Voy a empezar haciendo alusión a esa estúpida frase, que no por falsa deja de ser graciosa en según qué momentos, de…”hay dos tipos de personas, las que tal…y las que cuál…”, porque siempre va a haber dos tipos de personas para todo; y tres y cuatro y las que hagan falta. Pues bien, en este caso y en este artículo hay dos tipos de personas: las que dicen Eucalipto y las que dicen Eucaliptus, que además, se escribe con “y”.

 

Las primeras suelen ser personas que, o saben de qué están hablado, o simplemente hablan con normalidad y dejan los “latinajos” para los científicos. Hablan en Español, no en latín. Las segundas (y no hablo de especialistas o técnicos en la materia que sí saben lo que es el Eucalyptus y así lo hacen cuando están refiriéndose a él en términos técnicos botánicos…forestales…y que también entrarían en la primera categoría)  suelen ser las que sin saber, por “esnobismo”, por dárselas de intelectuales, por ignorancia, o vaya usted a saber por qué, intentan nombrar a ese estupendo árbol por su nombre científico. Primer error, puesto que si lo hacen deberían especificar la especie de eucalipto de la que están hablando y no quedarse simplemente en el género. Y hay unas 700 especies.

 

Nos vamos a referir sobre todo al segundo tipo de personas. Que yo sepa, la gente no va por la calle diciendo “mira un Pinus”, sino un pino, ni “huy qué Betula más bonito” sino abedul, y tampoco dicen “a ver si ese Castanea tiene ya castañas”, sino castaño. Sin embargo cuando se trata de un eucalipto lo llaman “Eucalyptus”. Simplemente latinizan el nombre en español. Ellos créen que hablando de esa manera obtienen un cierto poso de sabiduría “medioambiental” y botánica que les da un marchamo de autoridad cuando se ponen a hablar mal del eucalipto. Porque eso es lo que hay detrás generalmente, una crítica al eucalipto sin tener ninguna formación, alguna, y basándose en información sesgada o simplemente falsa. Muchos oyen campanas y no saben dónde. ¿Y saben ustedes lo que hay en el fondo de todo esto desde los medios de comunicación y desinformación así como de ecolojetas varios? Pues que los eucaliptos provocan “cambio climático” y son fachas al igual que los pinos. Son árboles fachas, fascistas, machistas, (seguramente también homófobos) y sexistas. Ah, y heteropatriarcales. No lo duden. Cada vez más. Es la ideología cainíta juntada a la progre y  llevadas ambas al mundo forestal. Aquí vale todo. Al igual que los pinos son franquistas, porque durante la etapa de Franco se realizaron impresionantes repoblaciones de pinares en zonas de nuestra geografía en las que era necesario y se hicieron estupendamente, los eucaliptales tienen su razón de ser. Como todo bicho viviente en este mundo. Incluso las serpientes, por mucho que mi madre las odie y no entienda su existencia. Y es que la Península Ibérica desde muchos cientos de años es una tierra en la que, de manera natural, se reparten el territorio los pinos y las encinas fundamentalmente. Se puede decir que España es un gran pinar.

 

No sé por qué no critican el ailanto, especie invasora que viene del lejano Oriente y perniciosa para la vegetación que se encuentra a su alrededor…o las adelfas, muy típicas en las ciudades y resistentes a las condiciones atmosféricas, buenas fijadoras de nitrógeno así como irritantes  en contacto con la piel…o plantas trepadoras invasoras como la hiedra pero que quedan muy bonitas…

 

Pero vayamos al eucalipto. A este árbol se le acusa injustamente de muchas cosas. Así de pronto, me vienen a la cabeza frases que llevo oyendo desde que era pequeño, y en mi querida Asturias veía constantemente pintadas de “ocalitos non” (eucaliptos no) con las que se pintarrajeaban las paredes y muros por doquier. Los de “ocalitos non” resultaron ser los separatistas asturianos del partido regionalista astur o algo así. Viene de lejos. Los que también querían imponer el asturiano como “llingua oficial”. Normalmente las pintadas de los eucaliptos venían acompañadas de “bable nes escueles” (bable en las escuelas). Y cada vez están más cerca de conseguirlo. Aldeanos periféricos como en tantas zonas de España. En el caso del eucalipto es la política adueñándose de un concepto botánico. Pareció una moda que con los años desaparecía pero que debido al paletismo regionalista actual, (y lo digo en el sentido más peyorativo posible de la palabra, y que nada tiene que  ver con los aldeanos de aldea de verdad que hacen grande a Asturias, la gente del campo que merece todo mi respeto), ha vuelto.

