Que nos gusta estar en lo alto y todo gire a nuestros pies. En las azoteas o terrazas. De ello va esta sugerencia por si aún está buscando plan para mitigar el calor y pasar una agradable tarde de verano, a la caída del día.

Un santuario, oasis de relax, en pleno centro de Madrid, donde sentirte el rey de la ciudad por unas horas y dejarse llevar. Con mucha luz como la que irradia su nombre, esencia de mujer, Doñaluz.

Y es que estar arriba se ha convertido en lugar de peregrinaje para castizos y foráneos ahora que el turismo empuja con ganas.  La combinación perfecta de ocio y gastronomía en la calle Montera, mientras el sol dice hasta mañana y da paso a la noche más divertida.

Entre sus muchos atractivos, la suculenta carta que te hará, sin duda, olvidar el día y su mal humor a lo mejor. Tacos de bogavante con guacamole y mango. Deliciosos tequeños de guayaba con salsa sweet chill y chips de plátano.  O su fake ceviche, que de falso tiene poco, a base de pulpo y langostino. Y es que aquí, como en su servicio, la calidad es la que manda en las comandas.

Por no hablar de su estrenada, para la ocasión, propuesta de cócteles sello de Decio Carvalho. Cual quieras imaginar para combinar a la perfección con el ocaso del día, ejemplo su exótic Doñaluz Gold (vodka, vainilla y maracuyá) o el archy conocido Pisco sour con su eterna rivalidad aquí versionado, de nota,  sin olvidar los  básicos, mojito, capirinha o red daiquiri y muchos otros de rabiosa y moderna creación, como si estuvieras en el mejor Beach club, pero sin salir de la ciudad.

Aparca la rutina por un instante  y despreocupate subiendo, en ascensor, al cielo de Madrid con la oportunidad que te brinda este insólito lugar a escasos metros del punto donde se inician todos los caminos, con una parada obligada aquí.  ¡Todo un acierto!