¡Por fin, nos vemos de nuevo! Con este afectivo saludo daba Iñigo Osset,  artífice de todo esto, la bienvenida y comienzo a las VIII Jornadas de la Guitarra Española, Son Estrella Galicia, en el encantador, mágico paraje, de El Molino del Manto.

La combinación perfecta de un sueño, hecho realidad, que aglutina sus dos pasiones: Un sonido único en las manos de grandes virtuosos de este instrumento, como una segunda piel, tan nuestro, tan representativo de nuestra cultura y un escenario sin igual, bajo la acústica de su haima. La tienda de los nómadas.

Porque el sonido va y viene y no pertenece a nadie. Solo unos instantes para que todo aquel que lo escuche, se deleite. En esta ocasión, con un excepcional cartel:  Rycardo Moreno Trio, Antonio Rey, Diego Amador y José María Bandera y una sorpresa de las tierras altas, celtas, Sharon Corr,  como artista invitada, perteneciente al mítico grupo irlandés de los 80, The Corrs,  que hicieron vibrar al reducido respetable que disfruto de la velada con todas las medidas de seguridad.

José Luis Cano, la mitad del antaño Gomaespuma,  presento con gracejo a los intérpretes y dio paso a cada uno de estos cuatro singulares conciertos a puerta cerrada, con el respeto y el respaldo de lo bien hecho. Con el único “objetivo de descentralizar la música”,  lejos de estereotipos, festivales al uso.  Y hacer de ella “una propuesta diferente”, como señala Santiago Miguélez, de Estrella Galicia.

Todo estaba preparado. Y el duende de la guitarra empezó a pulular. Y a dar lo mejor de sí, su Arte. Rycardo Moreno Trio, el de Lebrija, destapó el sentio.  Un artista nato,  con mayúsculas. Ya de niño, tocaba la guitarra en el bar de su padre y su tío, “El rincón de la bulería”, por donde paraban ya los grandes de esto y, claro, se empapo.  Así, se arrancó por este palo,  sacando lo mejor de sí, en un  canto desgarrado como es la guerra y los niños que la padecen y sufren sin razón, suena “Sueña en Aleppo”. Formado junto a Diego del Morao, que le acompaño en sus andanzas juveniles para revolucionar juntos el hasta entonces panorama de la guitarra flamenca como una auténtica prolongación del cuerpo.

Su monumental inquietud, que no cesa, le llevo a crear un grupo de aires pop,  se metió a productor, viajo,  creo tres discos, “Mi esencia” recogida.

De Jerez, su casa, para todos,  para el mundo, nos vino la segunda propuesta, Antonio Rey, Grammy latino en 2020 por su fantástico trabajo “Flamenco sin fronteras”. No el único reconocimiento a una excepcional carrera como se pudo escuchar a través de su depurada técnica en esta singular  rendez-vous de grandes entre los grandes.  

Intercambio de compases y pasiones. Lleno en templos donde han cantado desde David Byrne a Leonard Cohen, ahí es nada y siempre llenos de sencillez que es lo que hace realmente triunfar al artista. Retrospectiva viva de un Corral de La Morería junto a su hermana la cantaora María Rey.  Escucharle es detenerse en el tiempo y en el espacio, donde solo reina el sonido que eriza la piel, que calma el alma, la guitarra es la reina, manda. Picao, tremolo, alzapúa, arpegio…

Tras un breve receso, refrigerio, para recargar pilas o fuerzas con unas sensacionales viandas al calor de las velas y el acogedor ambiente este mágico enclave arbolado, cerca de Chichón, ya abierto, de par en par, para sus tradicionales eventos, bodas, reuniones… La magia prosiguió y fue en ascenso, casi hasta un éxtasis musical, con la actuación de  Diego Amador y José María Bandera, dúo.  Ellos proponen un detenerse. Acordes de guitarra, piano y cante para escuchar,valorar y redescubrir al gran  Paco de Lucía y su incombustible y magistral obra. “Paqueando” es su tributo al maestro.

El broche final, una apuesta especial en esta ocasión por los organizadores de las jornadas, fue la representación al piano y violín de la integrante del grupo internacional The Corrs, Sharon.  Que en su peculiar castellano nos presentó esta fusión de ambos estilos. Y consiguió reunir al final, final, aunque había ganas para rato, a todos sobre el escenario.

Compositora de la exitosa banda internacional, mostro su gran capacidad formativa como instrumentista, iniciada desde muy niña dentro de su musical familia.  Ahora en solitario, tras su último trabajo de éxito “The fool and the Scorpion” se declara, sin pudor, ferviente enamorada de la guitarra flamenca, de la vida española que aprendió a querer a través de sus giras mundiales con y sin el grupo. Pocos saben que ahora reside en pleno centro de Madrid.

Sin duda, unas jornadas, las octavas, llenas de vida, marcadas por la Estrella de un reencuentro anhelado desde hace tiempo.  Porque aquí de lo que se trata es de sentir, de vibrar, de amar, de juntarse  con gente a la que le mueve el corazón por una pasión, “una locura genial”, el sonido exclusivo de la guitarra Española que escoge, año tras año, este iluminado sitio para llenarlo de alegría,  de vida, con sus armoniosas notas y despertar así al duende que habita en su molino.