Ignoro si finalmente las mascarillas acabarán siendo obligatorias en todo espacio público. En España, desde hace una semana, en los transportes. Este asunto es crucial. Bajo el pretexto de la salud, nos la volverán a meter doblada. Si aceptamos este abuso, el resto de derrotas, aseguradas. Nuestra resistencia debe ser absoluta e incansable.

Leyendo los dos rigurosos estudios publicados ( Effectiveness of Surgical and Cotton Masks in Blocking SARS–CoV-2: A Controlled Comparison in 4 Patients y A cluster randomised trial of cloth masks compared with medical masks in healthcare workers), aparte de conversaciones con médicos ajenos a la camorra sanitaria, intentaré demoler su risibles excusas sanitarias.

Mascarilla, horror para la salud

I. Las mascarillas tipo, la N95, las que regala Díaz Ayuso, las buenas dicen, reducen progresivamente la oxigenación sanguínea en porcentajes que rozan el 20%. En el peor de los casos, mareos y desmayos.

II. Las personas más frágiles- enfermos pulmonares, fibrosis - lo van a pasar muchísimo peor con ellas puestas. Los pulmones irán sufriendo una paulatina degradación en su ya deteriorado sistema respiratorio.

III. Mientras habitamos enmascarados nos tragamos sin cesar nuestro propio y extremadamente tóxico CO2. Además, se impide inhalar oxígeno de forma razonable durante prolongados espacios temporales, lacerando intensamente nuestro sistema inmunitario. Se denomina técnicamente hipoxia, perdiendo los linfocitos su capacidad inmune. De esa manera, utilizando el puto bozal, solo se puede contraer cualquier infección dada nuestra debilidad. O se incrementa la gravedad de las poseídas previamente. Por no hablar del estrecho vínculo que se establece entre la hipoxia y las dolencias coronarias.

IV. Incluso poseyendo cualquier virus patógeno, la mascarilla es un horror para presuntamente combatirlo. La persona que porta el bozal reinhala continua y agotadoramente el bicho malote. El bicho se va haciendo cada vez más fuerte en las fosas nasales y en el interior de los pulmones.

Mascarilla, horror para la libertad

¿Llevar bozales/mascarillas? Opcional. Punto. Utilizando la coartada sanitaria, representan un ataque contra la salud y, sobre todo, contra libertad. Nuestra salud, vuelvo a repetirlo cuantas veces haga falta, ya se encuentra profundamente jodida. ¿Deseamos empeorarla con el propósito de recuperarla? Absurda y desopilante aporía.

En nuestra actual situación, con gobiernos - visibles e invisibles- practicando retuneados actos de terrorismo y golpes de estado, vigilancia y control totales, generando sistémicos y sistemáticos actos de pánico y paranoia de masas, es necesario recordar que nuestra salud nos pertenece a nosotros mismos, resultando ser los mejores médicos de nosotros mismos.

No aceptemos el uso de la mascarilla. Liberticida imposición, pulverizada nuestra libertad, expropiada nuestra salud, Papá Estado solo merece nuestra patada en sus pelotas. Papá Estado no puede ni debe pensar por nosotros. Ni imponernos su concepción del bien y el mal. El que quiera comprarle su mercancía averiada, hágalo. Pero el resto, debe mandar a tomar por el culo al Estado con su totalitario proceder.

Debemos cometer un legítimo parricidio, tiranicidio si prefieren. Resistencia sin descanso. En fin.