Juan Carlos, háblenos de su programa Mundo Insólito Radio y de por qué es recomendable que la gente siga este medio digital alternativo, que por cierto viene sufriendo la censura últimamente.

 

Una censura que se ha cebado con muchos e importantes canales de información-divulgación que lo único que “perseguían” era la verdad, esa verdad que ahora parece ser delito. Nosotros hemos visto como cerraban uno de nuestros canales en YouTube bajo la justificación de “Aportar información contraria a las autoridades de la OMS o sanitarias del País”, es decir, no nos llaman mentirosos, ni dicen que estamos mintiendo, nos dicen que nos cierran por no seguir la línea oficial establecida, sea esta línea oficial un falso camino de la verdad o un veraz camino de la mentira. Una censura partidaria-partidista, intencionada, alimentada, dictada e impuesta desde los estamentos poderosos, gubernamentales o no, hacia cualquier tipo de medios de divulgación o comunicación “alternativos” que discrepamos, analítica y documentadamente, sobre la versión impuesta oficialista.

 

La campaña desinformativa en torno a la denominada “Pandemia por coronavirus” ha alcanzado en España cotas de tergiversación insospechadas. ¿Quién es para usted el promotor último de esta manipulación?

 

Realmente se me escapa, al menos a mi reflexión continua y constante, el por qué y el para qué de todo lo que está ocurriendo o nos están haciendo vivir. Tenemos claro, o yo tengo muy claro, que lo datos estadísticos que ellos mismos esgrimen como justificación de la medidas tomadas, tiránicas y despóticas, no justifican, ni en lo más remoto de la lógica, todo lo que están imponiendo. Medidas propias de un estado de alarma bélico que hemos asumido, por otro lado sea dicho, de modo increíblemente dócil y servicial.

Los medios de comunicación son un “arma” más del que se valen sus manipuladores para “imprimir” en la mente del consumidor la justificación de sus intenciones. Un primer arma que está justo por encima de la masa del pueblo y del que el pueblo desconoce sus peligro real. Los trabajadores “informadores” de estos medios tergiversadores y manipuladores son un eslabón más, una pieza más, vendidos en muchos casos y sometidos o doblegados en los menos, de ese “arma” tan poderosa que es la comunicación masiva.

Hoy en día me resulta harto complicado entender y comprender quién está detrás de todo esto y sus intenciones para con ello. Humanamente hablando es incomprensible que otros “humanos” se permitan decir que cierta parte de la población sobra y que habría que tomar medidas al respecto. Lo que estamos viviendo, se podría decir, pudiera formar parte más de un plan satánico-demoniaco para diezmar la población que de un plan Divino de concienciación global.

 

Coronavirus, 5G, Gran Reseteo, vacunación masiva, Agenda 2030, Plan de reducción de población… ¿Conspiración o hechos reales?

 

Se ha inculcado en la mente del general defensor de la línea oficial que todo aquello o todo aquel que se sale de la linde establecida es conspiración o conspiranoico. Resulta, cuando menos, sospecho pensar que la imposición de la tecnología 5G a nivel mundial sea paralela a la aparición de un virus (coronavirus) que sobrevive en todas las distintas fases estacionales, en todos los distintos climas y en todos los continentes. Esta capacidad insólita de adaptación de este virus puede dar lugar a creer que es más un producto de manufacturación genética en un laboratorio humano que fruto de una creación o mutación natural.

Vivimos en una sociedad “civilizada” en la que las células de nuestro cuerpo se ven sometidas a un continuo y constante bombardeo de radiaciones de distintas índoles y procedencias. Nos vemos, sin verlo, atravesados por esas radiaciones las 24 horas del día. Nos vemos inmersos en una especie mundial de microondas donde la intensidad del bombardeo de esas ondas electromagnéticas y el tiempo lo establece y lo determina quien maneja los mandos. Un bombardeo sobre nuestro cuerpo que no es natural y al que no estamos, genéticamente hablando, ni mucho menos acostumbrados.

