Ahora que llegan estas fechas señaladas, donde hay ganas de reunirse y celebrar cualquier cosa por todo lo alto, ya no hay excusa para no saber cómo ni dónde hacerlo, porque con nombre de flor, “Los Jazmines”, abre un nuevo referente en la cocina castellana, de la mano de la familia Candido, que nos sirve en bandeja este esplendido lugar.

Un espacio libre, diáfano,  “lleno de calidad y calidez”, como bautizó su madrina, Clara Luquero, alcaldesa de Segovia,  orgullosa de este nuevo meeting point, punto de encuentro, porque aquí ya hay que ir a lo grande, que supone una clara apuesta no solo local por el turismo, internacional, gracias a una familia de éxito “viva y en movimiento”.

Un proyecto alternativo a lo ya conocido que aúna y rebosa innovación y tradición gastronómica.  Y es que como señala Alberto López, su director, “Las sinergias entre los productos de Cándido  han adquirido un contexto más global”.  Una nueva dimensión más acorde a los nuevos tiempos que nos ocupan, de este gran maestro de los fogones castellanos, por cuyo emblemático mesón han desfilado los rostros más relevantes y carismáticos de todas las disciplinas, dando difusión del carácter afable reinante en esta familia y sobre todo del buen yantar, que ahora sigue la estela dinástica adquiriendo con esta nueva infraestructura social otra dimensión, con lo que sitúa a la ciudad del Acueducto como punto de referencia en el desarrollo de eventos, encuentros familiares o reuniones de trabajo al más alto nivel.

En datos, integrada en el Complejo del hotel que lleva su nombre y el Pórtico Real.

La finca, despliega todo su aroma como un sueño  convertido en realidad gracias al esfuerzo de todos los agentes implicados.  Búsqueda de una armonía no solo culinaria. “El edificio ha de dialogar con el especio exterior, en conjunto con el entorno “,  afirma el arquitecto Alberto López Estebaranz. Presidencia de un gran salón cerrado “La Casona de la finca”, con un aforo estimado de 270 personas, donde tradición e innovación bailan a la par. Que completa un espléndido jardín de 2.000 metros cuadrados, con una gran variedad arbórea,  entre los que destacan centenarios castaños y otras plantas que contribuyen a su floral decoración creando un ambiente aromático perfecto.

Un nuevo descendiente del rey del cochinillo  asado para cualquier tipo de acto que se precie, debido a su versatilidad y a la alta calidad, no solo gastronómica, sino también técnica: Pantalla Led de 3,5x2 metros, megafonía a la carta e iluminación acorde, sistemas de videoconferencia, 3 redes wifi independientes de fibra óptica de alta velocidad, entre otras muchas características con las que cuenta, que se completará en u futuro no muy lejano con la remodelación del céntrico mesón y un auditorio multidisciplinar, como apunta su director Alberto López.

Un lugar, redondo, pensado para que el cliente se sienta como en casa, porque no hay mejor reconocimiento que volver allí donde uno disfrutó, el recuerdo.  Gracias a un equipo familiar que se pone en marcha para dar lo mejor de sí, pionero en su estructura, pero que conserva todo el encanto y sabor de la tradición, de las cosas bien hechas, con sumo gusto.