Confieso que llevo un tiempo con unos deseos irrefenables de subirme por las paredes con tanto desinformado hablando de la pandemia y hablando de decisiones basadas en la más profundas de las desinformaciones.

Como todos habremos oído con pavor, ya están amenazando con confinarnos en Madrid porque los contagios suben tan alarmantemente que ya estamos muy cerca del pico del confinamiento…

Antes de entrar en materia, permítanme invitarles a leer el artículo titulado Lo que sabemos y lo que falta por saber del SARS-CoV-2, de D. Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología, Universidad de Navarra. Es un artículo excepcional, por lo brillante, de obligada lectura si quiere saber, con precisión quirúrgica, lo que se sabe, ¡y no se sabe! sobre el Covid-19. Además es uno de los poquísimos que diferencia entre asintomático y pre-sintomático, algo que es vital y que dice mucho de los expertos que no están al tanto de la importante diferencia.

En ese artículo, aparece algo que puede verse como relleno, pero que es de capital importancia como veremos:

Transparencia, veracidad y coordinación siguen siendo las asignaturas pendientes

Es sorprendente que todavía no se tengan datos fiables, coordinados y de forma inmediata del número de PCR que se hacen, cuántas son positivas, número de ingresados, enfermos en UCI y fallecimientos. Sin datos es muy difícil gobernar una pandemia.

Por otra parte, sigue siendo fundamental una información veraz y trasparente sobre el virus y la enfermedad para evitar la proliferación de noticias falsas, malas interpretaciones o bulos. La falta de coordinación es desesperante.

Sólo le ha faltado decir, por favor, usen ustedes el MQTT para tener información en tiempo real. Es algo que estoy convencido de que nuestros expertos digitales de la administración ignoran y que es una tecnología óptima para resolver la necesidad de información en tiempor real, aunque presenta un grave problema administrativo y es que es gratuita y permite hacer aplicaciones muy fiables con poco dinero, lo que sin duda dificulta inflar las facturas.

Lo de la falta de veracidad es obvio. Sólo es necesario recordar las palabras de Fernando Simón sobre las mascarillas que no sólo nos miente, sino que, además, lo confiesa en público y ahí sigue.

Sigamos con los datos engañosos, miren ustedes estas dos gráficas que representan los contagios diarios habidos desde el inicio de la pandemia hasta ahora. La parte de la izquierda indica los contagios durante el confinamiento, los de la derecha, los actuales. Por favor, vean con atención y comparen:

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Preguntas:

  • ¿Cuál de ellas representa una situación más preocupante?
  • ¿Cuál de ellas es Madrid?

Intenten, por favor responder esas preguntas antes de seguir. Es importante.

Parece claro que la primera es tremenda, porque nos está diciendo que se está llegando a los contagios diarios habidos durante el estado de confinamiento, mientras que la segunda nos indica claramente, que, aunque están subiendo los contagios diarios, están muy lejos de las cifras que sufrimos durante el confinamiento ¿Conforme?

¿Cuál de ellas es Madrid? ¡¡Las dos son de Madrid!!

¿Cómo es posible?

Muy sencillo y aquí viene el motivo de mi desasosiego:

  • La primera son los datos oficiales, que se usan para informarnos y para tomar decisiones
  • La segunda son los reales, la que se obtiene usando adecuadamente la información en lugar de tragarsela, como si de un pavo se tratase.

Lo dramático es que, a la vista de la primera curva, están amenazando con cerrar Madrid. Entienden mejor la frase del catedrático:

… sigue siendo fundamental una información veraz y trasparente sobre el virus y la enfermedad para evitar ... malas interpretaciones… es desesperante.

Desesperante es poco.

¿Cómo se obtienen las cifras reales (más aproximadas a la realidad) a partir de cifras oficiales?

Si sumamos los datos oficiales de contagiados diarios de la pandemia desde el inicio hasta el 15 de junio, nos da que ha habido 71179 contagiados en total; es decir, más de 71 mil  personas.

Sabemos, porque así se han encargado de anunciarlo y publicitarlo de forma machacona, que se iban a hacer y se hicieron, unos tests serológicos que nos iban a dar una foto precisa de las personas que habían pasado la pandemia y esa foto, nos dice que, en Madrid, en la segunda ronda, realizada desde el 18 de mayo al 1 de junio, la incidencia fue de 11.4%.

