Y alguien tendría que pagar por este crimen. De lesa humanidad. Lo repetiré cuantas veces haga falta. No fue un virus. No fue una enfermedad desencadenada por un virus que continúa sin aislarse ni purificarse ni secuenciarse. ¿Alguien puede aportar pruebas de que efectivamente fue un virus lo que mató a nuestros mayores? ¿Autopsias, por favor?

Gerontocidio de Estado

Exceso de mortalidad durante esos dos meses: eutanasia masiva. Atentado contra su propia población. Atentado de falsa bandera, obvio. Atribuyendo el crimen a quien no fue. Al Sars-Cov-2. Y a su deriva, covid-19. Ambos mentira y excusa. Cortafuegos. Falsa bandera, como todo en esta plandemia. Lo de primavera fue un gerontocidio de Estado. Brutal e imperdonable. Por acción y omisión. Con la participación de todas las administraciones. Y con la entusiasta colaboración de la mafia sanitaria. Los celebérrimos protocolos de “desatención. El cloruro mórfico a tutiplén. La legendaria ética utilitarista. Y, el punto de no retorno, las puertas cerradas.

Un virus no encierra a los abuelos en habitaciones, literalmente secuestrados.  Los gritos de estos ancianos clamando por salir os perseguirán en vuestras más tétricas pesadillas. El resto de vuestra vida. Si os queda algo de conciencia. De decencia. A los gallifantes. Y a los peculiares familiares. Podías haber luchado por sacar a tu abuelo, padre, madre o tío de la residencia y no lo hiciste. Además, la criminal autoridad política te dio la coartada necesaria para sentirse el perfecto ciudadano. Responsable. Y solidario, imagino. Pero dejaste que tu familiar fuese asesinado. Por el Estado.

He visto el horror

Página 40 del estremecedor Informe de Médicos Sin Fronteras, Poco, tarde y mal. El inaceptable desamparo de las personas mayores en las residencias durante la COVID-19 en España. Un bombero detalla y explica lo que presenció en las residencias.  "El resultado era espantoso: una sucesión de puertas cerradas, en ocasiones con llave, y personas golpeando y suplicando por salir. Un horror".

Y en la página 59 también leemos. "Los pasillos se convertían así en una sucesión de puertas cerradas, algunas de ellas con llave para contener a las personas más díscolas o más difíciles debido a su estado cognitivo, o que no llegaban a entender lo que sucedía y se rebelaban. En algunos sitios, estas personas pasaron así varias semanas y nos han reportado casos de residentes con deseos de morir que dejaron de comer y de tomar la medicación, que se encontró escondida una vez fallecidos".

En ese sentido Carmen, directora de una pequeña residencia familiar, aporta otra clave. "Nos entró tanto miedo con el virus que no hemos pensado en otra cosa que en aislar al máximo, sin pensar en lo que esto significaba para ellos". Su muerte, obvio. Provocada. Por acción. Por omisión. Acción y omisión, a veces conceptos tan diluidos y difuminados y entretejidos.

Os asesinaron, eso es todo

Anónimos abuelos, os recordaremos. Moristeis solos y abandonados. Como perros sarnosos. Sin compañía, sin un abrazo, sin alguien preocupándose por vosotros, sin alivio espiritual (muchos de vosotros erais creyentes). Con la excusa de cuidaros, os dejaron más tirados que una colilla. Agonizando. Muchos pedíais salir. Os asesinaron, eso es todo. Y, tiene toda la pinta, culpables y responsables de tamaño crimen se irán de rositas. En fin.

https://msfcovid19.org/wp-content/uploads/2020/08/aaff-msf-informe-covid19-residencias-baja.pdf