Las consecuencias económicas y sociales del coronavirus nos obligan hoy a recurrir a la opinión manifestada en declaraciones a los medios o en conferencias y publicaciones de los expertos más reconocidos del mundo en materia económica.

Daron Acemoglu, catedrático del Institito Tecnológico de Massachusetts (MIT) y uno de los diez economistas más citados del mundo. Turco de nacimiento, de 52 años, asentado en EE.UU. desde hace 26 años.

La primera fuente que hemos consultado de este experto economista internacional es su libro El pasillo estrecho, en el que analiza el frágil equilibrio entre el Estado y la sociedad: “El pasillo que lleva a la libertad sólo puede recorrerse si se produce una lucha constante entre el Estado, que en su extremo puede convertirse en totalitario y despótico, y la sociedad, que en su extremo la lleva a la anarquía. La pandemia amenaza con estrechar más que nunca el pasillo”.

Al referirse al aumento de poder del Estado como consecuencia de la pandemia, el experto comenta: “Antes de la pandemia, las corporaciones tenían demasiados datos sobre los individuos y eso era preocupante. Pero ahora sería un error dejar morir a la gente por no querer hacer test y rastreos”.

Otros especialistas internacionales han analizado esta circunstancia. Estamos en una emergencia y lo prioritario es salvar vidas, usando la tecnología que tengamos. Eso incluye que Google, Apple y Facebook realicen seguimientos a través de apps, pero comprometiéndose a una mayor protección de la privacidad tras la crisis; después de ésta.

Algunos se preocupan por el aumento de la intervención del Estado: “controlando empresas privadas, decidiendo quién recibe dinero y quién no; que sería algo tremendo con un gobierno corrupto. Si dejamos que esas preocupaciones nos paralicen, tendremos algo peor que la Gran Depresión”.

Lo correcto es asumir que se cometerán errores y usar de todo lo que tengamos para proteger la vida de los más vulnerables y de las empresas”

Confiesa el economista turco que: “no soy fan de la renta básica universal. Creo que es mucho más eficaz la renta mínima garantizada para los más desfavorecidos. No sólo por razones humanitarias, sino también económicas: el miedo a perder cualquier ingreso paraliza a la gente, cortas la demanda y colapsas la economía”.

La forma de financiar una ayuda tan enorme sólo puede producirse a través de préstamos de los gobiernos en buenas condiciones: el Estado toma prestado dinero y paga más tarde: “Eso implica -según el catedrático turco- aumentar impuestos después de la crisis. Eso era inevitable ya antes: subes los impuestos a los más ricos y a la clase media, y ganar eficacia en la gestión, evitando el despilfarro”.

Incrementar impuestos no es precisamente muy popular. Esta fue la respuesta determinante del experto: “Todo puede tener efectos negativos. Pero no hacerlo tendrá aún efectos más negativos”.

En los países donde la política funciona, los partidos de derecha van a cambiar de discurso en los próximos tres años”

También fue preguntado por la política española y ésta fue su respuesta: “Comparado con el Reino Unido, creo que no lo han hecho mal. Para acabar de llegar se necesita el apoyo de otros partidos. Alemania nos ha avergonzado a todos”.

Muchos son los analistas políticos que consideran que China podría ser la próxima superpotencia. La respuesta decatedrático Acemoglu fue sorprendente: “Hay un riesgo grande para China. La pandemia va a tener un efecto claro: el mercado global no volverá a ser como era. Puede dañar la economía china en los próximos años”.

El experto apoya estas afirmaciones en XLSemanal que se cuestionará la externalización de la producción y en que el turismo no volverá a la normalidad en dos o tres años. También es malo para España y para Italia. Los chinos tienen millones de estudiantes que se forman fuera y vuelven a su país con aprendizaje e innovación, tecnología, etcétera.

Sin una respuesta robusta a la sanidad pública y a la economía, aumentará el populismo, el fascismo y el nacionalismo”

Europa ha vivido los mejores 40 años de su existencia en términos de crecimiento económico y de bienestar social. Con la pandemia se asemeja más a lo vivido después de la II Guerra Mundial. Así considera la situación el catedrático turco: “Si permitimos que se pierda la fe en las instituciones democráticas y no hay una respuesta robusta en la sanidad pública y a la economía, aumentará el populismo, el fascismo y el nacionalismo”.

Respecto a rebajar las medidas del confinamiento opina: “Si se hace un número razonable de test y rastreos se pueden reducir los confinamientos para los jóvenes y personas de mediana edad, mientras se prolonga el confinamiento de los mayores. El fallo es dejar abiertas las residencias de mayores y cerrar los colegios”.

Esta es una crisis desigual. Sin dejar de lado las consecuencias de la enfermedad, parece necesario pensar en otras salidas. Los grupos profesionales deberían reunirse para incorporar sus ideas y buscar una salida compartida a la crisis.