Si la incidencia fue del 11.4% en Madrid, es decir, de los habitantes de la Comunidad de Madrid, sólo necesitamos saber que Madrid tiene unos 6.4 millones de habitantes, con lo que podemos calcular el total de personas de la Comunidad de Madrid que han pasado la enfermedad multiplicando ambas cantidades es decir:

11.4% * 6.4 (millones) = 729 600

Es decir, en realidad, en ese período han pasado la enfermedad casi 730 mil personas, que dista mucho de las 71 mil que se están usando y los reales se obtiene multiplicando los oficiales por algo más de 10. Son matemáticas de parvulario.

Luego los datos que se están usando para tomar medidas y justificar los motivos de esas decisiones, en Madrid y en el resto de España,

ESTÁN BASADOS EN CIFRAS DISPARATADAMENTE ERRÓNEAS.

Así que si usted está indignado, y tiene deseos intensos de subirse por las paredes, chillar, darse con la cabeza en la pared, insultar, etc. etc., y los demás creen que usted está loco; no se preocupe, porque entra dentro de la normalidad, ya que existe causa razonable y compresible para ese tipo de deseos. Lo que ocurre es que usted sufre esos deseos porque no se deja engñar y le molesta que le perjudiquen por motivos arbitrarios, caprichosos e ideológicos a la vez que le tratan como estúpido, ignorante, inmaduro, sin capacidad de razonar, etc. etc. Créame, es totalmente comprensible

La situación que estamos viviendo en Madrid, no es buena, no, porque están creciendo los contagios diarios; pero no es tan mala como la que vivimos en pleno confinamiento, tal como induce a pensar las cifras erróneas que nos quieren hacer tragar. De hecho, en términos de magnitud, tal como refleja la segunda gráfica, el número de contagiados, hoy por hoy, es anecdótico en términos relativos.

Además como ya explicaré, cuanto más inmunidad se consiga, más cerca estaremos de la pesadilla, por lo que los contagios, no son tan malos como podemos intuir. Eso sí, han de estar bien gestionados y, lo cierto es que es difícil gestionarlos peor, y eso sí que conduce a resultados catastróficos, como los que estamos sufriendo. Todo esto lo explicaré en otro momento.

He hablado de ignorancia de nuestros expertos que nos dirigen y por si alguien cree que a pesar de lo dicho, la afirmación de ignorancia puede resultar desajustada, ruego que además de lo expuesto aquí, considere lo siguiente:

  1. Cuando nuestros expertos hablan de asintomáticos en los resultados de los tests, metiendo en el mismo saco a los asintomáticos y pre-sintomáticos, muestran una incompetencia sanitaria preocupante. Noten cómo el artículo del catedrático, sí los distingue muy bien. Saber diferenciarlos permite tomar mejores decisiones.
  2. Hace poco, he visto en la prensa que, cuando Ángela Merkel hablaba habló del 70% de ciudadanos que pasaría la pandemia, Fernando Simón, mostró en rueda de prensa, su opinión contraria, como si fuese una cuestión opinable. Con ese desacuerdo, nuestro experto, lo que hizo fue darnos una muestra clara de la dimensión de su ignorancia, pues ese dato se obtiene de una fórmula del modelo matemático SIR que uso en mi simulador. Esa fórmula establece que la pandemia detiene su contagio cuando se alcanza el (1-1/R0)% de los contagiados, donde R0 es el Número Reproductivo Básico del SARS-CoV-2, que según se puede contrastar con los datos oficiales es de 3, lo que da un 66%, casi el 70% que daba Ángela Merkel. Con esa discrepancia no sólo nos muestra su desconocimiento del comportamiento de la pandemia que dirige, sino que muestra hasta qúe punto desconoce también que existe una fórmula matemática que no permite opinar, sólo conocer.

Finalmente me gustaría lanzar estas preguntas:

¿Queda algún motivo para albergar alguna esperanza de que los expertos que nos dirigen, saben realmente lo que hacen?

¿Es realmente inteligente y prudente viajar unidos en un barco pilotado por quien ha mostrado evidencias de sus carencias profesionales y de no dudar en mentir cuando conviene a los demás, según él?

¿Cuánto de la factura que estamos pagando tiene un sobrecoste directamente imputable a la incompetencia de nuestros expertos y dirigentes?

Algunas de estas interrogantes y apuntes que no he desarrollado aquí, me han pedido que lo haga en otros artículos que en breve tendré.