Si nos paramos a pensar un momento, ¿realmente qué sabemos sobre las vacunas? ¿Cómo lo sabemos? ¿Han dedicado tiempo a leer y analizar detenida y acuciosamente los artículos que se publican en las principales revistas científicas? ¿Han revisado los estudios de seguridad? ¿Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que las vacunas son esos promisorios reductos de inmunidad y “salvación”?

Vacunas: ineficientes, inseguras, peligrosas, mortales

¿Qué pasa si no son seguras y eficientes, si realmente no previenen, ni inmunizan, ni auxilian a que llevemos una vida mejor? ¿Cuál es el peaje que apoquinamos si estamos equivocados? Más aún, ¿qué contiene una vacuna? ¿Saben los padres cuáles son los componentes de ese gelatinoso líquido que entra directamente al interior del cuerpo de su bebé? ¿Es sensato meterles, en el momento que salen de la matriz materna, multitud de combinaciones de sustancias biológicas que incluyen potentes virus mezclados con mercurio y aluminio, cantidades enormes de muchos metales altamente neurotóxicos y elevadamente corrosivos, que al suministrarse entran directamente al torrente sanguíneo, sin barreras de ningún tipo? Otrosí ¿Les parece razonable que las vacunas se fabriquen con líneas celulares de bebés abortados?

Cuando inyectamos a nuestros bebés con combinaciones de sustancias tóxicas, ¿no estamos corriendo un peligro demasiado grande? La realidad es que las vacunas pueden producir, y han producido, y seguirán produciendo mucho daño. Daño neurológico, por ejemplo. Daño cerebral. Lo que hoy conocemos como autismo es un eufemismo, asustadizo y brutal, para el hondísimo daño cerebral motivado por las vacunas.

Vacunas, esencialmente mortales

Las vacunas no sólo pueden dañar el cerebro. También se ha demostrado que devastan el sistema inmunológico, que dañan los intestinos y que envenenan el organismo en general, deteriorando el cuerpo de toda la peña y “anquilosando” el de los recién nacidos. En algunos casos, sin más, son directamente deletéreos. En varios casos se ha visto que una inyección es suficiente para matar.

Les dejo con el sobresaliente documental La epidemia silenciosa, La historia jamás contada de las vacunas (Silent Epidemic, The Untold Story Of Vaccines). Año 2013, dirigido por el gran Gary Null. Merece mucho la pena. Como el que les recomendé hace escasos días, Vacunas, la verdad oculta. En fin.