Si, por ejemplo, las CEM (Combinación de ondas eléctricas y magnéticas producidas por la oscilación o aceleración de cargas eléctricas que se desplazan a la velocidad de la luz y que pueden viajar por el vacío) o campos electromagnéticos producidos por la activación del 5G pudieran tener una mayor “agresividad” sobre nuestro cuerpo y este, nuestro cuerpo, necesitara una adaptación genética para “sobrevivir” a esta impositiva “novedad”. La mayor rapidez de adaptación a la “Nueva Normalidad” sería a través de la inoculación en el ADN humano de elementos externos capaces de manipular y adaptar el genoma humano a las “necesidades” llegadas. El mejor modo de inocular mundialmente este aditamento sería la imposición universal de una “vacuna”. La forma de convencer a la mayoría de necesitar una “vacuna” sería implementando en la mente el miedo a la muerte por un virus agresivo y mortal.

De paso y con la “excusa” de lo anterior cortamos libertades, hundimos economías, eliminamos a la población dependiente no productiva, desestabilizamos la sociedad conocida, creamos productores dependientes, hacemos humanos antisociales defensores del desapegado familiar, etc. En definitiva, deshumanizamos la Humanidad y cambiamos la forma de entender lo que hasta ahora éramos. Parece ser que algunos, estén “jugando” a ser Dios.

 

En Mundo Insólito Radio habéis ofrecido al público varios especiales sobre la “pandemia”, difundiendo puntos de vista alternativos. Después de todas las tesis expuestas, ¿a qué conclusiones ha llegado usted (a día de hoy)?

 

Es importante beber de todas y cada una de las fuentes posibles para llegar a conclusiones individuales con razonamientos y argumentos de base sostenible, casi “irrefutable”. Más importante aún es no cerrarse nunca a nada, ni a las propias conclusiones. Todo tiene, aunque sea en una mínima parte, algo de verdad, y viceversa.

Mucho de lo que ha pasado en la historia y está pasando se nos escapa a nuestro entendimiento mundano “educado”, desde la más tierna existencia, en un sistema establecido del que no sabemos su origen, por mucho que se haya escrito en los libros de historia.

A medida que se indaga y se profundiza en lo que estamos viviendo más dudas aparecen en un sentido y más explicaciones o “verdades” en otro. El “problema” viene dado cuando cierras puertas, convencido de haber encontrado lo que buscabas, y se abren otras hacia “nuevas” cuestiones hasta el momento por ti inexploradas, ni tan siquiera imaginadas.

Es agotador intentar encontrar razonamientos, explicaciones y lógica a todo cuanto acontece en el Mundo al que pertenecemos.

Es desolador pensar que somos fruto de la manipulación intencionada de unos “Humanos” ego-maníacos, ególatras, ego-centristas, que nos manejan a su antojo y necesidad y que juegan a ser Dios.

 

Tengo entendido que al comienzo de la “pandemia” usted estuvo enfermo, casi entre la vida y la muerte (y presuntamente por “Covid-19”). A varios meses vista, ¿qué lectura puede extraer de aquella experiencia?

 

Así es. Una experiencia tremendamente negativa y traumática que vivimos los cuatro miembros de mi familia cercana. Todos enfermos supuestamente por Covid-19 aunque yo fui el único ingresado en el hospital. Los dos niños y la mujer prácticamente ni se enteraron.

Puntualizar, que debido a la desatención médica telefónica casi acaban con mi vida como han “acabado”, lamentablemente, con la vida de miles de personas a las que no han atendido como era debido en una primera instancia. Yo tuve la capacidad, después de cinco días de omisión de asistencia médica, de “escapar” de mi casa (recordemos que en abril 2020 estábamos en pleno confinamiento domiciliario) y acercarme al médico de atención primaria, quien me amenazó con denunciarme a la Guardia Civil por haber ido, “sin permiso”, a solicitar su asistencia, INCREÍBLE. Después de varias discrepancias verbales conseguí convencerle de que me pusiera el oxímetro. Cuando el oxímetro marcó el 88% (diez puntos por debajo de lo normal) firmó en la hoja: “Covid-19, dirigirse urgentemente al hospital más cercano”.

