Un estudio observacional elaborado por profesionales de enfermería del Centro de Especialidades de Avenida de Portugal, pertenecientes al servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico San Carlos, revela que los pacientes de edad avanzada diagnosticados de gonartrosis severa mejoran con la infiltración de ácido hialurónico en la rodilla. Este estudio ha sido merecedor del primer premio en las XXXVI jornadas nacionales de Enfermería en Traumatología y Cirugía Ortopédica. La gonartrosis es una enfermedad articular, crónica y degenerativa que se caracteriza por la pérdida de cartílago en la rótula, afectando tanto a la morfología como a la función que desempeña la rodilla, y su prevalencia en pacientes de edad avanzada no susceptibles de tratamiento quirúrgico es cada vez mayor. Este estudio pone de manifiesto que el tratamiento de la gonartrosis con infiltraciones de ácido hialurónico se ha revelado como una alternativa terapéutica a la intervención quirúrgica en pacientes con alto riesgo de pasar por un quirófano.

En el estudio se han incluido 50 pacientes de entre 65 y 90 años con diagnóstico de gonartrosis severa tratados con infiltraciones de ácido hialurónico, de los que 30 eran mujeres y 20 hombres, la mayoría de ellos con pluripatologías articulares susceptibles de tratamiento quirúrgico. El objetivo del estudio ha sido valorar el beneficio obtenido por el paciente desde el punto de vista del dolor y la satisfacción con el seguimiento por el personal de enfermería tras el tratamiento, que durante la pandemia ha sido telefónico, como solución alternativa al dolor funcional mecánico en pacientes de edad avanzada y riesgo quirúrgico.

Más del 90% de los pacientes declara haber mejorado de su dolencia

Los resultados del estudio indican que de manera generalizada ha habido una mejoría en la funcionalidad de la rodilla y una disminución del dolor, especialmente pasados los tres primeros meses tras la infiltración así como un elevado grado de satisfacción de los pacientes, puesto que “el 92% de los pacientes declara haber mejorado con este tratamiento, mientras que el 78% admite sentirse satisfecho con esta forma de tratar su enfermedad”, explica la enfermera del Centro de Especialidades “Avenida de Portugal”, Vanesa Muñoz.

“Los buenos resultados que arroja nuestro estudio ponen de manifiesto que el seguimiento por parte del personal de enfermería contribuye a una mejoría de la satisfacción del paciente y, por consiguiente, de su proceso asistencial y calidad de vida”, afirma la supervisora de enfermería del citado centro, Ruth Aparicio.

A todos los pacientes se les realizó un seguimiento presencial y telefónico por el personal de enfermería para evaluar la evolución del dolor al primer mes del diagnóstico, a los tres meses, a los seis meses y al año, utilizando como instrumento de medida del dolor la escala visual analógica (EVA), que mide el dolor desde leve hasta intenso en una escala del 0 al 10.