El veredicto no se hizo esperar mucho. Y menos cuando se trata de endulzar un rato la vida, en estos tiempos inciertos. Hablar de Semana Santa es hablar de su postre por antonomasia, la torrija. Y la mejor en la comunidad de Madrid es la de Paco Pastel, en San Lorenzo de El Escorial.

Una creación de monumento. Así lo ha determinado el experto jurado, ya quisiéramos ser miembro,  bajo la atenta supervisión de ASEMPAS,  Asociación de empresarios artesanos del sector pastelero de Madrid, entre las 17 diferentes propuestas, cada una de su padre y de su madre, que se han presentado a esta cuarta edición de encontrar y promocionar a la mejor torrija en la región, en dos modalidades: 12 con y  5 sin gluten, porque esta delicatesen es patrimonio de todos.

La receta a priori parece sencilla: pan o brioche, de un día antes, leche infusionada con canela, en rama, piel de naranja y limón, huevo y buen aceite para freír el resultado.  Los aderezos allá cada uno. Sin, miel, mermelada, trufa… Pero que encierra un buen secreto para conseguir ese toque perfecto, esponjosa, de jugosidad, que te catapulte al Olimpo del gusto, en parte desvelado, el amor y la pasión añadida con la que se elabora minuciosamente cada una de ellas. De ello sabe sin duda, las manos de Paco, triunfador, indiscutible, en la categoría de toda la vida, la tradicional. En el apartado sin gluten ha recaído en la obra, porque esto es arte en boca, aunque dure instantes de felicidad, de Manacel pastelería, con suma tradición en la capital para elaborar dulces destinado al público celíaco.

Y es que casi seria pecado no terminar una comida o empezar el día con este postre de ingredientes  tan sencillos, pero ricos,  típico de Cuaresma y tan nuestro.  Se data en el XIX que ilustres como Lope de Vega, Quevedo o Calderón de la Barca ya degustaban este manjar por el barrio de Las Letras, quizá un reflejo del buen sabor en sus excelentes escritos, que a día de hoy ha traspasado fronteras, llegando a países tan distintos como Francia o Estados Unidos, pero que seguro nada tienen que ver con la nuestra, la de aquí.  Con el saber hacer de la pastelería artesanal madrileña bajo la que se cobijan 25 establecimientos de toda la vida que hay que apoyar,  que ostentan este sello de calidad y excelencia a este producto, y otros muchos, otorgado por la comunidad de Madrid.

Si ya se les ha hecho un poco la boca agua,  y aunque alguno de vds., se metan a maestro pastelero,  uno de los oficios más aprendido durante el confinamiento, no se demoren, y dense un pequeño capricho, que buena falta nos hace. Ya saben donde esta la mejor ¡buen provecho!