No podíamos terminar el año sin una alegría. Un clásico ya en nuestro calendario gastro, el Master Tapas de pimiento del piquillo de Lodosa. El denominado oro rojo navarro que, en su tercera edición, fiel a su cita, ha vuelto a engrosar su selecta lista con un nuevo nombre triunfador.

Y es que esta vez ha estado, realmente difícil, por el alto nivel de los participantes, procedentes de más de 60 escuelas de Hostelería de todo el país. De los cuales, tan solo ocho han conseguido llegar a la gran final celebrada en Madrid.

“Este año me ha sorprendido la originalidad con la que han trabajado el pimiento, junto a otros ingredientes novedosos”, señala Sergio Fernández, cocinero y miembro del experto jurado, codo a codo con María Jiménez, que destacó “la seguridad” en su elaboración para sacar lo mejor de él, los aspirantes a campeón en esto de trabajar este selecto producto reconocido por la Unión Europea y único D. O.  producido, recolectado y elaborado con una técnica magistral, asado a la llama y sin agua para mantener todo su aroma y sabor intacto,  por ocho, únicos municipios, del suroeste de Navarra.

“Estamos en el buen camino”, reconoció, durante el certamen, Jesús Aguirre,  presidente del Consejo regalador de la D.O.  Pimientos del Piquillo de Lodosa, y miembro del jurado. Tarea difícil, “el nivel cada año es mayor”.

Pero esto es un concurso. Y aunque llegar hasta aquí es ya todo un triunfo. “Uno gana, dos están detrás y el resto ahí se queda” como afirmaba con humor, al anunciar al ganador, el chef Fernández.

También Fernández, en este caso Carlos, de la ITS Miranda de Ebro (Burgos) obtuvo la primera posición. Casi ex aequo, 10 puntos sobre 50 de la suma total. “Por su gran sabor a pimiento, que está en todo momento muy presente y equilibrado”.  Una creación llena de contraste, colorista,  servida en tarro de cristal artesano, del clásico yogur o mermelada. Acompañada por un singular campo, tierra natal, minucioso decorativo, donde las flores, a simple vista, parecen saludar a este cremoso trabajo de pimiento sobre pizarra.

“Ha sido duro, pero también divertido. Éramos muchos y había tapas de alto nivel”, reconoce emocionado, “ es un orgullo recibir este premio” y algo nervioso el joven aspirante, ahora ganador.

No es nada fácil  saber sacar todos los matices, de sabor, suavidad, de este singular y delicado producto y defender, con coraje, su elaboración, presentación, en apenas media hora que dura la prueba.

La segunda posición se fue a Toledo y su escuela de Hostería, Carlos Sánchez Tembleque, por su innovadora creación, especie de flor, tapete, en la que jugó a perfección con todos los ingredientes sobre una peana   Y el bronce, como no, para otro Carlos, Roldán Martínez, de la Universidad Laboral de Albacete. Por su crujiente, a modo de reja, de pimiento sobre fondo hondo. Hubo también, porque aquí todos ganaron, menciones especiales con diploma para los restantes participantes y sus formadores mentores.

Trilogía de los Carlos, en una muy agradable jornada, que cada año se supera, donde el pimiento del Piquillo de Lodosa se convierte en el gran protagonista, gracias a su gran versatilidad y calidad por parte de estos entusiastas y jóvenes artistas que, en tan solo un bocado maestro, consiguen representa a toda una D.O., la del oro rojo.