Bozal, polisemia y multiplicidad de significados. Biopolítica, lectura óptima. Arbitrario y desaforado acto de poder. Y su corolario: sumisión psicológica poblacional.

Mordaza, asesina de tu humanidad

Simbología varia. Además de su inutilidad sanitaria, efectos físicos  indeseables, ya harto glosados desde los primeros momentos de la plandemia, como hipoxia, mareos, desmayos, estrés, ansiedad, plurales infecciones, pero también otros más etéreos como la tristeza o la desconfianza mutua que origina un rostro embozado sin expresión ni sonrisa.

Sin tacto y sin benditos abrazos. Separados. El otro, enemigo. Y en los críos, brutal maltrato infantil. Precoz entrenamiento de los próximos súbditos del más mediato porvenir, de la tecnogenocida dictadura mundial, agenda 2030 mediante. Perfiladas y diabólicas técnicas de control mental. A diario. Con todos. Con los niños, en las escuelas, más.

Mascarillas en los pelotillas

Como el agudo Borat. Y rememoro, allá por mayor, al doctor Russell Blaylock, experto neurocirujano con más de 26 años de experiencia. No pudo ser más rotundo al advertir al mundo, casi desde el inicio de la falsa pandemia del peligro de los bozales. “Al usar una mascarilla de manera prolongada, los virus exhalados no podrán escapar y se concentrarán en las fosas nasales, entran en los nervios olfatorios y viajarán al cerebro”. Aseverando que "las mascarillas no solo no protegen a los sanos de enfermarse, sino que también crean graves riesgos para la salud del usuario".

Bozal, síntesis. Salud, cero. Sencillo de comprender. Deshumanización y dócil sometimiento de la población mundial. Asesinando tu ser, amordazado. ¿Lo continuarás consintiendo? Con faldas y a lo loco. Sin bozal y a lo cuerdo. En fin.

https://www.insst.es/documents/94886/326827/ntp_340.pdf/81a6d822-eea7-4769-b032-a05d19d1767a