Aquí, en España una tal señora Celáa, que le dicen ministra de Educación, educa a sus hijas en el concertado y elitista Colegio Bienaventurada Virgen María – Irlandesas de Lejona, pertenece a las burguesas élites vascas, posee casoplones varios de estilo caserío tradicional de alto copete y que detenta un patrimonio millonario, se permitió decir que la educación concertada tendría los días contados y ahora dice que también hay que cargarse la educación especial y enviar a sus alumnos a la escuela común, mejor si es pública.

Esta señora ya lo dijo: "los hijos no son de sus padres" y por lo tanto lo son del estado. Más bien de su gobierno para poder adoctrinarlos y manipularlos a su antojo. No contenta con ello y en su afán de igualitarismo a la baja para el prójimo, pero no para su familia, quiere privar a los niños y jóvenes que tienen alguna minusvalía de su derecho a tener una educación especializada a tenor de sus capacidades para reducir sus limitaciones y potenciar sus facultades.

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Esta señora pretende meterlos en el aprisco donde su ideología pastorea a los educandos a través de un falaz igualitarismo donde los menos dotados o más vagos marcan el listón de todos y se escamotea la cultura del mérito y el esfuerzo.

O sea, que la educación pública  imperante que ha sido y sigue siendo desde 1982 hasta hoy la socialista y que adoctrina y malamente instruye a los alumnos con sus capacidades físicas, mentales  y cognitivas normales y adecuadas, esta prohibicionista de lo ajeno, detenta para si y su familia lo que le hurta a quienes han sufrido la desgracia de tener una minusvalía, en un ejercicio de crueldad manifiesta.

No vale decir ministra que bueno, este cruel e indigno igualitarismo será gradual y paulatino. No utilice el tiempo ni la buena voluntad de muchos para quitar hierro al globosonda, que esconde una práctica "mengeliana", así como la vulneración de un derecho fundamental que tienen todas las criaturas que presentan minusvalías a poder tener y disfrutar de una educación acorde a su situación. Es una medida miserable, condición igualmente aplicable a quien la pretende imponer aprovechando este estado encubierto de excepción.

Esta abyecta propuesta no es más que una nueva vuelta de tuerca a los proyectos doctrinarios para con la educación: primero fue la laxitud en permitir pasar curso con suspensos en abundancia, luego meter en las escuelas a los agentes políticos de la ideología de género para adoctrinar a los muchachos según sus descabellados patrones sexuales, más tarde embestir contra la educación concertada que nos ahorra a todos 3.000 euros por plaza escolar y ahora programar la destrucción y la muerte lenta de la educación especial.

Mire Ministra, una democracia de calidad, que usted y su actual partido ni huelen lo que es, es la que respeta y protege de forma especial a los ciudadanos más débiles. Todo lo contrario al rancho para todos, que cual chusqueros les gusta practicar. Quieren ir ahogando poco a poco, económica y presupuestariamente a la que quizá es hoy educación especial de referencia en occidente.

No nos mientan y dejen de urdir proyectos neo-mengelianos, aprovechando la dramática situación en la que estamos para tapar la desastrosa y criminal gestión en las múltiples crisis que nos asolan y asolarán.