Las consecuencias económicas y sociales del coronavirus nos obligan hoy a recurrir a la opinión manifestada en declaraciones a los medios o en conferencias y publicaciones de los expertos más reconocidos del mundo en materia económica.

Philippe Aghion, francés, catedrático del Collége de France y de Harvard, Premio BBVA Fronteras del Conocimiento, asesor del presidente del gobierno francés, Emmanuel Macron, y candidato al Nobel de Economía

Este prestigioso economista es un convencido defensor de la innovación, o, dicho de otra forma, de que la creatividad puede sacarnos de este embrollo. Lamenta el retraso de muchos países europeos en afrontar los problemas estructurales. EEUU. -señala el economista- no dispone de un sistema social que asegure a quien pierde su trabajo; los franceses llevan mucho tiempo sin invertir en sanidad y hospitales.

Recuerda también en sus escritos que, durante la Guerra Fría, los norteamericanos crearon la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA), con equipos integrados por científicos e industriales, porque necesitaban con urgencia de las nuevas tecnologías, ya que las inversiones ya las habían hecho. De esa agencia surgió el desarrollo del GPS, el láser, la ingeniería espacial y muchas cosas más.

Hoy, según declaró en XL Semanal el profesor Aghion, los europeos deberían crear un sistema propio de Google o Facebook, apoyados por los alemanes y holandeses. Aunque ellos nos vean a nosotros como la cigarra de la fábula.

Considera igualmente que la globalización nos ha permitido reducir la pobreza. Los gobiernos tendrán que dar créditos y hasta entrar como accionistas en muchas empresas de forma temporal.

La renta mínima a plazo largo ayudará a elevar la demanda”

Debemos salvar la “dignidad humana” -asegura el catedrático- aportando dinero a los más vulnerables; “La renta mínima garantizada es buena para la economía en el plazo largo, para que la gente pueda salir adelante y ayudar a reactivar la demanda. Y también ayudar a las empresas posponiendo el pago de impuestos, asistiéndolas con los bancos, por ejemplo”.

Esta crisis ha puesto en dificultades tanto a la demanda como a la oferta y las soluciones deberían impartirse en ambos lados.

El Covid’19 nos obligará a hacer las reformas que debimos haber hecho antes. Pero no va a terminar ni con el capitalismo ni con la globalización”

La pandemia ha aumentado la desafección a los políticos y a ello ha contribuido que los gobiernos no hayan dicho toda la verdad. Nunca ha habido tantos bulos como ahora. También se ha registrado cierta polarización de la opinión pública hacia los extremos ideológicos. Por eso es necesario ayudar a la gente para evitar los populismos.

Los norteamericanos hacen muy bien la innovación, que apoya su sistema financiero, pero son malos con las ayudas a la gente contra la enfermedad o con la pérdida del trabajo. Hay que ser innovador y también protector”.

Los países escandinavos hicieron reformas fiscales en los años 90’ para aumentar los incentivos a la innovación, y siguieron protegiendo el sistema de bienestar. “Y fue un éxito; le flexibilidad de que, si vas al paro, conserves el 90% de tu salario, mientras te reentrenan para volver al mercado laboral”.

Necesitamos el mercado. El Estado debe limitarse a ser inversor y asegurador, y garantizar que no haya abusos”

Según el economista francés, debería implantarse la “flexiseguridad”, si tienes el 20% de desempleo y la mitad del PIB de aquellos países.

Ahora, para que haya crecimiento y prosperidad, necesitamos el mercado. “El Estado debe limitarse a ser un inversor y un asegurador, garantizar que no haya abusos, pero necesita del mercado y de la sociedad civil para crear riqueza”.

Insisten mucho los expertos internacionales en que el Covid’19 nos empujará a hacer las reformas que no realizamos antes”.

Finalmente, considera este experto internacional, que la recuperación se va a producir en una forma gráfica concreta: “Soy un optimista de combate. Tenemos que luchar todos para que sea una U”. Son tres las formas graficas de recuperación, en forma de L, de U o de V. Si el lector contempla un gráfico la “U” representaría una caída rápida de los datos, un mantenimiento prolongado en valores mínimos y una remontada igualmente rápida.