En pleno corazón de Madrid y, bajo estrictas medidas de seguridad pertinentes, aforo reducido, ha tenido lugar una nueva edición del nacional  Master Tapas con el “oro rojo” navarro: El pimiento del Piquillo de Lodosa, DOP.

Ingrediente estrella, must, fondo de despensa, para elaborar un mini bocado diez, deli, al que han concurrido, en una magistral batalla de fogones,  ocho finalistas procedentes de diferentes escuelas de Hostelería del suelo patrio.

Solo una. Difícil elección, como siempre, para el reconocido jurado, formado en esta ocasión,  por los cocineros Sergio Fernández y María Jiménez de la Torre, junto al presidente de la DOP, Jesús Aguirre, que tras degustar las propuestas, decidieron, juntos,  decantarse por el “minicanelón de Lodosa y morcilla” obra firmada por Mónica Gemma Pedrosa, de Sevilla.

“Me siento muy feliz”, reconoció algo abrumada, la concursante hispalense ante el respetable y sus compañeros, claro.  Y desgranar, así, los ingredientes y la elaboración de este pasaporte culinario, que sin duda, le acerca un poco más al Olimpo de la gran cocina nuestra.

“Con una base de crema de pimiento de Piquillo de Lodosa, galleta del mismo, y un canelón con gelatina”. Parece sencillo, pero no

“Triunfo a la presentación, originalidad, técnica empleada, limpieza y aprovechamiento de la materia en sí”, señaló Fernández.

La segunda posición del certamen, al que se han presentado, en fases previas, numerosas propuestas de más de 20 escuelas hosteleras, viajo hasta Toledo de la buena mano manchega de  Juan Gabriel Márquez.  Treinta minutos de tiempo basta para elaborar y visualizar  cuatro tapas a concurso, bajo la atenta supervisión de un profesor acompañante en esta intrépida carrera.  Al igual que Elena Panero que acerco en plato, a su joven edad y maestría, su vivido Laredo a la capital, con una elegante creación con la anchoa como estrella invitada, que casó y mimetizó, con suma corrección,  con el pimiento y le valió medalla de bronce en esta apuesta a contrarreloj.

Toda una experiencia para su curricula. Una nueva edición que vino, de nuevo, a destacar la excelencia de este singular producto gourmet y sus inagotables formulas de trabajo para sacarle el máximo partido posible, más allá de un simple relleno.

Un producto único, de ocho municipios del suroeste de la comunidad foral: Lodosa, Andosilla, Azagra… Que no les engañen,  con DO de autor, donde se asan a la llama y se pelan sin agua, para mantener todo su sedoso sabor, que asesora altos estándares de calidad y seguridad alimentaria, cada vez más requeridos en la gastronomía no solo nacional. Con nuevos y atractivos formatos, en tiras o cómodas bandejas ya asado y pelado. Listos para degustar.  Y el pleno compromiso del sector conservero y productor. Sin duda una excelente elección para acercar posturas a través del gusto de una forma sana, rápida y fácil de preparar ésta atípica Navidad en nuestra mesa, más allá del incómodo tapabocas.