La falsa pandemia es un clarísimo fraude de toda índole. Político, económico y mediático, preferentemente. Toda la farsa  es contestada cada vez con mayor intensidad. Sin embargo, en España, la estrategia de generalizado acojonamiento - al fin y al cabo, acojonavirus es-  deviene cual tictac suizo. España es siempre diferente al resto del mundo. Elecciones consuetudinariamente trucadas. Spain is different. ¿Fraga, Palomares? Para mal, obvio. Lo de Colon estuvo bien. Al lado de Berlín, París y Londres, poca cosa. El psicótico globalismo ha pisado el acelerador para intentar abrochar su delirante quimera antes del 2030. Si la borregada sigue dormitando, lo lograrán.

Todo fraude

La “crisis” del coronavirus es un axiomático fraude mediático y económico. Miles de voces se van levantando ya contra La Mierda Globalista punteando los horrores perpetrados por todos los gobiernos contra sus poblaciones, mientras éstos fingían estudiadas negligencias.  Muchos reaccionan, aun creyendo en el "bicho", ante la ruina económica avizorada.

El amigo Soros dirigiendo la orquesta desde sus medios de desinformación, que son casi todos. El planeta aparece presuntamente amenazado por una calamidad que, en realidad, no existe. Si existiese el Sars-Cov-2 sería un virus gripal, un coronavirus. Sin más. Sus víctimas, enteramente ancianos con patologías crónicas graves. Virus escoba, como el de todas las gripes, virus de "limpieza" que no mata más que a deteriorados ancianos (menoscabo causado por nuestros iatrogénicos sistemas sanitarios) que ya están en las últimas. Los escasísimos jóvenes que sucumben lo hacen por patologías graves que empeoran con la gripe estacional. A saber, dolencias variadas: inmunitarias, respiratorias, cardiacas. Por ejemplo.

Como ovejas al matadero

La prueba más palmaria del fraude es la irracional campaña agosteña de los medios de infoxicación para advertirnos de una “nueva ola” de la falsa pandemia. Hay que ser miserables, cutres y obscenos. Y lo son. Los contagios de verano son habitualmente enormes en las oleadas de gripe estacional, pero nadie les hace el más puñetero caso porque se trata en la mayoría de los casos de enfermos asintomáticos (contradictio in terminis, memento: un asintomático es por definición un hombre sano). Esos contagios son cruciales para crear inmunidad de rebaño para el otoño. Son vacunaciones naturales. Eso sí, el aterradísimo y lanar pueblo español traga. ¿Do su añeja noble? Y continúa asustándose. Y más tele, más pánico. La majada ovejuna se impone con fruición en mostrar a las psicópatas élites que es sacrificable a voluntad de sus amos. Y va a ser sacrificado. Con enorme placer por parte de sus amos, todo hay que decirlo.

¿Contubernio? ¿Realidad o ficción?

Todo lo anterior parece un gigantesco contubernio denunciado por el espíritu redivivo de Franco. Resulta tan absurdo que nadie puede darle credibilidad alguna. ¿Por y para qué? Si no se conoce la intención profunda, no se entiende nada.

Operación psicológica militar de falsa bandera, acelerando múltiples objetivos, se representa ante nuestros ojos una inexistente pandemia instigada, entre otros, por nonagenarios asesinos de masas mega-ricos como George Soros (György Schwartz) cuya pretensión es exterminar, poco a poco, pixkanaka pixkanaka, a cantidades ingentes de habitantes de este planeta para convertirlo en un “mundo mejor”. Y feliz, supongo.  ¿500 millones de habitantes en el planeta?

Casualmente, es la cifra que se muestra en diversos idiomas en las Piedras de Georgia. ¿Y el declarado eugenista/genocida Gates? Él financió el Evento 201 en el Centro Johns Hopkins clavando todo lo que iba a acontecer en el planeta cuando aún no se había oído hablar de murciélagos locatis o escurridizos pangolines. Posiblemente, muy posiblemente, el dichoso matrimonio Gates posea la patente de la vacuna contra la covid-19 desde hace varios años. Existe una enérgica campaña para negarlo. Obvio.

Covid-19 y Gladio, vidas paralelas

¿Hipótesis locoides? Juas. También durante décadas la Operación Gladio era una ensoñación de cuatro "terraplanistas". Y, súbitamente, aliado perfecto, el hipercorrupto Giulio Andreotti vino a poner luz en las sombras.

El 2 de agosto de 1990, el menda, a la sazón presi italiano, reconocía la existencia durante la Guerra Fría de una red en Europa de ejércitos clandestinos- formados por sádicos ultraderechistas en su mayor parte- apoyados por la OTAN y la CIA ¿cuáles eran sus objetivos? Actuar ante una hipotética invasión soviética e impedir la subida al poder de los partidos políticos de izquierda, más o menos a la zurda.

¿Gladio, ensoñación de cuatro "terraplanistas"? Pues lo mismito que la covid-19. Esperando un Andreotti. Y un poquito antes, coño. En fin.