Inmaculada Rincón Miguel es médico, colegiada nº 430 4051. Siempre ha sabido de los buenos profesionales médicos que forman parte del Sistema Sanitario, pero según ella en la dirección falta responsabilidad y compromiso, sentido de la igualdad, justicia y más que nunca sentido común. Y dicen que somos la mejor sanidad del mundo.

Cuéntenos el caso de su madre y el perjuicio ocasionado que no pudiesen operarla por el tema del covid.

Mi madre tiene 82 años, ha presentado durante años síntomas de dolor de espalda fuerte por artrosis en las vértebras, ciática y lumbalgias  frecuentes, que la han llevado a estar en reposo días y teniendo que tratar los síntomas con antiinflamatorios y analgésicos. Tras numerosas consultas con su médico de cabecera y visitas a urgencias, donde únicamente se le realizó en 1 ocasión una radiografía  lumbar, y ya en lista de espera para traumatología, decidimos por nuestra cuenta realizarle una resonancia. Fue el paso necesario, que hicimos por privado, para conseguir su diagnóstico real: estenosis canal raquídeo lumbar.

¿Qué tratamiento tenía?

El único tratamiento curativo, para la patología de mi madre era una intervención quirúrgica. Conseguimos acelerar la visita al especialista de la seguridad social  y cuando nos visitó el traumatólogo ya llevamos la prueba hecha y afortunadamente pudo pasar a lista de espera para la intervención quirúrgica de laminectomía. 

Todo este esfuerzo, no sirvió ya que, según dice usted, hubo orden de parar todo el  servicio de neurocirugía, al carecer de camas hospitalarias y quirófanos saturados por pacientes covid y debido al Estado de Alarma. 

La intervención de mi madre estaba prevista para noviembre de 2020, se canceló por el Estado de Alarma del covid. Durante los meses siguientes no fue suficiente la medicación pautada por su médico y acudió a sesiones  de tratamiento con ozono en una clínica privada de  Madrid,  para paliar sus dolores y poder aguantar la espera.

La alegría llegó cuando en julio, le citaron para nueva visita con el anestesista y nos dieron hora para la esperada intervención el día 21 de julio en el HUBU. EL 19 de Julio, recibimos una llamada de la secretaría de neurocirugía para informarnos de que se cancelaban por orden de la Consejería todas las intervenciones que no fueran tumores.

¿Cómo reaccionó tras esa decisión inesperada?

Fueron momentos de sorpresa, tristeza, rabia, lágrimas, desánimo, desamparo.

¿Qué hizo entonces?

Me desplacé para hablar con el propio servicio, con atención al paciente del hospital y sólo pude rellenar y enviar por internet una queja a La Junta de Castilla y León a través de su web.

Busqué asociaciones y sólo encontré respuesta en El defensor del paciente quien me proporcionó el correo electrónico del consejero de Sanidad. Respuesta, de momento ninguna.

¿Hay esperanza de una nueva fecha para la intervención?

Casualmente ayer me llamaron de secretaría de neurocirugía y se ha vuelto a programar la intervención. Tenemos fecha, pero se nos ha advertido que la misma  tarde en la que mi madre debe ingresar en el hospital, se puede volver a casa, ya que  nos pueden informar de que cancelan su cirugía, si no hay camas hospitalarias,  anestesistas  o quirófanos disponibles. ¿A qué juegan?  ¿Para mi madre no hay disponibilidad y para otra persona sí?

Buscas por internet las palabras afectados no covid, pacientes no covid y no hay resultado. ¿Cómo nos dejamos ignorar? Estamos convencidos de que no conseguiremos nada de los responsables políticos, porque sólo tienen en cuenta, ahora, la palabra covid.

Lamentablemente sabemos que el caso que nos acaba de contar de su madre no es el único sino el de mucha gente. 

Así es, el caso de mi madre no es el único sino que muchos de nosotros hemos sido testigos de la mala atención a pacientes no Covid por falta de medios, también conocemos casos de personas no diagnosticadas a tiempo, de sus enfermedades (incluso de algo tan grave como cáncer) por falta de medios del sistema público de salud. Se ha mencionado en forma super discreta alguna muerte por desatención en pacientes no covid.

Por la COVID han dejado  de hacerse visitas presenciales, a pesar de que desde primero de carrera, a los médicos, nos enseñan que la base de un diagnóstico médico, es la exploración física del paciente, y la realización de pruebas complementarias. Después de tantos meses de pandemia, estamos saturando los servicios de urgencias (por quienes acuden pese al miedo a contraer el covid) porque las citas presenciales de los médicos de los centros de atención primaria son excepcionales y con larga espera. Se han suspendido pruebas complementarias que exigen contacto con el paciente como espirometrías por patología respiratoria, estudio de sueño en pacientes con apnea que han de pasar la noche en el centro y precisaban de bombas de oxígeno domiciliarias para mejorar de su patología y un largo etc.

¿Somos los pacientes NO COVID, menos personas, menos dignos y con menos derechos que los pacientes COVID? ¿Por qué se alarga el sufrimiento de los pacientes no covid?

¿Por qué no se habla en los medios de estos casos?

Porque dejan mal a la administración. No hay más ciego que el que no quiere ver.

 El problema que muchos pacientes están sintiendo en sus carnes es una injusticia, sólo importa hablar del Covid con ello se abren todos los noticiarios y escriben primeras planas.

En mi opinión hay una mala organización y aprovechamiento de medios y malos presupuestos y por supuesto la falta de personas vacunadas. Todo esto, depende de políticos, gestores puestos en cargos por políticos y asesores que no viven la realidad de la sanidad.