La vida parece ser cada vez un poco más complicada. Entre los quehaceres del día a día, el trabajo, cuidar de la salud y salir con amigos, no queda tiempo ni espacio para el autocuidado. Es ahí cuando el cuerpo empieza a estresarse y a defenderse, incluso si no hay ningún peligro inminente.

El cuerpo demuestra los malestares de la mente de la manera más básica, es decir, por la respiración. Empieza a agitarse y a cambiar su ritmo, y lo peor, nadie lo nota. Por fortuna, existen métodos para hacer el proceso más llevadero y entre ellos, se habla mucho de ¿qué es la meditación Anapanasati? Sus beneficios. Acto seguido, te resumimos qué significa y sus principales ventajas.

Conociendo el maravilloso de la respiración

La respiración es un proceso involuntario regulado por el organismo. De hecho, aunque se pudiese controlar cuándo respirar y cuándo no, el cuerpo siempre lo hará de manera inconsciente sin importar qué opine la mente.

Incluso, se dice que es imposible suicidarse solo dejando de respirar porque ante la falta de oxígeno la persona caería inconsciente y una vez en ese estado, el cuerpo empezaría a respirar nuevamente. Viéndolo desde ese punto, en realidad es la respiración quien decide.

De esta manera, no es difícil concluir qué tan importante es la respiración en el día a día. Más allá de ser lo que mantiene en pie, es capaz de decir qué sucede con el cuerpo y la mente. Por ejemplo, una respiración forzosa nunca es signo de buena salud física ni mental.

¿Qué es la meditación Anapanasati y cuáles son sus beneficios?

Seguramente, quien ha leído se ha estado preguntando por qué tanto hincapié en la respiración si se habla de meditación. A decir verdad, es la base de la práctica de Anapanasati.

La meditación Anapanasati se trata de un método fijado en la respiración. A diferencia de otras técnicas, no se trata de controlar ni su ritmo ni su potencia, ni nada capaz de cambiarla. En esta ocasión, solamente es escucharla y sentirla.

Este tipo de meditación consiste en ser conscientes de la propia respiración, no se va a intentar cambiar ni modificar. Únicamente se trata de escuchar y evaluar el ritmo de la misma. De esta manera, quién lo practica es capaz de conocerse mejor a sí mismo.

Después de sentarse en un lugar silencioso y escuchar su propia respiración, puede determinar si está ante una situación de estrés, de peligro, angustia, o si, por el contrario, nada le aqueja. De hecho, probablemente la regule de manera inconsciente.

Así, al practicarla todos los días (así sea solo por unos minutos) se empezarán a notar las diferencias entre un día y otro para eliminar de la vida todos los factores desencadenantes de una respiración alterada, o por lo menos, tenerlos identificados para manejarlos mejor.

Además, junto con todos los beneficios ya mencionados, probablemente se pueda desarrollar una habilidad para reconocer y escuchar la respiración en cualquier momento del día, incluso sin meditar.