Hace unos días, escuché en la televisión a Carmen Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, hablar sobre las bondades del Radar-Covid por televisión y, cuando yo ya tenía asumido que, en cuestiones digitales, la Administración tiene la mentalidad de los años 80; después de oírla, me pareció que pecaba de optimista. No podía dar crédito. Me quedé tan helado que tuve que buscar en internet esas manifestaciones hechas por televisión, y no, no oí mal. Pensé que debía de ser un lapsus propio del directo, pero no: ¡está escrito!.

La app del Gobierno contra el covid ‘dobla’ la eficacia de los rastreadores en sus pruebas, es el titular que he encontrado en la prensa. Dicho así, parece que estamos ante algo importante. Pero más adelante aparece lo que efectivamente dijo por televisión:

Durante mucho tiempo se ha venido hablando de un 60% de la población, pero desde la Secretaría de Estado matizan esto. “No tiene que haber un umbral mínimo. Se ha detectado que con un 20% de instalaciones se puede ayudar a reducir hasta en un 30% los efectos de la pandemia, por lo que estaríamos en una situación lineal”, han explicado.

La verdad es que llevo un rato que no puedo parar de reír ante tamaña ocurrencia. Me viene a la mente que esto sólo se le puede ocurrir a una mente tan ocurrente, como la de Carmen Calvo. En cualquier caso, tengo mis serias dudas de que Carmen Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, sea consciente del alcance de lo que ha dicho. Además evidencia que no sabe distinguir entre una función lineal de una cuadrática. Lo de lineal supongo que lo habrá puesto para darle a su discurso una nota de cientificidad, sin percatarse de que es una evidencia de analfabetismo matemático. Me explico.

Para empezar, el texto evidencia que sabe que los expertos hablan de que hace falta un mínimo del 60% de personas que se bajen la App; es decir, que no ha tenido la prudencia de contrastar sus “ideícas” con lo que los expertos, mejor formados que ella, han dicho. Ella es muy valiente y habla del 20%, dejando de lado a la prudencia.

 

¿Qué implica que se descargue la aplicación un 20%?

Muy sencillo que sólo podemos detectar por la aplicación los contactos que se encuentran dentro ¡del 4% de contactos detectables! ¿Hay alguien que piense que con un 4% de contactos potenciales más, se puede mejorar algo? Permítanme decirles que un 5% de error es el máximo error que se garantiza que tiene su velocímetro. Dentro de la vida normal, un 5% es un error mínimo. Un 4% es equivalente a la nada.

¿De dónde sale ese 4%? Muy sencillo: razonamiento de 1º de EGB. Si hay un 20% de personas que se han descargado la aplicación, cualquiera de ellos que resulte contagiado, sólo podrá avisar a otro contacto que pertenezca a ese 20% que se ha bajado la aplicación; es decir, tenemos un

20%*20%= 4%

de contactos que pueden ser procesados por la aplicación. El restante 96% de contactos forman parte del 80% de los que no la usan entre sí, más el 80% a los que no pueden avisar al 20% que se la han bajado, más el 20% que tampoco puede avisar al otro 80% que no la tiene. Total de

80%*80%+ 80%*20%+20%*80%= 96%

de contactos que no se pueden detectar con la aplicación si sólo se lo baja ese 20%.

Pues sí, como pueden ver, lo que importa es el número de contactos, que no es una función lineal, sino cuadrática del número de personas que se la descargan. Lo dicho, confunde lineal con cuadrática. Me pregunto si será de letras muy puras, porque en matemáticas demuestra un conocimiento muy pobre.

¿Cuántos contactos se detectarían si se bajara la App el 60%? Pues sí, un 36% que se me antoja poco. Tendría que ser un 80% de contactos para que fuera una mayoría razonable, el número mágico que Pareto, hace muchos años, definió como una mayoría cualificada. Para obtener ese 80%, necesitaríamos un 90% de personas que se la bajasen, lo que daría un 81% de contactos rastreables con la aplicación.

Además dice la subsecretaría que se podría mejorar en un 30% los resultados de la pandemia, palabras típicas de un político que tiene alergia a los números, a la precisión y concisión. Interpretemos que quiere decir que se aumenta en un 30% la identificación de los contactos de los contagiados. Eso quiere decir que con ese 4% de contactos, se mejora en un 30% el número de contactos detectados manualmente, es decir que el 30% CMan <= 4%, es decir que los contactos manuales (CMan) alcanzan, como mucho, un 13.4% que al sumarle ese 30% de mejora, nos da todo un 17.4% ¡como mucho!.

¿Alguien cree que con un 17.4% de contactos se resuelve algo?

Si les parece poco, hay más. Podemos leer en la prensa que Los rastreadores tardan hasta 7 días en citar a un posible contagio para una PCR. Si le sumamos 3 días más para obtener el resultado de la PCR, tenemos dos parámetros que nos permite averiguar cuál es la efectividad de los rastreos.

Hemos hecho una sesión de simulación de contagios por COVID-19 con esos parámetros, 10 días para detectar un contagiado y un 17% de contactos contagiados. El resultado de la simulación es éste:

grafica_1

 

 

A la Izquierda tenemos el pico que sufrimos durante el confinamiento, a la derecha el nuevo pico que se produciría con un R0 de 2.5 y sin más medida de lucha que el rastreo, tal como se hace hoy; es decir, el actual rastreo de contactos de contagiados resulta completamente inútil, porque su impacto en el número de contagiados es mínimo.

