven –a penas salido de la adolescencia-- cuando cayó en mis manos el texto francés  del gran periodista católico y luchador Louis Veuillot, sobre la vida de  García Moreno y,  desde ese día, me sentí ligado a ambos;  tanto que, cuando por mi  cargo en las empresas,  no era prudente firmar mis artículos con mi nombre, utilicé frecuentemente el seudónimo “Gabriel Veuillot”, en homenaje a ambos. Han sido casi ochenta años de “convivencia”.

Ignorar al mayor genio político y estadista que ha nacido en las Américas, es a mí entender una prueba de analfabetismo en Historia. Humboldt – ¡sí!, el gran polímata Alexander von Humboldt-- lo eligió de compañero para explorar los volcanes hispanoamericanos. Esa decisión  del científico alemán, es ya de por sí, todo un título. La capacidad intelectual del genio ecuatoriano era tal, que parece irreal el hecho histórico del estudioso norteamericano que, en  uno de  los exilios de García Moreno, en Paris, --el aprovechaba ese tiempo para  ampliar y profundizar en sus conocimientos científicos--,  quedó deslumbrado y,  con cierta envidia sana, se propuso, estudiar al ritmo  de Don  Gabriel.  Esa decisión  le costó la vida, pues murió de un ataque cerebral.

Recordemos: él era militar y vencía  siempre en las batallas  (especialmente contra el general Urbina, a quien le hizo imposible seguir dando “golpes de estado”): él era un abogado y fue capaz de organizar la nación en todos los campos, hasta el punto de convertir el Ecuador en la nación más próspera de América.

Simplemente,  comentado su vida  y las lecciones que se pueden sacar de su correspondencia personal, podría escribir un libro sobre y otro más sobre su  “arte de gobernar”.

Voy a comentar una de esas noticias que conocí por sus cartas a su mujer y a sus amigos. (Sería interesante que si me lee algún amigo de Falconetti, le hiciese llegar este artículo a la Moncloa… Veamos. Leí en una carta a uno de sus mejores amigos  que vivía lejos de Quito –perdonen que,  por no tener su correspondencia a mano y habiendo pasado sesenta y tres años desde que lo leí, no recuerde el nombre— pero le decía:   Querido amigo: Sabes muy bien que te he prometido muchas veces pasar contigo unas vacaciones. Este año lo tenía decidido pero cuando ha llegado el momento, me resulta imposible hacer el viaje, PORQUE NO TENGO DINERO” (por la misma razón anterior  no puedo citar sus palabras textuales  pero la idea es exacta)

Como ustedes mismos verán, no precisa muchos comentarios este hecho…

¡El hombre que estaba gastando millones en obras de construcción, en mejorar la enseñanza, en dignificar las cárceles, en crear estudios superiores, en  traer congregaciones de religiosos enseñantes, y profesores universitarios extranjeros, etc….no podía hacer un viaje por una razón convincente: No tenía un duro!… para costeárselo.

O sea, exactamente lo mismo que  comprobamos diariamente en España con nuestros “políticos ladrones” y en  especial con quien se está dando la vida padre y paseando a su costilla ininterrumpidamente por el mundo, sin perder tiempo, como si la tierra fuera a desaparecer….a costa de nuestros impuestos.  Si el doctor “Cumfraude” llega a leer esto y no le da un patatús… es que no tiene un adarme de vergüenza. Podemos ampliar el juicio a los “PPros”, “PSOEitas”,  Convergentes, Esquerranos, Peneuvistas, y demás bestial político.

Ahora bien,  --pasando a otro campo -- “beatificar” a un mártir, proclamado tal,  por el Beato Pío IX y León XIII, no tiene el menor interés para la Iglesia Católica de hoy. La culpa sin duda la tiene la imposibilidad de convertir a García Morenos en un “fanático postconciliar del Vaticano II de ser posible  ya estaría “canonizado”;  no solo “beatificado”.

Parecida consecuencia respecto a los intelectuales, aunque Don Gabriel --en su juventud--  fue un “liberal”, pues había nacido durante la destrucción del Imperio Español y víctima de la educación por profesores afrancesados, pero siendo un genio, amante de la verdad,  pronto vio el camino a seguir, que no es el de nuestros demócratas.

Confieso mi admiración por él, pero no hay hombre perfecto, sin fallo alguno.  Franco cometió tremendos errores, --“creer en los Borbones” o “ser más católico que el Papa”—pero todos murieron ahogados por todo lo bueno que nos dio. No hay excepciones a la regla.

El pequeño fallo de don Gabriel --a mi entender,-- consistió en ser más “afrancesado” que “admirador de España”, a pesar de ser descendiente directo de españoles e incluso tener “miembros del alto clero” en su rama peninsular. Pero tiene explicación, nació en el peor momento de la Historia de nuestras Provincias de Ultramar, en medio del odió de los “independentistas” y con maestros picados de la mosca revolucionaria francesa. Lo entiendo y dejo constancia, y no merma mi devoción por él. Espero que mis compatriotas inteligentes, lo vean del mismo modo.

El hecho de celebrar este año el “bicentenario” de su nacimiento me tentará, sin duda,  para volver a hablar de Don Gabriel. Se lo prometo.