 

Como este es un artículo divulgativo y no técnico, simplemente para aclarar conceptos, aconsejo al lector que quiera profundizar en la materia que acuda al tratado que, sobre el eucalipto, realizó una autoridad en la materia como era el Dr. Ingeniero de Montes, profesor D. José Luís Montero de Burgos, y al que me refiero en este escrito. Además de a Bará Temes (doctora en CC. Químicas) y Riguero Rodríguez (doctor Ingeniero de Montes), como publica acertadamente en un comentario en ABC (2/9/96), Federico Maciñeira y a cuyo artículo también me refiero aquí resumidamente, en una recopilación que hizo el también Dr. Ingeniero de Montes D. Aurelio Gabaldón Zamora, mi padre. También Rui Pinto, y Oliveira tiene comentarios al respecto.

 

Se acusa al eucalipto de muchas cosas y gran parte de la culpa de esta leyenda negra la tiene Green Peace, a quien tradicionalmente se cataloga como sandías (verdes por fuera, rojos por dentro)  quien afirma, por ejemplo,  que el eucalipto consume al año más agua del subsuelo que el roble, sin decir que en verano es el roble quien consume más agua que el eucalipto. Y ni que decir tiene que en verano, cuando el agua es tan importante, el estrés hídrico al que están sometidos los árboles es mayor que en invierno. O sea, que para empezar, el eucalipto en la estación más crítica ahorra agua. Primera en la frente para los del “pis verde”, Green Peace (entiéndase el chascarrillo).

 

También acusan al eucalipto de “desertizar” el suelo, de realizar una descomposición de la materia orgánica lenta y dificultosa… Otra falsedad, o al menos media verdad,  que se desmonta con datos. Cuando sólo hay eucaliptos la descomposición de la materia orgánica es más lenta que cuando convive con otras especies, momento en el que la descomposición se acelera. Lo cual no significa nada. Cierto es que todos los vegetales desarrollan sustancias alelopáticas con las que se protegen de otras especies vegetales. Digamos que los árboles actúan como un gremio. Donde están ellos intentan que no crezcan otras especies que les puedan hacer competencia, y lo hacen mediante estas sustancias que acumulan en el suelo, que en el caso del eucalipto son prácticamente iguales a las de otras especies, y en todo caso insignificantes con lo cual no son determinantes de nada. Los eucaliptos fertilizan y crean suelo, como las demás especies. Y sería absurdo pensar que el eucalipto formara suelos esqueléticos porque sería afirmar que el árbol va contra su propio interés, contra su propio medio y sustento. ¿Conocen ustedes algún árbol que trate de suicidarse, que ataque el substrato sobre el que vive y del que obtiene agua y nutrientes…? A que no… Yo tampoco. Es más, todo lo contrario, el eucalipto cuida con esmero su entorno para poder producir la biomasa que produce, recicla adecuadamente la materia orgánica y mantiene activas las poblaciones microbianas. Esto es una evidencia científica. Segunda para Green Peace.

 

El eucalipto, además, es que se puede entender de dos maneras. Como árbol desarrollado en la naturaleza, o como cultivo, como pueda ser un patatal. Y no veo a nadie criticar un patatal con la erosión y roturación que conlleva en el suelo; o criticar al tomate, ajeno a nuestras sucesiones botánicas; o a los maizales que usan mucha más agua que el eucalipto; o a un nogal que deja más residuos que un eucalipto.  ¿Y por qué? Pues porque son cultivos y necesitamos de cultivos, que las patatas están muy ricas. De tal manera que considerado como un cultivo forestal, el eucalipto no sólo no agota ni esteriliza el suelo sino que lo crea protegiéndolo de la erosión. ¿O es que ya no queremos escribir? Con tanta tecnología, ¿ya no queremos papel…? ¿Folios…? Pues yo sí. Qué gozada es escribir en un folio en blanco y bien blanco, no de papel reciclado, y esto ya es una opinión personal. Soy partidario de la industria forestal, en este caso papelera. Y quien quiera utilizar y defender el papel reciclado, que lo haga. Pero que también sepa que el proceso por el que se recicla el papel es mucho más costoso y químicamente más agresivo que el que se necesita para fabricar papel blanco. Y como un eucaliptal tiene mayor diversidad biológica que un cultivo agrícola podemos decir que antiguos cultivos agrícolas dedicados a plantar eucaliptos son algo positivo para la Naturaleza. Otra para Green Peace.

