El tratamiento de los dolores musculares y crónicos, los mareos, las náuseas e incluso la epilepsia, tienen un nuevo aliado. Se llama Cannabidiol, pero es más conocido por las siglas CBD. Y no solo pretende revolucionar el sector del bienestar y la salud corporal, sino también el de la cosmética y la belleza.

Y es que las propiedades que se le atribuyen y que hasta la mismísima OMS (Organización Mundial de la Salud) ha analizado y comprobado, son muchas y han hecho que los aceites, cremas o flores de CBD estén siendo tan demandado que incluso agotan existencias en un abrir y cerrar de ojos.

El CBD es un agente analgésico, antiinflamatorio y neurorregulador que se utiliza para mitigar, además de dolores, problemas de insomnio o estados de alta ansiedad o estrés. Además, posee también cualidades beneficiosas para la piel, ayudando aliviar problemas de acné o dermatitis, entre otras afecciones cutáneas.

Pero quizás lo más importante y lo que hace posible comprar CBD legalmente en toda la Unión Europea, es que al contrario de lo que sucede con el THC, el Cannabidiol no tiene ningún efecto estupefaciente, ni crea dependencia por un uso continuado. Es completamente inocuo en lo psicoactivo, no se trata de ningún tipo de droga.

 

¿Cómo se usa el CBD?

En España principalmente su uso es tópico y a través de vapores o aromas. En nuestro país, al contrario de lo que sucede en otros como por ejemplo Suiza, no está permitida su ingestión, por lo que no se puede utilizar ni como complemento alimentario ni para ser fumado. Esto es debido a que todavía es un compuesto novedoso y es necesario una regulación legislativa que lo permita.

En los círculos relacionados con el CBD y las empresas que lo comercializan se habla de un plazo de 4 o 5 años aproximadamente para que el Cannabidiol pueda ser declarado apto para su consumo en abierto y sin restricciones, aunque esto también dependerá de cómo vaya se vaya regulando al respecto desde el gobierno europeo, que va un paso por delante de España y que podría acelerar los trámites necesarios.

Pero la realidad es que la acogida del público en general ha sido abrumadora. En principio, cabe la idea de que pueda ser un producto orientado más hacia la gente joven, pero hay muchas personas que han conocido el CBD por la televisión, las revistas y los periódicos y que se han interesado por él. Hablamos de personas de mediana edad o incluso abuelos con problemas musculares y óseos derivados de su edad.

Además, el hecho de que haya sido declarado como sustancia legal este mismo año por la Agencia Mundial Antidopaje, ha abierto la posibilidad a que los deportistas aficionados y profesionales también pueden utilizarlo para recuperarse después de las competiciones, o tras una lesión.

Así pues, el CBD parece que ha venido a revolucionar el mercado de la salud y el bienestar. Y si funciona ¿por qué no subirse al carro?