Las cuestiones que se extraen de esta experiencia son evidentes: ¿Cuántas personas han muerto por haberles negado esta primera asistencia médica obligatoria que por derecho constitucional tenemos derecho a recibir? Y lo peor aún, ¿cuántas personas siguen muriendo, ocho meses después, por esto mismo? En fin, cada cual a su criterio.

 

Hablemos sobre las implicaciones del colectivo sanitario y la mala praxis médica en la gestión de la “pandemia”. Se ha filtrado mucha información más que preocupante…

 

Si nos atenemos a que la información que se filtra es información y no desinformación es más que preocupante. Es muy preocupante en ambos sentidos porque no hay que olvidar que una forma de desacreditar otras versiones de un mismo tema es la manipulación de la información de esas otras versiones, es decir, lo que se ha llamado disidencia controlada.

El colectivo sanitario mayormente comprometido con su cometido ha tenido y tiene una labor importante en la atención médica para con el paciente. El problema viene por la desinformación intencionada que a muchos de los sanitarios se les ha dado. Muchas personas de este colectivo han sido engañadas, manipuladas y amenazadas para conseguir el objetivo perseguido y a todos aquellos que han elevado la voz en contra de las versiones informativas oficiales han sido apartados, despedidos y llevados al silencio impositivo.

No habiendo controversia no hay debate. No habiendo debate solo hay una verdad, aunque esa verdad sea mentira.

 

¿Qué hay detrás de las masivas –y más que discutidas– PCR? ¿Es realmente una tapadera a gran escala para recolectar material genético con fines ocultos?

 

La intencionalidad de las pruebas PCR (no olvidemos que las comunidades autónomas reciben más dinero del Estado a mayor número de positivos), a todas luces inconcluyentes tanto en positivos como en negativos, es la inoculación mental del miedo para justificar las despóticas medidas tomadas con el objetivo, parece claro, de controlar y dominar a la población desde la sumisión obediente y no desde la imposición, puesto que la imposición traería rebeldía y oposición violenta. Yo pienso que si quieran recolectar material genético ya lo hubieran hecho. ¿Cuántos no se han hecho una analítica en los últimos cinco años?

 

Sobre las vacunas, ese pingue negocio de sujetos tan siniestros como Bill Gates y demás grandes mafias farmacéuticas… ¿Cuál es el objetivo último de esta operación?

 

De todos, o de casi todos, es ya conocido la frase aquella de “Sanar a un enfermo es perder un cliente”. No olvidemos que las farmacéuticas son grandes multinacionales, con una ingente y creciente “clientela”, a las que no les interesa sanar al enfermo tanto como mantenerlo enfermo crónico activo-productivo.

Si una vacuna tiene la capacidad de manipular tu ADN debilitando, de algún modo, tu sistema inmune y te hace dependiente obligatorio estacional de ella, estamos hablando de un negocio, a todas luces, impresionante. Si además esa vacuna, que te ha hecho dependiente, tiene la capacidad de “entorpecer” la procreación como especie, estamos hablando de control poblacional. Y si además esa vacuna, que puede modificar tu ADN y que te ha hecho dependiente, es capaz de manipular tus emociones, estamos hablando de control y sometimiento humano.

Vacunarse es y ha de seguir siendo una opción individual de la persona sin ningún tipo de condicionamiento social, laboral o de otra índole. Cada cual debe decidir el hacerlo o no hacerlo.

 

¿Qué hacer ante lo que se avecina? ¿Qué consejos daría a los lectores?

 

El futuro oscuro lo tenemos encima. Nada volverá a ser lo que ha sido aunque llegue a parecerse, que yo creo que llegará. El miedo, el adoctrinamiento desde la base al que estamos siendo sometidos quedará inoculado en nuestras mentes de por vida y si, como dicen algunos, esto es una primera fase de un plan de dominación mundial lo han hecho muy bien y, en la siguiente fase mucho me temo, seguiremos aplaudiendo y dando gracias a los mismos que nos llevan al desastre humano. Como los corderos hacen con el pastor y el perro.

Leer, leer y leer. Escuchar todas las versiones de una misma historia. Analizar, reflexionar, pensar y pensar y pensar y nunca dar nada por asegurado.