Juan Franco Montoya ha desarrollado su vida profesional como ingeniero dedicado al desarrollo de sistemas con una fuerte componente de software, en simuladores de aviones como el F18, Airbus-320, CN-235 de Casa, control de tráfico ferroviario, ave, etc. Conoce bien todo lo relacionado con el desarrollo software con una fuerte componente de ingeniería.

¿Se ha comprobado que la principal forma de contagio del Covid 19 es a través de las gotitas de saliva que expulsamos al hablar?

1Sí. Lo podemos leer en el documento publicado en la web del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, estadounidense en un perfecto castellano. Nos dice que el virus se propaga principalmente de persona a persona:

  • Entre personas que están en contacto cercano (a una distancia de hasta aproximadamente 6 pies).

  • A través de gotitas respiratorias que se producen cuando una persona infectada tose, estornuda o habla.

  • Incluso a través de personas que no presentan síntomas.

La OMS, también ha hecho un simpático vídeo en inglés, que nos lo deja muy claro.

Hay una imagen de la traza hacia atrás que se hizo de una persona que dio positivo al día siguiente. Esa persona estuvo en un autobús y a las personas que se montaron en ese autobús se les hizo las pruebas de diagnóstico de COVID-19.

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El hombre de rojo oscuro, subió infectado y contagió a 7 personas, más otra persona que no desarrolló síntomas y que, por supuesto, contagiaba y a otra persona más que subió 30 minutos después de que esa persona bajara.

Si hubiera llevado mascarilla no hubiera infectado a ninguno, o quizás se hubiese reducido a la mitad si la mascarilla hubiera sido de baja calidad, como las caseras.

No es fácil entender cómo afecta la reducción de contagios al desarrollo de la pandemia. Pensemos que si se contagia a una persona más, la respuesta es exponencial. Por el contrario, si se contagia a una menos, el resultado es también exponencial.

Este gráfico deja muy claro la poca eficacia de la norma que se han inventado de dejar asientos libres en el transporte público. Cuatro de los infectados en el gráfico del autobús chino, estaban a más de 4.5 metros y otro ni siquiera estaba cuando fue infectado por el enfermo. Una cosa es lo que queremos que haga el virus y otra muy distinta es lo que hace.

Por lo tanto cortando la principal fuente de contagio se acabaría de raíz con la pandemia…

Con la pandemia no. Con lo que acabaríamos es con el confinamiento al que estamos sometidos que es una forma brutal y poco inteligente de combatirla, de mitigar su propagación. Es necesaria para frenar el resultado de nuestra dejadez anterior, pero cualquiera intuye que no es una forma ni eficaz ni eficiente ni tolerable de luchar contra esta brutal pandemia.

El hecho de que la forma principal de contagio sea de persona a persona y a través de esas gotitas respiratorias que algunas veces vemos cuando se producen lo que vulgarmente llamamos “perdigones” lo que nos brinda es la posibilidad de intervenir de forma más precisa, más eficaz, más inteligente y menos invasiva que con el estado de alarma y confinamiento que produce más daño de lo que arregla.

Este tipo de estrategia se conoce con el Principio de Pareto, conocida también con el nombre de la regla del 80 - 20 y enunciado por primera vez en 1896 y que hoy pocos parecen conocer. Describe el fenómeno estadístico por el que una proporción pequeña (20%) contribuye a la mayor parte del efecto (80%). En este caso, algo tan simple como las gotitas respiratorias son las responsables de la mayor parte de los contagios, incluso de los indirectos, a donde llegan nuestras gotitas, algunas de ellas con el virus.

En este escenario, parece que tenemos un gran aliado para luchar contra el virus: la mascarilla, incluso la casera.

Por todo lo que dice el uso de mascarillas debería ser obligatorio para evitar que el contagio de los demás....

Por descontado.

