Un estudio coordinado por el Grupo de Investigación en Envejecimiento y Fragilidad de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe, dirigido por el Dr. Leocadio Rodríguez Mañas, jefe de Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe y director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), señala que la presencia de sarcopenia (pérdida de masa y función muscular) en personas mayores frágiles puede predecir la evolución hacia la discapacidad en estos pacientes en un horizonte temporal de tres años. El trabajo ha sido publicado por la revista científica 'Journal of the American Medical Directors Association' (JAMDA).

Fachada del Hospital de Getafe

Foto cedida por la Comunidad de Madrid 

 

La fragilidad es un síndrome biológico asociado a la edad que aumenta el riesgo de sufrir eventos adversos, como la discapacidad o la mortalidad. Por su parte, la sarcopenia se define como la baja fuerza, masa y/o función muscular, y es altamente prevalente en las personas mayores. Aunque la fragilidad y la sarcopenia son entidades distintas, pueden coexistir. De hecho, en estudios previos, este mismo grupo demostró que solo una pequeña proporción de individuos sarcopénicos son frágiles, entre el 8,2% y el 15,7%, mientras que alrededor de un tercio de los individuos frágiles no presentan sarcopenia.

“Este hallazgo sugiere que la sarcopenia y la fragilidad son entidades relacionadas, pero no son la misma condición, y que su asociación posiblemente puede responder a la existencia de diferentes formas clínicas de fragilidad (sarcopénica y no sarcopénica) que implican diferentes riesgos”, explica Leocadio Rodríguez Mañas, coordinador del Grupo de Investigación en Envejecimiento y Fragilidad de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe (FIBHUG).

En esta nueva investigación, el equipo se centró en analizar si existen diferencias en los riesgos de discapacidad y muerte asociadas con estas dos formas distintas de fragilidad. “Se ha demostrado que la sarcopenia y la fragilidad predicen por separado la discapacidad y la muerte en la vejez. Nuestro objetivo fue ir un paso más allá para determinar si la sarcopenia puede modificar el pronóstico de la fragilidad, tanto en mortalidad como en discapacidad”, señala Rodríguez Mañas.

Para analizar estas posibles relaciones, se estudiaron datos de 1.531 participantes con una edad media de 75,4 años del Estudio de Toledo en Envejecimiento Saludable (ETES), una cohorte de adultos mayores de más de 65 años.

La fragilidad se evaluó con la escala de Linda Fried, que permite clasificar a los individuos en robustos, prefrágiles o frágiles, en base a si presentan o no los siguientes criterios: fatiga, baja velocidad de la marcha, baja fuerza de prensión, pérdida de peso involuntaria y poca actividad física. Por otra parte, la sarcopenia se evaluó de acuerdo al algoritmo de la Foundation for the National Institutes of Health (FNIH), que califica como sarcopénicos a aquellos individuos con baja velocidad de la marcha, baja fuerza de prensión y baja masa muscular. La presencia de discapacidad se reevaluó a los 3 años, y la supervivencia se reportó, de media, hasta los 5 años y medio posteriores a la primera visita.

Una combinación que predice la discapacidad

El análisis de los datos de estos pacientes demostró que la fragilidad acompañada de sarcopenia se relaciona con la evolución a la discapacidad: “Cuando estas dos condiciones coinciden en un paciente, es predictor de que esta persona sufrirá discapacidad a los 3 años”, explica Betty Davies, investigadora del Grupo de Investigación en Envejecimiento y Fragilidad de la FIBHUG y una de las autoras principales del estudio.

Por otra parte, “la fragilidad y la pre fragilidad, con el añadido de sufrir sarcopenia, mostraron también su asociación con el riesgo de mortalidad”, señala Alejandro Álvarez Bustos, investigador del CIBERFES y otro de los autores del estudio. “Sin embargo, aunque la fragilidad permanece como un fuerte predictor de mortalidad, la sarcopenia parece jugar un papel menos relevante”, aclara el investigador.

“Nuestros resultados confirman que la sarcopenia y la fragilidad coexisten pero que son entidades diferentes con riesgos asociados diferentes”, resume Leocadio Rodríguez Mañas. En este sentido, “dado que se ha demostrado de que la presencia conjunta de fragilidad y sarcopenia hace que las personas mayores avancen hacia la discapacidad, deberían diseñarse intervenciones dirigidas a evaluar y detectar si el paciente presenta o no ambas condiciones”, concluye el jefe de Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe.