¿Qué importancia tienen los rastreadores?

No tenemos vacuna ni tratamiento eficaz contra el Covid-19, lo que hace de extrema importancia la lucha social contra la propagación del SARS-CoV-2 (Covid-19):

1- Higiene (lavado y desinfección frecuente de manos)

2- Distancia social

3- Mascarillas

4- Detección precoz de contagiados y cuarentena de contactos de riesgo. Los rastreadores son los encargados de encontrar los contactos.

Los rastreadores, al estar gestionados por la Administración Pública, les convierte en el único elemento controlable de los arriba señalados para reducir el contagio. De ahí su importancia estratégica, algo que parece no entenderse bien, a juzgar por el tratamiento que se les está dando. Veamos por qué.

Dinámica del Contagio

Para entender bien el valor del rastreo en la lucha contra la pandemia, lo primero es entender bien la dinámica del contagio.

Lo primera clave es que una persona que se contagie, en media, tarda cinco días (5.2) en mostrar los primeros síntomas. Hasta ese momento, ha estado sin síntomas (período pre-sintomático), es decir, infectando sin saber que estaba infectado, tal como vemos en la figura que sigue:

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Lo relevante para diseñar una respuesta eficaz contra el contagio, es que hay un periodo pre-sintomático de 5 días en todos los casos y que hay un grupo de pacientes que no desarrollan síntomas (asintomáticos), frente a otro que los genera con mayor o menor intensidad pasado ese periodo inicial de cinco días.

Por otro lado, del reciente estudio elaborado por científicos de la universidad de Oxford, obtenemos la figura de distribución de los contagios que se producen a partir de una persona contagiada:

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La figura da mucha información, por lo que sugiero a los que tengan interés, un estudio detallado de la misma. Lo más relevante es que el 45 % de los contagios se producen con enfermos pre-sintomáticos, es decir los producen enfermos que no han desarrollado síntoma alguno, junto con el 5% que nunca lo desarrollan.

¡Sólo el 40% de los contagios se producen cuando el contagiado muestra síntomas de estar enfermo!, síntomas que pueden ser más o menos evidentes y que se pueden confundirse si no son muy pronunciados.

Este papel tan relevante de la transmisión por personas que no presentan síntomas fueron combatidos por los expertos gubernamentales y por la propia OMS. Era algo que no conviene considerar porque hace inútil todo lo que se había hecho con la epidemia del virus primo de este el SARS. Aún hoy sigue oyéndose voces que dicen que durante la fase asintomática, no se producen contagios.

Los efectos de esa creencia se ven reflejados en las normas del aeropuerto: se sigue creyendo que medir la temperatura es eficaz, porque lo era con el SARS, ya que sólo los sintomáticos contagiaban y la fiebre era un síntoma común, sin reparar que el virus contra el que luchamos es el SARS-CoV-2 y, con este virus, sólo detectaremos una parte del 40% de los posibles contagios midiendo temperatura.

Las curva de contagio (campanas), nos da también una información valiosísima sobre los tiempos que tenemos para reaccionar. La tabla que sigue, nos muestra los instrumentos (tests) de detección con los que contamos para detectar la enfermedad. En ella vemos que sólo podemos contar con los PCR, para detectar a los pre-sintomáticos y asintomáticos.

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Con lo dicho, ya estamos en condiciones de entender el valor estratégico de dos instrumentos de lucha:

  1. Los tests PCR
  2. La rapidez de la respuesta

También estamos en condiciones cuáles han sido los graves errores cometidos hasta ahora que nos llevó al catastrófico confinamiento de los meses anteriores:

  1. No usar mascarillas
  2. No hacer tests
  3. No reaccionar con la rapidez que esta pandemia requiere.

Sobre las mascarillas ya hemos hablado y podemos decir que aún hoy, aunque ya se ha difundido la importancia que tienen, seguimos sin usarlas adecuadamente, tal como vimos en nuestro anterior artículo.

Sobre los tests, es cierto que se hacen más ¿Pero se hacen en el momento adecuado?

Nos dicen que hay que aislar rápido a los positivos y detectar rápido a los contactos estrechos para contener la propagación.

Estas curvas concretan mejor esa importante cuestión. La linea continua separan aquellas respuestas en el aislamiento de contagios y cuarentena de contactos de riesgo: La parte super que hay por encima de la curva, muestran respuestas que logran contener el contagio; la parte inferior muestra las que no logran contener el contagio. La curva muestra un valor de r=0, es decir aquellas combinaciones en la que se consigue que el contagio se mantenga con crecimiento de contagios r, nulo; sin aumentar ni disminuir. Si andamos con 100 nuevos contagios diarios, con r=0, seguirían siendo 100 diarios indefinidamente.

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La curva de la derecha hemos marcado un punto con el que r=0 (se mantiene la tasa de contagio), es decir podemos contener la expansión de la pandemia si detectamos ¡un 60% de los contagiados, en el momento en el que aparece el primer síntoma y logramos poner en cuarentena al 50% de sus contactos, antes de que contagien a nadie!

Si esa respuesta inmediata la demoramos 48 horas (gráfico central) y detectamos el mismo 60% de contagiados, los contactos que tendríamos que aislar en el mismo instante sería del 80%. En el gráfico de la izquierda, tendríamos que aislar a más del 90% de aislamiento de enfermos con síntomas y de sus contactos, sólo para impedir que los contagios siguieran creciendo. Con más de tres días, con el 100%, sería imposible contener el crecimiento.

En qué situación estamos. Ha sido imposible obtener ninguna respuesta de la administración. Hemos preguntado al Ministerio de Sanidad, a la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid y al Instituto de Salud Carlos III y estas han sido sus respuestas:

Antes de escribir este artículo consultamos a La Dirección de Salud Pública de Madrid, al Ministerio de Sanidad y al Instituto de Salud Carlos III. Las respuestas obtenidas son:

  1. Del Instituto de Salud Carlos III, diciéndonos que no son competentes para contestar a nuestros planteamientos técnicos. Que ellos sólo asesoran científicamente al Ministerio de Sanidad y que aunque su sello aparezca junto al de ese ministerio, ellos no son competentes.
  2. La Dirección de Salud Pública de Madrid nos dice que tienen 144 profesionales y que se reforzarán con 41 profesionales más. Sobre el resto de las cuestiones, nos dicen que las tienen que ver los técnicos. Esta respuesta fue del día 13 de julio y seguimos esperando que las vean.
  3. Con el ministerio de Sanidad, hablamos, nos dijeron que le mandásemos un correo. Su respuesta es que buenos días y que gracias por nuestra colaboración. Nada que tuviera que ver con el contenido del correo electrónico. Debe ser que son pocos y cobran muy poco porque pagamos pocos impuestos.

Es decir, no nos dan ningún dato del que pedimos, que son los que nos puede dar idea de lo bien que podría estar haciéndose.

Ante la total ausencia de datos relevantes, hemos hecho unos cálculos, partiendo de los datos del estudio de seroprevalencia de Torrejón. De ese estudio, obtenemos dos resultados:

  1. Que durante la fase del confinamiento, se detectó un 4% de las personas infectadas por el coronavirus
  2. Que en el momento del estudio, pongamos que a fecha 5 de junio, había 100 personas (de 100 mil testeadas) que estaban contagiadas sin haber sido detectadas. Es decir, un 0.1% de la población estaba contagiada sin que hubiera sido detectada.

Si extrapolamos ese último valor con los datos que tenemos del Instituto de Salud Carlos III, tenemos que, por esas fechas, según datos del instituto, teníamos un Ri de alrededor de 1 para la Comunidad de Madrid, es decir, que se mantenía el número de personas contagiadas en Madrid que extrapolando los datos de Torrejón del 0.1, nos sitúa en unas de 66 mil personas contagiadas en Madrid. Según ese mismo instituto, en la Comunidad de Madrid, en torno al 5 de julio, se detectaban unos 70 nuevos casos diarios. Si suponemos que de las 66 mil personas, cada día se cura o deja de contagiar, por estar estable el crecimiento, un 10%, es decir 6600 personas estaríamos detectando un 1% (70/66000). Si en lugar del 10, suponemos un 20%, esa detección se elevaría hasta el 2%. Es decir, nuestro sistema de detección temprana en el mes de junio, era lamentablemente baja.

Estos cálculos están basados en supuestos como que el porcentaje de contagiados en todo Madrid es homogéneo, lo que sin duda no es cierto, y la realidad puede ser bastante diferente. No obstante, un 1 ó 2 % se parece mucho más al 4% de los peores momentos que al 50% que deberíamos tener para estar tranquilos de que se está controlando la pandemia. Por desgracia, las noticias de los últimos días, nos hacen temer que nuestros cálculos se aproximen más a la realidad de lo que deseamos.

