Los niños se caracterizan por su curiosidad desde que empiezan a ver y explorar el mundo que los rodea. Esto implica desarrollar interés y motivación, dos factores centrales a potenciar para desarrollar procesos de aprendizaje exitosos.

Es muy común que los niños, a partir de cierta edad, comiencen a realizar todo tipo de preguntas. Debemos procurar respuestas a estas consultas como un medio de potenciar la curiosidad infantil, aunque muchas veces no sepamos cómo contestar.

Para ello, en esta oportunidad, compartimos una serie de recomendaciones a la hora de responder a los cuestionamientos de los niños de una manera sencilla y clara.

La edad del porqué

Alrededor de los tres años, cuando el niño comienza a tener cierta conciencia del mundo, aparece ese interés por saber sobre todo lo que lo rodea. Comienza a preguntar el por qué de cada cosa que hacemos, compramos o tenemos.

Debemos tener en cuenta qué es lo que realmente quieren los niños. Si bien hacen todas esas preguntas, es probable que su deseo sea más que nada un llamado de atención, una búsqueda de interacción lingüística con los adultos.

De todas maneras, es importante no sofocar esta curiosidad porque puede traer malas consecuencias. Los niños deben entender que pueden preguntar e indagar sobre algo y deben realizar cuando lo necesiten.

¿Por qué los aviones vuelan?

Es muy complejo saber hasta qué punto podemos llegar con ciertos temas. Si bien los niños no tienen ningún tipo de filtro a la hora de preguntar, es importante que —como adultos— sepamos adecuar la respuesta siempre a la edad del niño.

En el caso de que no sepamos sobre algún tema, podemos resolver la situación animándolos a indagar ellos mismos sobre sus intereses. Para ello, pueden utilizar diferentes recursos educativos como libros, enciclopedias o incluso la internet.

Una opción recomendable dentro de este último grupo es Tutorela, una plataforma de enseñanza online diseñada para potenciar el aprendizaje autónomo de los niños, en múltiples áreas del conocimiento.

Siempre fomentar la curiosidad

Como mencionamos, es esencial que los niños sientan que preguntar es una actividad valiosa e importante. Para ello, debemos evitar algunas frases que dañan la autoestima de los niños, como “cállate”, “no seas pesado” o “deja eso”.

Los niños suelen estar muy atentos no solo a nuestras respuestas, sino también a nuestra reacción frente a sus preguntas. Si nos mostramos frustrados o hartos, ellos perciben eso como una reprobación a su conducta y puede minar su curiosidad.

En el caso de que sus preguntas lleguen en un momento inoportuno, podemos decirles, por ejemplo, que necesitamos pensar bien la respuesta porque nos parece muy importante lo que pregunta. Esto ayudará a validar su pregunta y a que acepte la espera con más confianza.

En suma, es muy importante que fomentemos la curiosidad en los niños porque ella será el motor que potencie toda su experiencia educativa posterior. Con estos consejos, seguramente construiremos momentos fructíferos de aprendizaje que serán memorables.