Para que el rastreo fuera productivo, tendríamos que conseguir un 80% de prevalencia, es decir, detectar a un 80% de los contactos de los contagiados, como mínimo, con un tiempo de respuesta máximo de 2 días. En ese escenario tendríamos este resultado:

 

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Como vemos, llegaríamos a una curva más amplia y de un pico similar al del confinamiento que, no es precisamente lo deseable, por lo que es necesario medidas adicionales. La línea en gris, representa el número de personas que son aisladas por intervención de los rastreadores.

Hay otras medidas como podría ser el confinamiento de personas mayores, para rebajar mucho el nivel de enfermos graves u otra que de unos resultados estupendos combinados con el rastreo.

 

Cribados generalizados cada quince días

Si hacemos tests con el fin de detectar personas infectadas que no tenemos identificadas, como se está haciendo en Madrid, Cataluña y otras zonas, obtenemos un resultado muy modesto, tal como podemos ver en la siguiente figura:

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Si se fijan en los círculos rojos, verán una pequeña bajada de contagiados cada vez que se hace un cribado por test generalizado, lo que evidencia que dichos cribados, por sí solos son irrelevantes.

Como veía que su contribución al control de contagios era más bien pobre, he introducido el rastreo para poder ver el contraste en el resultado. Se aprecia que en un par de días, el efecto es espectacular.

Combinación de un buen rastreo con cribado cada díez días

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La mejora es espectacular, a la pequeña bajada que se puede ver en la curva le sigue un gran pico gris, de detección de contagiados de esos positivos detectados en el cribado y esa caída en picado, fruto del rastreo. Esa combinación de estrategias, si que produce una bajada tan significativa, que reduce drásticamente el número de contagiados.

La simulación lo deja muy claro:

  1. Con un buen rastreo se contiene, por sí sólo el contagio de la pandemia
  2. Con el uso combinado de cribado de la población con el rastreo de contactos, se controla muy bien la pandemia, manteniendo los contagios en un nivel de muy tolerable

¿Qué nos hace falta?

Que nos tomemos el rastreo digital en serio, lo que pasa por que la inmensa mayoría se baje la aplicación.

Pero bajarse la aplicación no es suficiente, porque este gobierno, que va varias generaciones de conocimiento por detrás, parece no haberse enterado de que la inmensa mayoría de contagios, se produce en interiores mal ventilados, es decir, en casi todos los edificios: colegios, hospitales, tiendas, oficinas…

Eso es debido a que una forma relevante de transmisión del SARS-CoV-2 es el aerosol que, en la calle es irrelevante por la ventilación, pero que en el interior, pasa a ser muy relevante, ya que contagia a muchas más personas incluso a las que están muchos más lejos, haciéndolo incluso, cuando la persona que contagia ya ha abandonado el local ¿Recuerdan el matadero alemán? Más de 2000 personas contagiadas con contagios a más de 8 metros. Sí, más de 5 veces el metro y medio que nuestros políticos han determinado es la distancia segura en interiores.

¿En qué se traduce eso? Pues que la aplicación no está preparada para detectar la mayoría de contagios que se producen en interiores.

¿Qué habría que hacer?

Muy sencillo, complementar la detección de contactos a menos de dos metros de la aplicación, con un código QR o balizas puestas en locales o con NFC, para que, en tiempo real, se sepa qué personas hay en un momento determinado en un local para que, al instante, el sistema de rastreo, tenga identificadas a todas las personas que habiendo estado en ese local, pueden verse comprometidas al haber compartido espacio y tiempo con un contagiado y, de esa forma, puedan ir a hacerse al instante, una PCR, cuyo resultado ha de estar en el sistema en menos de 24 horas. Con esa estrategia, se puede controlar la pandemia con una vida normal, sin ninguna restricción adicional.

Nos dice nuestra Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial que “Se puede concluir que la ‘app’ ve más que nosotros, es más rápida y tiene más memoria y bien usado, tiene más inteligencia, añado. Ahora falta que tomen nota y actúen en consecuencia.

 

Sin rastreo digital, estamos como en la edad Media.

Nos están bombardeando con la digitalización…. Pues que tomen nota, y empiecen digitalizando, en condiciones, el rastreo de los contactos de los contagiados, lo que pasa por poner al frente a alguien que sepa lo que se lleva entre manos y que no sea un burócrata indigente digital; es decir, que conozca el potencial de lo digital y sepa materializarlo.

Si creen que pido mucho, hay que decir que el esfuerzo de desarrollo necesario para hacerlo es ridículo. Un millón de Euros, da para hacer auténticas maravillas digitales para luchar contra el coronavirus, mucho más de lo que la Administración Pública, pueda imaginar. Sólo necesitamos que la inoperativa mentalidad burocrática se convierta en mentalidad digital, algo que, por desgracia, lo veo muy lejano. Esas mentes burocráticas entienden mejor cerrar negocios, confinar y destrozar la economía. Sus mentes no están preparadas para hacer un uso racional de lo digital, por eso empresas como Apple, Amazon o Google, entre otras, se han convertido en monstruos tecnológicos, cuando empezaron en un taller. Las mentes adversas a la realidad digital, se lo ponen muy fácil. Mientras tanto, la torpeza digital de nuestros políticos nos sale muy, pero que muy cara y sin perspectivas de mejora. Eso sí, en propaganda digital no reparan en gastos y se les llena la boca, como si supieran de qué están hablando. 

Parece claro:

La incapacidad digital de la Administración Pública, limita severamente la lucha eficaz contra el contagio del COVID-19.

Esa incapacidad nos cuesta mucho dinero, salud y muertes.