Este procedimiento permite preservar la eyaculación y la función sexual en la mayoría de los pacientes y reduce tanto el tiempo de la intervención quirúrgica como la duración del ingreso hospitalario

El Servicio de Urología del Hospital La Paz avanza un paso más en el tratamiento de los pacientes con hiperplasia benigna de próstata (HBP) con la adquisición de un robot que permite el tratamiento por hidroablación de esta afección. La Paz es el primer hospital público en España que cuenta con esta tecnología, de cuyo manejo se encargan el Dr. Luis Martínez-Piñeiro, jefe del Servicio de Urología, junto con el Dr. José Ramón Cansino, jefe de Sección de Urología, y el Dr. José Ramón Pérez-Carral, adjunto al Servicio.

La hidroablación prostática consiste en la utilización de un chorro de agua fino a una presión muy alta que destruye el tejido prostático agrandado, el cual es responsable de la obstrucción urinaria y la dificultad de la micción. El procedimiento es similar al que se usa en la industria para cortar metales o materiales orgánicos.

Este chorro de agua es controlado por un instrumento robotizado que se introduce en la uretra por vía endoscópica y que, mediante control ecográfico, el cirujano programa para que elimine las zonas de la próstata que producen esta obstrucción con la máxima precisión. De esta forma, se preservan las zonas más sensibles del aparato urinario y de la próstata, encargadas del control de la eyaculación y de la continencia urinaria.

La mayor precisión de esta técnica, unido a que el dispositivo que se introduce en la uretra es también de menor tamaño, ofrece ventajas como la menor incidencia de estenosis de uretra y la preservación de la eyaculación, siendo este último un aspecto que no es posible conservar con los tratamientos actuales.

Además, al realizarse por vía uretral, se reduce mucho el sangrado y aumenta la comodidad y la seguridad para el paciente, todo ello sin renunciar a unos resultados de tratamiento eficaces y comparables a los de las técnicas habituales.

Otra ventaja es que la intervención no suele excederse en más de una hora, lo que permite la programación diaria de un mayor número de cirugías de hiperplasia benigna de próstata en el centro. Además, se pueden intervenir próstatas de casi cualquier tamaño, lo que significa que una gran mayoría de los pacientes pueden beneficiarse de este sistema.

La utilización de esta técnica se encuentra además en línea con las recomendaciones de las principales sociedades urológicas nacionales e internacionales durante la pandemia, que piden la implementación de técnicas mínimamente invasivas para evitar al máximo los ingresos hospitalarios y las complicaciones derivadas de procedimientos quirúrgicos, que podrían hacer a los pacientes más vulnerables frente a una infección grave por el virus.

La HBP aecta a más de la mitad de los varones mayores de 60 años

La HBP se produce cuando la glándula prostática, encargada de la producción de una porción de semen y situada justo a la salida de la vejiga urinaria, rodeando la uretra, aumenta de tamaño. Esta patología benigna afecta a más de la mitad de los varones mayores de 60 años y puede dificultar la micción. Aunque la HBP puede coexistir con el cáncer de próstata, ambas enfermedades son distintas y no existe relación entre ellas.

Aproximadamente un tercio de los pacientes con síntomas de HBP terminan siendo subsidiarios de una intervención quirúrgica para resolver los problemas derivados de su patología, ya sea por afectación de su calidad de vida o por complicaciones como retenciones de orina, sangrados o infecciones urinarias.

En la cirugía de la HBP, no se extirpa la próstata por completo, sino que se realiza un canal en el interior de la glándula prostática, eliminando aquellas partes que dificultan la micción, de forma que el paciente puede volver a evacuar su orina con facilidad tras el procedimiento.

En los últimos años, se han desarrollado varios procedimientos quirúrgicos para el tratamiento de la HBP con el objetivo de resolver la patología con el mínimo riesgo posible, sin perder la eficacia de las técnicas convencionales e incluso mejorando los resultados.

De hecho, el Servicio de Urología de La Paz realiza ya desde 2005 técnicas muy avanzadas para el tratamiento de la HBP como la enucleación prostática con láser de holmio, una técnica recomendada por las principales guías urológicas internacionales y cuya realización requiere de profesionales con amplia experiencia debido a su complejidad y requerimientos tecnológicos.