Cuando el calor a sí mismo se supera

transgenera

y se convierte en la calor.

A la piel como adhesivo

se te pega

y el aire ya no airea

y buscas un refugio

junto a un ventilador.

 

¡Ya está aquí, ya llegó

la calor!

 

Las chicas muy ligeras

de ropa se pasean

y la sangre se te altera

al ver sus piernas en shorts.

 

¡Ya está aquí, ya llegó

la calor!

 

Los refrescos de la nevera

a tu boca raudos vuelan

y de tu frente gotean

goterones de sudor.

 

¡Ya está aquí, ya llegó

la calor!

 

El sol no calienta, quema

y hasta la luna en la noche

como una encendida tea

ejerce de radiador.

 

¡Ya está aquí, ya llegó

la calor!

 

Y termino este poema,

que a la playa me voy.