Día inquietante, el pasado miércoles 7 de octubre. Mientras una aeronave realiza extrañísimas maniobras por toda la comunidad de Madrid, se celebró un evento que llevaba por nombre Repensando la sanidad española. Una nueva sanidad para una nueva normalidad. Subnormalidad, mejor expresado.

Lo de siempre, las fieras opresiones del Estado y el Gran Capital

Por parte de FARMAFIA, Roche, que estuvo detrás del truño de la Gripe A y el Tamiflú. Además del ministro de enfermedad, Salvador Illa, la secretaria de Estado de digitalización e Inteligencia Artificial del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Carme Artigas, y dos presidentes regionales, el murciano y el de Extremadura. También participaron representantes de la sanidad privada y diversas asociaciones de matasanos.

El evento, realizado en colaboración con el bilderbergiano El País, tenía por objetivo diseñar las líneas maestras de lo que debe ser la sanidad del futuro. La dictadura sanitaria "público-privada", agrego. Se trató, también, el asunto de las competencias sanitarias de las regiones españolas y la introducción de la turbia inteligencia artificial, genómica, en sanidad.

Dinero y control

Puede usted preguntarse, ¿qué neutralidad y fiabilidad se puede esperar del ministerio de enfermedad cuando se presta a colaborar con FARMAFIA, que tiene clarísimas intenciones políticas? El tan alardeado y bendecido por las psicópatas élites modelo público-privado. Una unión inédita entre gobiernos liberales y grandes corporaciones, ambos mafiosos.

FARMAFIA, dos grandes intereses. Intervención genética en la población y el big-data sanitario. Los datos “personalizados” convierten las enfermedades en problemas individualizados, sin relación con nuestra circundante comunidad ni con el entorno social, con la mierda de mundo en que vivimos (también antes de marzo), lo que no dejaría siquiera vislumbrar mínimamente las genuinas causas de lo que nos acontece.

Y, a la postre, se situaría el problema en las características concretas del paciente. Atomizado. Al ser una terapia o diagnóstico que se vende como personal deviene suculento hontanar de ingresos. Y para el Estado, aparte de parné vía fisco, infinita vigilancia y control social. Y mental. Y genético. En fin.