 

Otra memez forestal es decir que el eucalipto “no es español, que viene de Australia, que no es autóctono”. A los que sostienen semejante disparate como razón de peso para criticar al eucalipto les pregunto si dicen lo mismo del castaño (el de las castañas que se comen, no el castaño de indias) ya que lo introdujeron los romanos en Galicia hace unos 2.000 años. ¿A partir de cuánto tiempo consideran ellos que una especie “alóctona” adquiere por fin derechos de empadronamiento en un territorio? ¿O es que el castaño sí lo podemos considerar nuestro pero el eucalipto no…? ¿Quiénes somos nosotros (o mejor dicho ellos, los ecolojetas) para ponerle puertas al campo en este asunto? Una semilla la puede transportar una persona…un pájaro… el viento, a lugares muy alejados de su origen, por procesos recurrentes y a veces extraordinarios como pueda ser un huracán,  y si encuentra un suelo con condiciones favorables unidas a las atmosféricas puede prosperar y germinar de forma “natural” como lo hubiera hecho a miles de kilómetros en origen. Entonces esa especie, con el tiempo, ya está “naturalizada”. Eso sucede con el eucalipto en España. Es más, el Eucalyptus globulus está adaptado en el norte y noroeste peninsular de manera más eficiente que en Australia, continente de origen.

 

La autoctonía y la aloctonía son conceptos no absolutos y que se tienen que entender como el tiempo que una especie lleva adaptada en buenas condiciones a un determinado territorio. Pero es que además los pobres árboles no es que prefieran vivir en Benidorm, Ibiza o en cualquier otro sitio famoso y chic sino que van buscando el clima que les es más apropiado y beneficioso. El clima de la Tierra, hace que la temperatura…insolación…humedad…etc. no sean constantes a lo largo del tiempo (afortunadamente) y esto afecta tanto al mundo animal como al vegetal. Aunque parezca increíble los árboles cambian de sitio, expanden sus áreas. Las aves migran (que no los humanos, lo humanos emigran, con lo cual hay emigrantes e inmigrantes dependiendo del territorio desde el que se hable y de la población que se desplaza. Lo digo para los periodistas que reciben órdenes de decir “migrantes” a las personas), y las semillas también migran. 

 

Durante el Cuaternario y debido a las sucesivas glaciaciones sabemos que las especies vegetales se han ido adaptando y han colonizado diferentes territorios, pero no por el territorio en sí, sino porque el clima en esa zona se ha modificado. Así un territorio que era hostil para una especie vegetal, al cabo de cientos de miles de años se convierte en una zona agradable y óptima para ellos. Los árboles por lo tanto siguen al clima. Las especies vegetales son auténticas máquinas biológicas de la eficiencia, unas más que otras, cosa que se pone de manifiesto cuando entran en competencia por un mismo nicho biológico. Aprovechan al máximo de sus posibilidades los recursos que una estación pone a su disposición.

 

Me permito hacer un inciso para aclarar la diferencia entre eficacia y eficiencia, conceptos a menudo confundidos, que son diferentes y tremendamente importantes. Si yo tengo que hacer un viaje en coche desde Madrid a Barcelona tardando lo menos posible, intentaré ir por Zaragoza, por el camino más corto. También puedo irme dando un rodeo por Valencia, de paso comerme una paella y después subir a Barcelona. En ambos casos el viaje ha sido eficaz, se ha conseguido el objetivo que era llegar a Barcelona. Si hubiésemos acabado en París el viaje habría sido totalmente ineficaz puesto que no cumplió el objetivo de acabar en Barcelona. Aunque por qué no reconocerlo, llegados a ese punto de ineficacia la celebraría comiéndome un postre en Le Fouquet de la bella ciudad francesa.

Pero aun habiendo conseguido llegar a Barcelona en ambos casos, el primero ha sido eficiente y el segundo totalmente ineficiente (por muy rico que estuviera el arroz) puesto que hemos tardado más…hemos consumido más….hemos gastado más recursos innecesariamente. Estos dos conceptos tan importantes en ingeniería rigen nuestras vidas desde que nos levantamos, aunque no lo parezca o no les prestemos atención. La eficiencia es por tanto el rendimiento; lo que pretendo dividido por lo que me cuesta conseguirlo.

