El hospital HLA Universitario Moncloa trabaja en el diseño de nuevos protocolos y procesos asistenciales para recuperar progresivamente la actividad normal a medida que se vaya superando de manera paulatina la emergencia sanitaria que ha provocado la extensión de la COVID-19.

El protocolo de trabajo establece diferentes ‘fases de repliegue’ con el fin de ir ampliando las zonas para pacientes no COVID, hasta disponer con regularidad del total de sus instalaciones y servicios.

Desde que el 7 de marzo se diagnosticara el primer caso por COVID en HLA Universitario Moncloa, el centro ha atendido 1.800 pacientes afectados o con sospecha de coronavirus, de los cuales más de 479 han requerido hospitalización y 37 cuidados intensivos, lo que ha exigido la reestructuración de sus circuitos para afrontar esta demanda asistencial.

La vuelta a la actividad para atender patologías no relacionadas con la COVID-19 se hará siempre de acuerdo con los criterios y las normas establecidas por las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid y comenzará por la programación de las pruebas e intervenciones más urgentes y no demorables. En todos los casos, la prioridad será garantizar la seguridad y la protección de la salud tanto de los pacientes como del personal trabaja en el hospital.

“Hemos diseñado un plan de trabajo coordinado con todas las áreas asistenciales, administrativas y de servicios. Planteamos el repliegue en cuatro fases, empezando por acotar el espacio destinado a pacientes COVID-19.  Según vaya evolucionando la epidemia, se irá restringiendo esta zona de asistencia hasta que todas las instalaciones estén en disposición de tránsito para todos nuestros pacientes no afectados”, explica el doctor Carlos Zarco, director médico del HLA Universitario Moncloa.

El paquete de medidas abarca todos los aspectos necesarios para asegurar el bienestar y la integridad de la salud de pacientes y profesionales, haciendo especial hincapié en las labores de limpieza y desinfección para garantizar la correcta descontaminación de todas las superficies horizontales y verticales, barandillas, pulsadores, ascensores, mostradores, mobiliarios, instrumentales y equipamientos médicos, elementos textiles, cristales y zonas exteriores, incluido el aparcamiento.

“Los equipos de limpieza y auxiliares de enfermería, dotados con equipos de seguridad individual, actuarán coordinadamente para trabajar primero en bloques completos, sectorizando por áreas, y posteriormente abordar zonas más pequeñas y concretas”, detalla el Dr. Zarco.

De este modo, HLA Universitario Moncloa espera estar a pleno rendimiento en poco tiempo. El director médico explica que “hasta llegar a la 4º fase, estableceremos circuitos seguros para que los pacientes no COVID reciban la asistencia necesaria ya sea por videollamada o teleconsultas que hemos estado realizado durante las últimas semanas, o bien de forma presencial cuando la situación lo requiera por urgencia o por la naturaleza de ciertos casos que necesiten seguimiento (embarazos, pacientes crónicos, oncológicos o inmunodeprimidos, etc.).

Los quirófanos mantendrán su actividad actual con un área estrictamente aislada para COVID positivos, y otra para pacientes no afectados por el virus. En las consultas presenciales los criterios de seguridad exigirán que el paciente acuda con mascarilla quirúrgica, espaciaremos las citas para evitar aglomeraciones en las salas de espera y retrasaremos la cita al paciente que presente sintomatología o sospecha de coronavirus, remitiéndolo a domicilio o Urgencias, según el caso”.

Para facilitar la llegada a los pacientes que deban acudir al centro personalmente, tras concertar la cita, se les enviará por correo electrónico un justificante de su desplazamiento para presentar a las autoridades pertinentes que pudieran solicitarlo. Dentro del centro, deberán guiarse por las señalizaciones que HLA Moncloa establece para el cumplimiento del necesario distanciamiento social.

En caso de un repunte de la pandemia, el hospital del Grupo HLA contará con los planes y protocolos necesarios para, en un plazo máximo de 72 horas, reajustar de nuevo su actividad, siempre en coordinación con las autoridades sanitarias.