El que lleva la mascarilla no se protege de nada o de muy poco. Es el otro el que se ve protegido por nuestro uso de la mascarilla. Por eso, aquel que no usa la mascarilla, realmente está atentando contra la salud de los demás, incluidos familiares, compañeros de trabajo, amigos, seres queridos…, por lo que no es descartable que se pueda estar incurriendo en algún tipo de responsabilidad legal al ir sin ellas contagiando a los demás, sin tomar medidas que reduzcan el riesgo de contagio.

Lo que más me llama la atención es que nuestras autoridades no hayan reparado en ello, quizás porque lo consideren una moda muy burguesa. No sé.

Sin embargo todavía no lo es y hay mucha gente que no la lleva con el riesgo que tiene de contagiar si está infectado…

Que la gente no entienda la importancia que tiene, en términos de propagación del virus, llevar mascarilla, resulta comprensible. Ahora bien que no lo entiendan nuestras autoridades, me parece imperdonable, porque la alternativa a la mascarilla es el estado de alarma; un auténtico crimen social y personal cuya factura deberían de pagar los responsables del desatino.

Estoy trabajando con números, algo que no se si hacen en el gobierno, y los resultados los estoy plasmando en esta página, donde trato éste tema de forma exhaustiva, con datos y referencias bibliográficas.

3_1Adjunto una gráfica de la simulación que he hecho de la situación de Madrid, partiendo de una situación similar a la actual. En ella se ve cómo se puede controlar la pandemia, sólo y solamente con el uso de mascarillas.

En negro sería las personas que necesitarían de atención hospitalaria. El pico de la izquierda sería la situación actual. Tras una breve transición de unos días en el que se usarían mascarillas y el estado actual de reclusión, a partir del 25 de abril, sería perfectamente controlable con mascarillas.

Cuando hablo de mascarillas, no hablo de mascarillas quirúrgicas, hablo de mascarillas caseras, con esas que “apenas” ofrecen un 50% de protección.

La justificación científica se desarrolla con más detalle en el enlace que os he pasado.

Como seguramente es tan simple y barata, creo que nadie se ha parado a estudiar su eficacia real. Yo sí lo he hecho y el resultado es impresionante. Más impresionante son las vidas que se ha llevado por delante el no usarla y el destrozo económico y sanitario de la reclusión que vivimos.

¿Por lo tanto llevando la mascarilla no hubiese sido necesario el confinamiento?

Para nada. Si las hubiéramos llevado desde el 15 de febrero, más de uno hubiera creído que la pandemia no existía. De hecho, voy a poner ese escenario en enlace que os he mencionado.

Entiendo que cueste entender lo que digo, pero el simulador lo evidencia y el simulador habla ciencia, a diferencia de nuestros políticos. Habla ciencia por los cuatros costados: en el modelo que se ejecuta, en la forma de ejecutarlos y en el aparato matemático que usa.

Por eso, cuando veamos imágenes de los coreanos con mascarillas por todos lados, deberíamos verlo con envidia sana, pero envidia, porque ellos sí están actuando mucho más racionalmente que nosotros. No en vano acabaron con el pico rápidamente. Por supuesto que se verán con más enfermos, pero si no bajan la guardia con los casos que aparezcan y siguen usando las mascarillas aunque tengan pocos casos y aunque sean malas, seguirán controlándola.

Eso sí habría que llevarla bien, sin quitársela delante de otra persona, aunque sea en la misma casa…

Por supuesto. Este planteamiento llama la atención. Parece que en casa no hay peligro. Sin embargo el hogar, es uno de los centros de contagio más importantes de COVID-19.

Cualquiera que llegue a casa infectado está transmitiendo y sometiendo a los demás, a un continuo bombardeo de virus. Cada vez que se habla se dispara al ser querido con virus, directa e indirectamente; porque los virus caen por todas partes, esperando a que alguien se lleve alguno con las manos para penetrar por la boca, los ojos, las narices... No los ves, pero ahí están esperándote.

Si quieres a tu familia, si quieres protegerlos, usa una mascarilla casera con ellos. Si les quieres mucho o forman parte de la población de riesgo, entonces ponte una mascarilla quirúrgica.