El 2 de abril esta señalado en el calendario como el día de la concienciación sobre  el Autismo o síndrome de Asperger. Una incapacidad de comunicarse con los demás que afecta, según los últimos datos nacionales “a 1 de cada 100 nacimientos,  un 1%, lo que implicaría unos 450.000 casos”,  de diferentes formas y grados y solo quienes lo padecen y su entorno familiar, saben de lo que esto conlleva. Por este motivo y con el pleno deseo de la integración surgen algunas iniciativas de aplauso, como la carta de símbolos que ofrece el restaurante  Volea, en Pozuelo de Alarcón.

Un lugar familiar, acogedor, donde todas aquellas personas que padecen y sufren esta enfermedad puedan disfrutar sin sentirse ajenos al resto de la sociedad que les rodea. Así se lo han propuesto sus responsables, Óscar Portal y Jorge Dávila  para que sean ellos los que puedan decidir, con autonomía, sus comandas a favor de sus gustos gastronómicos, lo que constituye un paso de gigante hacia la plena integración.

La carta que ya funciona desde hace un tiempo está configurada con una serie de pictogramas, de fácil  visualización e identificación, al igual que la carta de barra, adaptadas para personas diagnosticadas con TEA (Trastorno del Espectro Autismo), lo que les permite el especial reconocimiento, el sello de Autismfriendly, que distingue a un establecimiento accesible.

Lo único que cambia del resto es que cuenta con ilustraciones simplificadas de los diferentes platos a escoger. Un pescado, una carne o un simple postre, como la torrija de brioche caramelizada de cara ahora a la Semana Santa.  A través de ella se puede ver como un simple aguacate  se convierte en un  delicioso y purito guacamole con Bienmesabe. O los castizos calamares en Mollete,  con su acompañante, un gran bote de mahonesa.  O el de  pluma ibérica. También su consagrada hamburguesa de vaca vieja en su jugo, para los amantes de la american food. Símbolos inconfundibles y súper fáciles de identificar, como el costillar de cordero asado  con puré de patata a través de cuatro básicas imágenes: puré-patata-costilla-oveja. O una selección de sus clásicos arroces, del Senyoret seco, meloso, de verduras y de pichón.

Sin duda una gran labor gracias a estos dos profesionales de la Restauración que tratan, con esta gran iniciativa, de derribar, por unos sabrosos instantes, las barreras sociales, en pro de su bienestar.  El acercamiento real a una integridad plena y un mundo por descubrir, la Gastronomía sin barreras, donde estas personas sean uno más y el sabor reine por encima de todo.