 

El eucalipto es un árbol eficientísimo con respecto al suelo en el que se encuentra y al clima que le afecta. En España tenemos dos especies que se han naturalizado, el Eucalyptus globulus, sobre todo en  Galicia, Asturias y Santander, aunque en más zonas, y el Eucalyptus camaldulensis en el suroeste peninsular, más o menos Huelva para entendernos. En el caso del del norte se da la paradoja de que vive incluso mejor y consumiendo menos recursos que en su territorio original, Australia. Los datos comparativos de las estaciones de Oviedo y Hobart así lo atestiguan.

 

Si nos referimos a la crítica que reciben en cuanto a los incendios forestales, ya que se les tilda de ser propiciadores y propagadores de incendios, nada de esto es cierto. No se encuentra bibliografía científica seria que así lo atestigüe. Todo lo contrario. No es cierto que el eucalipto arda más o más deprisa que un bosque de coníferas, ni que su superficie quemada con respecto al total sea mayor que en otras especies. Por cierto, el eucalipto se regenera rápidamente después de un fuego.

 

Es cierto que el eucalipto es un árbol (y nos referimos sobre todo al Eucalyptus globulus que es el de referencia) de alta “capacidad de transformación bioclimática”, o sea, que es capaz de transformar los recursos que le sirven para crear más madera de manera veloz y en abundancia que otras especies, lo que se conoce como especies de crecimiento rápido. Pues bendito sea Dios, olé por el eucalipto que ha sabido ser más listo y eficiente que otras especies en el aprovechamiento del agua que el suelo pone a su disposición. ¿Se le tiene que demonizar por ello? No faltará algún izquierdista progre que esgrima el argumento de que es un árbol insolidario que destaca por encima de los demás en ese aspecto, y por lo tanto clasista. Hay que eliminarlo. No les extrañe a ustedes el disparate. Argumentos peores se han visto en otros campos de la vida. Sin ir más lejos un día nos despertamos en Madrid escuchando que la M-30 necesitaba una revisión porque era machista…

 

Evidentemente nadie en su sano juicio va a sustituir un bosque natural preexistente de castaños… un robledal…un pinar… o cualquier bosque en su “óptimo natural” en el norte de España por un eucaliptal. Hay que saber qué criterio y en qué zonas se pueden plantar eucaliptos a propósito y con qué fin. No es lo mismo ver un eucaliptal natural mezclado con otras especies, que buscar de facto un rendimiento del mismo como monocultivo. Además, zonas de suelo degradadas con pobres horizontes edáficos en los que otras especies más sofisticadas botánicamente no pueden prosperar o han ido desapareciendo por diferentes razones, son lugares ideales para plantar eucaliptos con fines regenerativos de fijación y generación de suelo.

 

Tampoco es cierto que bajo los eucaliptales no crezca nada. Paseen ustedes por un eucaliptal Asturiano y vean el precioso sotobosque de diferentes especies que hay bajo su dosel.

 

Una cosa sí parece ser cierta, y es que los eucaliptos no están entre las especies preferidas por las aves para anidar. Vamos, que les resultan incómodos por las razones que sean, ya sea la disposición de ramas y hojas u otro motivo. Sólo en eso podríamos admitir que un eucaliptal tiene algo menos de biodiversidad que otras especies, lo que tampoco lo convierte en un árbol hereje. Pues sólo faltaría.

 

En fin, yo no les voy a aburrir más con este tema sobre el que hemos pasado de puntillas y en el que se puede profundizar mucho. Basten estas ideas rudimentarias para aclarar conceptos generales que desde luego, no dejan de ser eso, generales. Luego habría que estudiar cada zona en concreto y cada caso para, siempre desde un punto de vista técnico, tomar las decisiones oportunas y decidir si se deben o no plantar eucaliptos. Porque no se trata de eucaliptos sí o eucaliptos no, como de manera simplista nos quieren hacer creer, se trata de responder a criterios de cómo, dónde, cuánto y por qué plantar eucaliptos.

 

Larga vida al eucalipto. Ah, que no se me olvide, váyanse directamente al carajo quienes lo demonizan sistemáticamente.