Comencemos con lo perfectamente comprobable. Hace ya quince meses les hablé por estos lares de ello. Fumigación a gran escala, con la excusa de la PLANdemia, de todo el territorio nacional. BOE mediante.

Los chemtrails no existen, son los padres

Dato crucial. El de España fue el primer gobierno occidental que incluyó de forma oficial los chemtrails en su Boñiga Oficial del Estado. Concretamente el 17 de abril del pasado año, el pleno secuestro domiciliario. El Ministerio de Enfermedad español, con Pesad-Illa en su día al frente, autorizó a las militares unidades NBQ (Nuclear, Biológico y Químico), UME (Unidad Militar de Emergencia) para que utilizasen biocidas desde el aire. Un mes después de que se impusiera el ilegalísimo estado de alarma, el ilegítimo Ejecutivo “justificó” en el citado BOE que esta técnica es una de las “más eficaces” contra el inexistente coronavirus ya que con “técnicas de nebulización, termonebulización y micronebulización, se alcanzan todas las superficies con rapidez”

El Ejecutivo justificó también que las citadas unidades “disponen de medios personales, materiales, procedimientos y el adiestramiento suficiente para llevar a cabo desinfecciones aéreas, pues son operaciones que ejecutan regularmente, con la salvedad de que en vez de emplear productos biocidas lo hacen con otros productos químicos descontaminantes”.

Los chemtrails no existen porque no salen en los telediarios

Rememoren la denuncia en la cadena Ser de Cuatro trabajadores de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) aseverando que los aviones estaban esparciendo por toda España dióxido de plomo, yoduro de plata y diatomita. El 19 de mayo de 2015, el eurodiputado Ramon Tremosa i Balcells (ALDE), realiza contundente denuncia. Se pretende “alejar” las lluvias y permitir que suban las temperaturas,  generando un ambiente climático veraniego para el turismo y, al mismo tiempo, ayudar a las grandes corporaciones del sector agrícola. Produciendo, a su vez, gotas frías de gran intensidad. El audio, desaparecido de la  fonoteca del imperio prisaico. El informe remitido por ellos al Parlamento Europeo, y solicitado por Tremosa i Balcells, también difuminado en el éter.

Chemtrail, minimísima porción del abyecto iceberg de la diabólica manipulación climática.  Por tierra, mar y aire, tan militar todo. Geoingeniería solar, joya de la corona, "oscurecer" el Sol. En nuestra patria, por ejemplo, fumigaciones  desde 1999 y son llevadas a cabo por aviones militares de la OTAN - drones y tripulados - que ponen en escena programas de geoingeniería. Estelas químicas, esencialmente, dióxido de plomo, yoduro de plata, diatomita y azufre y pueden provocar efectos neurológicos (Parkinson o Alzheimer, entre otros), profundos daños cardiacos, trastornos gastrointestinales, asfixia, deterioros dermatológicos y la introducción en nuestra sangre de letales neurotoxinas que podrían derivar en esclerosis múltiple.

Los chemtrails no existen, porque yo no creo en los chemtrails

Manipular el clima desencadena y desencadenará consecuencias muy adversas y fatalmente imprevisibles. Aviones militares de los ejércitos de la terrorista OTAN (incluye a la milicia española) están manipulando flagrante, irreversible e impunemente nuestro clima, utilizando además el falso pretexto de la farsa climática. Es evidente que enormes regiones están siendo contaminadas con acciones completamente clandestinas y todo horror esto tiene que darse a conocer masivamente. No queda otra. Está nuestra vida, salud y libertad en juego. Y nuestro planeta. La canaria ínsula de La Palma, su (conocida) reciente psicopatía.

Asunto de oscura y larga data.  E innúmeros ejemplos. Por ejemplo, en abril de 2002 el gobierno británico reconoció haber fumigado entre 1940 y 1980 diversas áreas pobladas con compuestos químicos. Salieron a la luz alrededor de 230 casos de experimentación ilegal química y bacteriológica. E infinitos casos.

Pasen y vean lo que nos aguarda

…Hacia un mundo verde y digital, rebuznan. Traduzcan: nigérrima eugenesia, vulgo genocidio y oscuro transhumanismo. Pocos y robotizados. La PLANdemia, apagones digitales y farsa climáticas, aceleradores. Nos han declarado abiertamente la guerra. Debemos defendernos. En fin.