Lo que resulta terrible es que la administración ni los publique, y que resulte con evasivas cuando se los preguntamos, lo que evidencia una preocupación mayor por la propaganda que por la realidad. Valore usted mismo.

Lo peor, si cabe, es que si nos vamos a los protocolos, al caso ideal, y analizamos el protocolo que siguen en Valencia, extrapolable al resto de España porque siguen las pautas del Ministerio de Sanidad, nos encontramos con que a un sospechoso, se le da cita en 24-48 horas. En la villa de Daganzo de Arriba, yo pido cita telefónica y no me dan antes del 22 de julio, seis días después. Se considera sospechoso al que se le hace la PCR, cuyo resultado se obtiene entre 24 y 48 horas. Los rastreos se empiezan a hacer desde ese momento y no parece que se investiguen antes de 24 horas. Los contactos localizados se someten a cuarentena y observación (no aislamiento). Si a alguno de ellos se le detectan síntomas, no antes de 5 días de haberse producido el contagio...

Es decir, ni siquiera el protocolo permite que nos situamos en el escenario que hace la supuesta “intervención rápida” útil, por no ser lo suficientemente rápida.

Dicho de otra manera, los protocolos son los adecuados para llevarnos a un nuevo confinamiento, porque no respetan el concepto de respuesta rápida, rápida, rápida que es para lo que sirve el rastreo de los contactos. Podemos afirmar con un grado elevado de certidumbre que esto no funciona.

Lo que sí podemos ver en la prensa es una preocupación por el número de rastreadores: Madrid no tiene aún los 172 rastreadores prometidos (El País); los rastreadores del coronavirus en España: la cifra es cinco veces inferior a la recomendada por los expertos (cuatro); ¿Dónde están los rastreadores que necesita España para afrontar el proceso de desescalada? (rtve); las pruebas PCR del coronavirus se harán antes de las primeras 48 horas con síntomas (rtve); la falta de rastreadores de coronavirus pone en peligro la desescalada (canarias7), hasta el PSOE andaluz, tiene una opinión infundada sobre el tema:  PSOE exige un "refuerzo urgente" de los equipos de rastreo ante la evolución de la pandemia en Almería (europapress).

Todos hablan del número de rastreadores, pero ninguno habla del objetivo ni del grado en el que se está alcanzando y cuando se pregunta, ni contestan.

La única forma de conseguir esa instantaneidad es con aplicaciones digitales que detecten nuestros contactos y haciendo PCRs, en el acto, es decir, con el resultado no más de seis horas después de haberme presentado con síntomas leves de contagio, sin esperar a nada más.

Este sería el diagrama de un mecanismo que funcionaría si se hace correctamente:

 

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Al obtener el positivo, unas décimas de segundo después, todos los contactos de riesgo que pueden ser evaluados con inteligencia artificial que se consigue a precio de churro barato en la nube de empresas como Google, Amazon, IBM, Microsoft, etc. habrán detectado y comunicado a los pacientes, así como a los centros de salud, de la necesidad de pasarse, inmediatamente, no al cabo de media hora, por el centro de salud, para hacer las pruebas y a los que al cabo de seis horas se obtenga positivo, se avise, de forma inmediata a sus contactos, disparando así una reacción de personas a las que se les hace de forma, ahora sí rápida, los PCR.

Este debería de ser el protocolo de actuación eficaz de un país avanzado, respetuoso con la salud de sus ciudadanos que pone a su servicio, los recursos baratos y eficaces que el estado actual de la tecnología ofrece a un precio de saldo.

Para los curiosos, esta es una página con un análisis de las herramientas de rastreo digital que hay funcionando hoy en todo el mundo.

De momento, los ciudadanos gozamos de una propaganda sobre el coronavirus de primera y de una respuesta de control de la pandemia, propia de la Edad Media, que gusta más del confinamiento y que parece seguir buscando.

Todos tenemos que tener muy claro que el confinamiento es un claro síntoma que evidencia el fracaso de la lucha contra el coronavirus, con unos resultados letales para la sociedad.

Por cierto, permítanme decirle a los expertos de la propaganda y de la manipulación que un muerto por coronavirus es aquel en cuyo parte de defunción, extendido por un médico no coaccionado, pone que la causa de la muerte es el coronavirus. Esto es tan así que nadie cuestiona las cifras de los muertos por la gripe, a pesar de que a ninguno se le haya hecho una PCR de la gripe, porque las PCRs, son un instrumento diagnóstico que el médico usa según su criterio profesional, siendo ese criterio médico el que establece la causa oficial de la muerte, no el político.