Desde que se declaró el estado de alarma y llegó el desconfinamiento, muchas empresas han optado por el teletrabajo. La mayoría de hogares del país cuentan con conexión a internet, y eso ha facilitado que numerosos negocios mantengan sus oficinas cerradas por motivos de seguridad y salud de sus trabajadores. Ahora, el trabajo desde casa se dispara a lo largo y ancho de España. Un cambio de paradigma que parecía perfecto.

Y decimos parecía porque la realidad está siendo bastante difícil en muchos casos. Las personas tienen que adaptarse a estas nuevas condiciones laborales, y eso a veces supone una transición tan complicada que aparecen los problemas. Cuestiones de salud tanto física como psicológica empiezan a cobrar más y más presencia por las complicaciones que surgen.  

Las consecuencias del teletrabajo en la salud de las personas

Muchas personas han empezado ya a notar las secuelas de mantener una rutina laboral en una oficina que se encuentra en el propio hogar. De hecho, búsquedas sobre cómo evitar dolores de espalda o como mitigarlos se han disparado en los últimos meses. No es una coincidencia. Trabajar desde casa, en remoto, puede parecer una utopía para muchas personas, sin embargo, cuando se lleva a la práctica, puede acarrear más problemas que soluciones, y muchos de ellos apuntando directamente a la salud.

Malas posturas, equipo que no está preparado para la actividad laboral, falta de costumbre, cambio en la rutina diaria, ruptura de los horarios. Los factores que empujan a estas dolencias tanto físicas como psicológicas son muchos más de lo que parece a simple vista, y eso es justo lo que está empezando a mostrar la otra cara de la moneda respecto al teletrabajo. Bien llevado, es cierto que puede ser algo realmente cómodo y que aumente el rendimiento. Mal llevado, puede ser todo un infierno.

Dolores en diferentes partes del cuerpo, agotamiento inexplicable, falta de sueño, enfados repentinos... Son muchos fenómenos los que se están manifestando a raíz de un teletrabajo mal planteado, y todos ellos deben conocerse para solucionarse cuanto antes.

Los problemas de salud físicos

Los problemas físicos que derivan del teletrabajo son obvios, ya que se están registrando cada vez más casos de ellos. Los dolores de espalda son los grandes protagonistas, causados principalmente por no contar con un espacio bien adaptado al trabajo. Cuando se desarrolla la actividad en remoto se siguen invirtiendo las mismas horas que en la oficina, a veces incluso más, y el tipo de silla y mesa que se usan son algo indispensable. La falta de calidad y el hecho de no estar pensadas para este tipo de actividad pueden provocar serios problemas.

Muchos especialistas se han topado con un incremento de personas con espondilolistesis, se refiere al desplazamiento de un cuerpo vertebral, como también a dolores en la zona lumbar o incluso contracturas en la zona del cuello y los hombros. Son los episodios más comunes, pero ni de lejos son los únicos, porque también hay otras dolencias que derivan de las malas posturas, de pasar tantas horas sentados o incluso de aquellos que creen que trabajar tumbado sobre la cama es buena idea.

Se están dando casos de personas que, a la vista de los dolores y de los problemas que tienen en espalda y piernas, sobre todo a causa de este nuevo y peligroso sedentarismo, se están planteando el estudio de la fisioterapia para poder hacer frente a estas dolencias. Una medida desesperada, aunque nada recomendable para quienes busquen soluciones, ya que siempre deben recurrir a especialistas versados en la materia.

Esta nueva situación está propiciando también el sobrepeso, ya que no es necesario desplazamiento alguno para llegar al lugar de trabajo. El cansancio visual por tantas horas frente a la pantalla en unas condiciones de luz que pueden no ser las mejores, trastornos digestivos por la falta de actividad física y un largo etcétera. Son muchos problemas los que se manifiestan y podrían quedarse a la larga, siempre y cuando no se teletrabaje en las condiciones adecuadas.

Los problemas de salud psicológicos

Del cuerpo a la mente, la otra gran parte afectada por el trabajo en remoto desde casa. El principal problema que aparece en este nuevo contexto es el estrés agudo. Desafortunadamente, muchos trabajadores que han desplazado su actividad laboral a casa se han topado con horarios que se están dilatando más de lo que deberían, que les restan horas libres y que provocan una situación de continuo agobio. También se suma a esto, por supuesto, el cambio de entorno y ese miedo al futuro causado por la pandemia.

La falta de contacto directo con otras personas complica bastante las cosas, provocando una mayor sensación de soledad y la desgana o incluso la falta de motivación en general. Aunque se hagan reuniones por Skype o se charle a través del chat de texto del trabajo, las sensaciones no son las mismas que compartir café o tener una charla sobre cualquier tema en la oficina. Las diferencias son obvias, y eso también nos afecta como personas.

Irritabilidad, ansiedad, tristeza, vulnerabilidad o inseguridad son algunos de los sentimientos que más se agravan en las personas que teletrabajan, precisamente por la falta de contacto humano y por la dificultad para separar el trabajo del descanso en el hogar. Uno de los grandes problemas de esta forma de trabajar está en la no habilitación de una zona dedicada única y exclusivamente a trabajar, cosa que provoca que toda la casa se vea como parte de una gran oficina e impida "cambiar el chip" al trabajador.

Todo esto provoca un malestar psicológico que puede empeorar si no se aborda con cuidado y, sobre todo, si no se instauran unos hábitos saludables. Introducir una rutina de ejercicio físico a diario, tomarse descansos, ceñirse a los horarios laborales adecuados, seguir conectando con los compañeros... Todo eso debe fomentarse para poder gozar de una buena salud tanto física como mental en tiempos de teletrabajo, sobre todo porque no hacerlo puede hacer que las cosas empeoren tras la pandemia.